Más movimientos en los espumosos del Penedès: otras dos bodegas entran en Corpinnat
La marca suma las bodegas Torné & Bel y Mir, que suponen la incorporación de un volumen de 75.000 botellas nuevas
San Sadurní de AnoiaMientras el Penedès todavía se despierta del brindis con cerveza de las campanadas de TV3, los elaboradores de espumosos hacen más movimientos, que evidencian que se vive un tiempo efervescente de cambios. Dos nuevas bodegas acaban de anunciar hoy que entran en la marca Corpinnat, una de las cuales pertenecía hasta ahora a la DO Cava. Se trata de Torné & Bel, situado en Espiells, y la otra incorporación es la de Mir, en Sant Sadurní. Torné & Bel ya ha aportado la documentación de renuncia al Consejo Regulador del Cava. Con la doble incorporación, la marca de espumosos Corpinnat, creada en 2018, pasa a tener 21 bodegas y crece en 75.000 botellas más.
En Espiells, núcleo segregado de Sant Sadurní d'Anoia, Marta y Fèlix Torné, hija y padre, explican que hacen el cambio porque consideran que "Corpinnat es la apuesta clara actual por el territorio, de respeto por el producto y de compromiso con el Penedès". Justamente en Espiells, donde está situada la bodega, saben bien lo que significa "compromiso por el Penedès". Con otras bodegas forman parte de la asociación Espiells Terra de Vins, con la que han podido luchar para detener el cuarto cinturón y la instalación de placas solares, que habrían arrancado viñedos. "Estamos muy cerca del Baix Llobregat, estamos al límite, y notamos la presión que hay para que el asfalto y la nueva tecnología entre", dicen padre e hija. Así que "si el viticultor, que es un jardinero del paisaje del Penedès, no se puede ganar bien la vida, si no puede ganarse un sueldo con las uvas que vende en las bodegas o que él mismo prensa para elaborar vino, entonces el verde de los viñedos desaparecerá". Para ambos, el pase a Corpinnat supone asegurar esa filosofía.
Para poder etiquetar sus espumosos con la marca Corpinnat, la bodega Torné & Bel ha tenido que pasar por dos auditorías, en dos años, que han certificado que cosechan la uva a mano, que es ecológica, que la prensan en la misma bodega (no compran vino base) y que hay una guarda mínima de dieciocho meses. La particularidad propia de la bodega de Espiells es que mantienen prácticas tradicionales como el removido en pupitre, con el giro manual para que los sedimentos bajen hacia el cuello de la botella, y el degüelle en caliente (y no congelando el cuello de la botella).
En la bodega Torné & Bel, Marta, y también su hermana Anna, son la sexta generación de viticultores, con doce hectáreas de uva, que provienen de los bisabuelos. La bodega la construyeron los padres en 1991, y la primera vendimia la hicieron en 1997. "Hasta entonces veníamos las uvas a granel, pero en 1997 fue el año que empezamos como elaboradores", dice Marta, que añade que sacan al mercado cinco espumosos: cuatro pinitos, uno rosado, uno rosado, uno blanco Corpinnat indican que se puede utilizar hasta el 2030 por la apuesta que hace la marca por las variedades tradicionales. "Lo sabemos, y lo cambiaremos", dicen. Entre los proyectos de futuro que les ilusiona se encuentra el espumoso de crianza con tapón de corcho, de xarelo cien por cien, de uva proveniente de un viñedo de Espiells que tiene forma de anfiteatro. "Es un viñedo que hace curva, de las pocas que hay la zona, que ahora tiene ya dieciocho meses de crianza, pero que queremos darle más tiempo antes de sacarlo al mercado", señalan los Torné, que también comentan que sacan veinticinco mil botellas al año, sólo de venta al Estado.
Una bodega con una historia antigua
Mientras, en Gelida, los franceses Nicolás Marmonier y Christophe Ribeyron relatan como la amistad que mantienen como vecinos de Olivella les ha llevado a quedarse con la bodega Rossell Mir, que ellos han bautizado con el nombre bodega Mir. "Josep Maria Rossell se jubiló, y nosotros decidimos tomar las riendas del proyecto en el 2020, en plena pandemia, cuando ambos queríamos trabajar cerca de casa", explican. Así pues, la primera vendimia la realizaron en agosto del 2020, y cuentan desde sus inicios con el enólogo de Sant Sadurní Xavi Ortiz. "La bodega tiene una historia antigua, que se remonta a doscientos cincuenta años atrás, y Josep Maria representaba a la decimoséptima generación; por todo ello hemos querido preservar su historia, que está muy ligada al territorio", relatan.
Cuando Josep Maria Rossell dirigía la bodega, ya envió carta de renuncia a la DO Cava, y en el momento que los dos amigos se pusieron al frente coincidieron en que debían incorporarse a Corpinnat. "Nosotros creemos en la fuerza del colectivo; somos franceses y conocemos el caso de la Champaña, y además compartimos toda la filosofía de la marca", explican.
Elaboran cuatro referencias de espumosos, con crianzas que sobrepasan los dieciocho meses y alcanzan los tres años, y el 70% de la elaboración lo exportan. "Apostamos por la transparencia, la calidad y el rigor, e incluso en algunos casos vamos más allá de lo que indican las normas de Corpinnat, como prensar la uva entera", señalan, y añaden que en esta última vendimia el kilo de uva lo han pagado entre 0,92 céntimos y 1,05 euros.
Ambos coinciden en decir que "en el Penedès no puede haber tres marcas elaboradoras de espumosos; habrá un día que habrá que detener este hecho, porque internacionalmente duele salir a vender espumoso con tantos nombres". Es más, creen que el consumidor final no se entera. Sin embargo, "nosotros, cuando explicamos qué es Corpinnat, nos damos cuenta de que la gente cada vez está más al caso". Y añaden que "en Canadá mismo la gente sabe qué es un Corpinnado y qué es un cava".
Por último, los elaboradores de la bodega Mir, con cincuenta mil botellas al año, afirman que "vivimos un tiempo duro para el vino en general". En el sur de Francia y en Burdeos, el viñedo se arranca para plantar otros frutos, más rentables actualmente, como los pistachos, y los propios campesinos se cogen a las ayudas de la Unión Europea para arrancar el viñedo. "Adherirse a una marca de calidad significa compartir unos valores en un tiempo de cambios", concluyen.