El mundo se prepara para la llegada de un super-Niño: ¿cómo puede afectar a Cataluña?
Este fenómeno provoca subida de las temperaturas y fenómenos extremos en todo el planeta
BarcelonaEl mundo mira hacia el Pacífico con inquietud. Las previsiones de las principales agencias climáticas internacionales alertan de la probable formación de lo que popularmente ya se ha bautizado como súper-Niño a lo largo de los próximos meses en esta área del planeta. Un episodio del fenómeno de El Niño mucho más intenso de lo habitual, con capacidad de sacudir el clima global. Sus consecuencias podrían ir desde sequías extremas hasta lluvias torrenciales en diferentes puntos del planeta, pero sobre todo por una subida clara y general de las temperaturas.
A miles de kilómetros de distancia, en Cataluña, Baleares y toda el área mediterránea también se sigue de cerca su evolución, ya que, aunque sus efectos no serían inmediatos, los expertos advierten que a medio y largo plazo podrían acabar influyendo en el régimen de precipitaciones y las temperaturas en nuestro país. Y todo ello con el sello del calentamiento global y de la crisis climática, que pueden influir en el comportamiento de este fenómeno. Además, como ya ha pasado anteriormente, sabemos que con más calor ambiental y en el mar, los episodios de lluvia, aunque sean más escasos, pueden ser más torrenciales y generar danas más profundas.
Las previsiones indican que está prácticamente asegurado –con una probabilidad del 90%– que los próximos meses se desarrollará El Niño. Y hay un 50% de posibilidad de que este fenómeno sea fuerte o muy fuerte, según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos facilitados por el Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat) al diario ARA.
“En el océano Pacífico occidental se están detectando unos precursores que indican que se está desarrollando un Niño”, explica Vicent Altava, técnico del área de Investigación Aplicada y Modelización del Meteocat. De hecho, el servicio de cambio climático de Copernicus ha confirmado que la temperatura media mundial de la superficie de los océanos -sin contar los polos- ha sido la segunda más alta en un mes de abril, solo por debajo del récord de abril de 2024, cuando se vivió el último Niño.
"Los modelos climáticos apuntan claramente en la misma dirección y pronostican, con un nivel de confianza alto, la instauración de un episodio de El Niño que cogerá más fuerza los próximos meses", explica en un comunicado Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). “Puede tratarse de un episodio intenso”, añade. Según las previsiones de la OMM, los primeros efectos de El Niño se empezarán a notar en la zona del Pacífico entre mayo y julio de este año. En todo caso, el punto álgido del fenómeno llegaría el próximo invierno, sobre todo entre diciembre y enero.
El Niño provoca un sobrecalentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, que en caso de ser fuerte puede ser de más de 1,5 °C, pero si como indican algunas previsiones el fenómeno es muy fuerte, el calentamiento marino puede llegar a ser de más de 2 °C, con todas las consecuencias que este cambio térmico súbito puede comportar en todo el mundo. “El Niño es el mecanismo de variabilidad climática natural más potente y poderoso que existe en el ámbito planetario”, afirma Altava.
Récords de calor y efectos en Cataluña
El Niño tiene efectos a nivel global y, por tanto, Catalunya no quedará al margen. El fenómeno acostumbra a provocar una subida de la temperatura en todo el planeta, y una irregularidad de las precipitaciones, con sequías en zonas habitualmente húmedas, y lluvias torrenciales en áreas normalmente más áridas.
En casa nuestra sus efectos llegan de forma indirecta y bastante más tarde, ya que nos encontramos literalmente en la otra punta mundial del epicentro del Niño. Según Altava, sus consecuencias tardan entre 13 y 16 meses en llegar a Catalunya desde que se inicia el episodio. Por tanto, no las notaremos hasta el año que viene, justo cuando el fenómeno ya esté en su fase final en el Pacífico. “Para llegar a nosotros, los efectos del Niño deben cruzar un largo trayecto de miles de kilómetros: el Pacífico, el continente americano y el océano Atlántico”, recuerda el experto del Meteocat.
