La ciencia sabe la cantidad exacta de chocolate que hay que comer para ser feliz
Además de generar placer, el chocolate negro también tiene otras propiedades beneficiosas, como los antioxidantes
El chocolate nos hace felices. Es popular, lo sabe todo el mundo y no es profecía. Es olerlo o hablar de él y nuestro estado anímico cambia. Y es así porque la ciencia asegura que conecta con unas moléculas que fabricamos, las endorfinas (las llamadas "hormonas de la felicidad") y la serotonina, y entonces generan una sensación de bienestar, placer y relajación emocional.
El chocolate enlaza con las moléculas naturales que fabrica nuestro cuerpo y, como consecuencia, las hace aumentar, porque tiene una estructura similar a estas moléculas. Dicho con otras palabras, como nuestro organismo reconoce lo que come, hace aumentar la producción de las moléculas estimulantes del efecto placentero y de bienestar. Y lo hace casi de forma inmediata, tal como también consiguen algunas otras sustancias ilegales como el opio.
La buena noticia de todo esto no es confirmar que el chocolate es alegría, sino que no hacen falta grandes cantidades de ingesta para que generemos endorfinas. “Tan solo con veinte gramos de chocolate preferentemente negro lo podemos conseguir”, afirma el catedrático de fisiología del Departamento de Biología Fundamental y Ciencias de la Salud de la Universidad de las Islas Baleares, Josep Antoni Tur, que añade que por muy tristes que nos sintamos un día, y queramos darle la vuelta, comernos una tableta entera no nos provocará más cantidad de alegría.
Lucha contra el envejecimiento
Como estamos con buenas noticias, continuamos con los beneficios de los veinte gramos de chocolate negro, porque nos hacen sentir bien en todos los sentidos. Tienen una función antioxidante, que quiere decir que nos protegen contra los radicales libres, los culpables de que diariamente nuestras células se hagan más viejas. Si se vuelven es por culpa de malos hábitos alimentarios, también el estrés, el alcohol, el tabaco o incluso un exceso de ejercicio deportivo. Por eso los alimentos antioxidantes tienen un papel tan importante, porque los aplacan. Así que ingerir, en la proporción que comentamos, veinte gramos diarios, también es luchar contra el envejecimiento. Otro beneficio nutricional que conseguimos con la ingesta es incrementar la elasticidad de los vasos sanguíneos, y esto quiere decir reducir la tensión arterial.
Ahora bien, con el chocolate hay una cara B que debemos mencionar: la adicción que puede crear la ingesta. Aquella idea de que necesitáis chocolate para ser felices también tiene una base científica, como afirma la nutricionista Anna Costa. “Por un lado, están la feniletilamina y la anandamida como culpables de la dependencia fisiológica al cacao y a los derivados, como el chocolate”, dice Costa, que explica que las dos moléculas actúan sobre el cerebro, y regulan el estado de ánimo. El cuerpo las produce, y a la vez se encuentran también en el chocolate. Por otro lado, tenemos otros dos culpables: el magnesio y la teobromina. El primero estabiliza el nivel de glucosa en sangre; la segunda estimula el sistema nervioso. Así que si sois de los que pensáis que no podéis vivir sin chocolate, culpables de estos cuatro: la feniletilamina, la anandamida, el magnesio y la teobromina.
Por todos estos motivos que hemos mencionado, elegir el chocolate negro es una buena opción. Además, cuanto más cacao, menos azúcar añadido y, por tanto, más saludable para todo el organismo. "En Cataluña los pioneros en impulsar la tendencia del chocolate con más cacao fueron los chocolateros de Valrhona, que en 1986 crearon el producto Guanaja, que presentaban como el chocolate más amargo del mundo y tenía un 70% de cacao", recuerda el chocolatero Enric Rovira, que concluye que "hasta los años 80 nunca se habían elaborado con un contenido de cacao tan alto".