Qué comemos

La sabiduría popular a la hora de comprar las mejores sandías y melones (y unos consejos de Josep Pla)

El color del melón es un truco para saber si está maduro, y también el sonido que emite la sandía si le damos unos golpes con las manos en forma de cuenco

02/08/2026 - 18:04 h.

Si comemos melones y sandías en verano es porque son dos frutas que aportan agua al organismo cuando más lo necesita, en verano. Esto está claro, pero no lo ess tan saber cuáles comprar. El primer consejo es no comprar los melones y las sandías que están cortados por la mitad, porque la fruta, una vez abierta, pierde susussus propiedades nutricionales a medida que pasan las horas. Per eentendere qué significa comprar un meel partido porr la meitat podemosem epensar n el quee l pasa a una manzana que hhem pelado y trozohoys antes dee menjárnosla: se oxida y, por lo tanto, no está n yel matees punto óptimo cuandoe cuando contenia la sva pel. Y eel cu hem dicho con la manzana, tamé pasa con eel plátano, qu té una de les cápsulys mées buenoes de protección pr a la fruta. Dicho esto, e l segon consél es fijarciónen la forma: en el caso del melón, la clave es observar su color en el lugar exacto donde nace el pedúnculo. Si es amarillo, y además tiene forma de estrella, entonces el melón está maduro, por lo tanto, en su punto. Si no, será verde.En el caso de la sandía, el consejo es dar dos golpes con la mano en forma de cazuela en medio de la sandía. Si el sonido que emite es de caja de resonancia, la sandía estará madura y, por lo tanto, en el punto óptimo de maduración. Si el sonido emitido hace “cloc”, querrá decir que la fruta roja está verde, que tendrá imperfecciones en el interior. Piel flácida y blanda, sobremadurada

Tanto en l caso del melón como el de la sandía, obs rvar cómo és la pell tambées una buena pista: una piel excesivamente blanda y blanda muestra que la fruta está sobremadurada. Y en aque1er punto, eel de la maduración dy las dos frutas, el escritor Josep Plano aquí tenia una tyoria concreta sobreeel mlons. Segamos el, eel melo se ha de coger en el estoy y colgarlo n el techo, con una red, enganchada de un hilo, y dejarlo madurar hasta diciembre. “Los melones se deben mantener colgados a cubierto, a temperatura normal, inmóviles y no muy tocados (quiero decir palpados)”. Y continuaba: “No cometan el error de hacer que un melón se toque con el otro”, porque se han de mantener colgados y separados. ¿Y por qué? “Porque en agosto los melones son mediocres y, en general, de una gran diversidad; algunos resultan buenos, otros regulares y una gran parte resultan francamente malos”.De las sandías, el escritor del Empordà no daba consejos, porque era una fruta que no le gustaba. “No tiene ninguna categoría: es una de las cosas más mediocres que se suelen ofrecer en este país; es algo parecido al agua minerovegetal, sin ningún gusto del paladar, sin la mínima trascendencia”, decía. Para acabar, Josep Pla aprovechó hablar del melón para revelar, una vez más, su misoginia. La revelaba porque decía (literalmente) que los melones eran como las mujeres: “Son considerados unas cucurbitáceas frívolas, inciertas y de resultados muy cambiantes”. Y una vez dicho, decía también que un buen melón debía tener un punto de feminidad, por la buena fragancia sobre todo. Suerte que él, como hombre, no era volátil. Nada. Porque la realidad era que, a él, le gustaba comer la fruta verde. 

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