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Frutos secos: el alimento que las tendencias alimentarias han puesto de moda más que nunca

El clima mediterráneo hace propicio el cultivo de fruta seca como la almendra, que extendieron los fenicios por todo el territorio

El auge de las dietas veganas y vegetarianas ha convertido el fruto seco en protagonista gracias a su gran aportación proteica. Descubramos otras opciones más allá de la clásica almendra, líder en nuestro país tanto en superficie como en producción.

Cultivo

El cultivo de fruta seca en Cataluña se distribuye principalmente en zonas de clima seco y mediterráneo. Las almendras dominan en las comarcas de Lleida (Segrià, Garrigues) y también tienen presencia en el sur, como en el Camp de Tarragona y el interior de les Terres de l'Ebre. Las avellanas se concentran sobre todo en las comarcas de Tarragona, especialmente en el Baix Camp y el Alt Camp. En cuanto a la algarroba, es típica del litoral y del prelitoral. Por otra parte, el pistacho y el nogal han ido ganando terreno en el interior, en zonas de regadío. En conjunto, el mapa de la fruta seca refleja una adaptación clara al clima y a la disponibilidad de agua del territorio.

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Variedades

Almendras, ahora de regadío
La almendra es el cultivo de fruto seco con más superficie

Las primeras almendras domesticadas de la historia son de Persia y el Próximo Oriente, igual que el olivo y la vid. Los fenicios las extendieron por toda el Mediterráneo, incluyendo nuestra casa. Hoy en día el paso hacia el regadío ha impulsado la producción de almendras. Además de su peso económico, destaca por su valor nutricional: es rica en calcio y magnesio, nutrientes clave para la salud ósea.

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Come avellanas, son de mi país
Els Pets ya lo cantaban en 1989, y el mensaje sigue muy vigente.

A pesar de contar con una Denominación de Origen Protegida (la DOP Avellana de Reus), el cultivo de la avellana ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, en gran parte por la competencia de productos importados. Como curiosidad, en nuestro territorio comemos desde el mesolítico, como han demostrado los restos arqueológicos.

Las algarrobas, más de moda que nunca
La algarroba ha pasado de ser un cultivo casi residual a vivir una auténtica revitalización
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El aumento de la demanda internacional y su resistencia a la sequía –un factor clave en el contexto de cambio climático actual– han impulsado su cultivo. Se utiliza como sustituto del cacao, un ingrediente que últimamente ha tenido una gran fluctuación de precios. De las algarrobas se extrae también la goma de algarroba (E-410), muy utilizada como estabilizante alimentario.

Las nueces, un clásico que se mantiene
También forman parte de la tradición agrícola catalana, aunque con una presencia más discreta

Las nueces, al igual que las almendras, las avellanas y los piñones, fueron comercializadas por los antiguos romanos, que las llevaban por todo su imperio. De ahí que aparezcan en sus recetas.

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Pistacho, el verde deseado
La demanda internacional ha hecho que el cultivo del pistacho crezca de manera notable en Cataluña

A pesar de que el pistachero necesita años para empezar a producir, el interés del mercado ha impulsado su plantación. Nutricionalmente también es un fruto seco muy interesante: una ración diaria moderada de pistacho puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Composición

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Beneficios

La cantidad recomendada de frutos secos es de 20 a 30 gramos al día (un puñado pequeño), preferiblemente crudos o tostados, sin sal ni azúcares añadidos. Esto equivale aproximadamente a 4-5 nueces o unas 10-15 almendras o avellanas. Son ricos en grasas saludables, pero muy calóricos, motivo por el cual es importante moderar su consumo. Destacamos sus virtudes:

1.
Aportan mucha energía
Ideales para hacer ejercicio físico prolongado. Además, contienen magnesio, que ayuda a reducir el cansancio y la fatiga.
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2.
Mejoren la salud cardiovascular
Tienen grasas saludables (monoinsaturadas y poliinsaturadas) y ayudan a reducir el colesterol y a controlar la presión arterial
3.
Tienen un efecto antioxidante
Gracias a la vitamina E, que protege las células y ayuda a frenar el envejecimiento.
4.
Facilitan la digestión
Contienen mucha fibra, que favorece el tránsito intestinal.
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5.
Sacian mucho
Reducen la sensación de hambre entre comidas. Por lo tanto, aunque tengan muchas calorías, pueden ayudar a controlar el peso.
6.
Aportan proteínas vegetales
Por este motivo son muy útiles en dietas vegetarianas y veganas.
Infografía en el papel de ARA Diumenge
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