Dicho esto, la temperatura más elevada de lo normal está asegurada en Catalunya y en todo el mundo, y en el contexto de calentamiento global, esto hace pensar que se pueden alcanzar temperaturas nunca vistas hasta ahora. “Está claro que si el Niño es fuerte o muy fuerte, los próximos meses se batirán récords de temperatura mundial; en Catalunya ya venimos de años extremadamente cálidos y con valores anuales de 2 °C por encima de la media, pero este fenómeno también podría facilitar que se alcanzaran nuevos récords”, explica Altava.
Pero, ¿qué pasará con las precipitaciones? “Habitualmente, el Niño es precursor de poca lluvia y de sequías en el Mediterráneo occidental”, alerta Altava, que añade que el periodo húmedo que estamos viviendo y que nos ha sacado de la histórica sequía “debería estar acabándose y ya tocaría tener un Niño, desde un punto de vista estadístico”. Según el experto, el Niño podría provocar que las próximas tardores y primaveras –habitualmente épocas lluviosas en casa nuestra– sean secas.
Según el experto, los últimos precedentes del Niño indican que las zonas que acostumbran a sufrir más el déficit pluviométrico en Catalunya durante estos episodios es el Pirineo oriental y a veces las Guilleries, impactando de lleno en el estado de las reservas de las cuencas internas. El sistema Ibérico también, lo que afectaría la zona de Els Ports.
Un año para prepararnos
Ante estas previsiones, surgen diversas preguntas: ¿estamos preparados para vivir fenómenos tan extremos? ¿Hemos aprendido de la última sequía y de los récords recientes de calor? La Agencia Catalana del Agua mantiene la previsión de que en 2030 el 70% del agua de consumo estará garantizada gracias sobre todo a las medidas previstas de impulso de la regeneración y desalinización.
Pero también es muy importante aplicar estrategias para mitigar el impacto que tienen las elevadas temperaturas y los fenómenos extremos en el bienestar y la salud de las personas. El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) hace un llamamiento a fomentar más espacios verdes en las ciudades.
“Tal como indica la Organización Mundial de la Salud, cada barrio debería tener un 30% de cobertura vegetal; y no solo se deben crear puntos verdes, sino que la vegetación debe estar distribuida para tener itinerarios enteros protegidos del impacto del sol que garanticen la movilidad activa de las personas sin poner en riesgo su salud”, asegura Carlota Sáenz de Tejada, investigadora del ISGlobal.
Un estudio liderado por este centro concluye que más del 4% de las muertes que se producen en las ciudades durante los meses de verano se deben a las islas de calor urbanas, y que un tercio de estas muertes se podrían evitar si se alcanzara el 30% de cobertura de árboles en las ciudades. Además, esta medida puede reducir hasta 1,3 °C la temperatura de los entornos urbanos, aunque según Sáenz, puntualmente este descenso térmico puede llegar a ser de hasta 7 °C.
Según Sáenz, las administraciones deben tener en cuenta que las especies que se deben plantar en las ciudades deben ser resistentes al calor y fenómenos extremos, con una alta capacidad de absorción de la contaminación urbana y que requieran poco mantenimiento hídrico.
También afirma que es necesario fomentar los refugios climáticos y apostar por los diseños bioclimáticos de las viviendas. “Los edificios deberían tener más toldos, un buen aislamiento térmico, ventilación natural y repintar cubiertas y fachadas con colores claros para evitar el sobrecalentamiento del interior”, asegura.
“Estas estrategias harán que los aires acondicionados sean el último recurso, ya que si abusamos de ellos haremos aumentar más la temperatura exterior”, señala Sáenz, alertando que una alta demanda eléctrica para refrigeración puede causar cortes en un futuro y problemas en infraestructuras.
En cuanto a las escuelas, el ISGlobal destaca que la mayoría se construyeron en un contexto climático diferente en el que el calor no era un problema. El centro propone medidas como naturalizar los exteriores para tener más sombra, instalar ventiladores de techo y persianas o, según Sáenz, “plantear cambios horarios o hacer clases en el exterior” en momentos de calor intenso.
Por su parte, fuentes de la Generalitat consultadas por el ARA explican que el Govern sigue “firme” en la hoja de ruta de la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030 para aplicar políticas y decisiones “de país” para adaptarnos y “mitigar” los efectos de la crisis climática.