Huelgas de estudiantes en la ESO: ¿Sí o no y cómo?
En esta franja de edad no todo el alumnado está preparado para entender los motivos de una huelga
BarcelonaDesde el inicio de este curso, los sindicatos de estudiantes han convocado hasta tres jornadas de huelga que pueden secundar a chicos y chicas a partir de 3º de ESO como jornadas de inasistencia colectiva. Es decir, tienen derecho a huelga siempre que esté convocada por alguna entidad, se haya conseguido el apoyo de la mayoría del alumnado y tengan, cada uno, la autorización de su familia.
Estas jornadas, sin embargo, siempre generan cierto conflicto tanto en los centros como en las familias. Unos, porque la jornada les ralentiza el currículum, y otros, porque deben decidir y permitir la jornada a una edad que no está claro que estén todos preparados para entender la huelga, los motivos puntuales y las consecuencias que comporta. Antoni Navío es doctor en Pedagogía y vicepresidente del Colegio Oficial de Pedagogía de Cataluña y reconoce que en la ESO hay muchas diferencias madurativas y de criterio y, por tanto, habrá alumnos que pueden estar preparados y otros que no. "Los claustros eso lo saben, por lo que se ha fijado este estándar", dice en relación a la edad fijada, 14 años como "filtro".
¿Qué debemos tener en cuenta familias y centros?
Sin embargo, Navío cree que hay otros factores a tener en cuenta más relevantes que la edad cuando hay una convocatoria de huelga, como el conocimiento de los motivos, ya que hay ocasiones en que "ni los propios alumnos saben por qué hay huelga" y la jornada se acaba convirtiendo en un día de fiesta más, ya que los jóvenes no siempre participan ni de las manifestaciones ni de otras acciones de protesta. Además, señala que en los últimos tiempos, el auge de las redes ha provocado que los estudiantes de un centro debatan sobre huelgas que son rumores o con un desconocimiento absoluto del propósito de la protesta. Asimismo, las redes también provocan, dice Navío, que lleguen mensajes y propósitos "sesgados". Por eso cree que es necesario hablar de los motivos de la huelga, dejar que los jóvenes se posicionen y, sobre todo, hacerles entender las repercusiones que tiene la decisión en el instituto pero también en el seno de la familia, que no debe renunciar a tomar partido en este ámbito.
¿Qué implica la huelga para el instituto?
Aparte del retraso en la materia, Navío reconoce que en ocasiones las convocatorias de huelga son "un elemento más de desencanto" en los centros educativos con equipos que ven que se les "desborda" la gestión con estos conflictos.
¿Cómo hacer entender la repercusión?
Los trabajadores que secundan una huelga tienen clarísima la repercusión económica que tendrá su decisión, pero los jóvenes no ven qué perjuicio puede comportarles la inasistencia a las aulas y pueden llegar a tomar una decisión sin la conciencia de que requiere una acción de esta índole. Por eso, Navío insiste en que hay que explicar bien que esto afecta a su formación y que si bien un solo día puede no parecer grave, sí tiene impacto en determinados períodos del curso. "Hay épocas o períodos en los que se convocan huelgas cada quince días", exclama el pedagogo. En estos casos, el hecho de que el docente no avance materia puede provocar retrasos en el aprendizaje de los jóvenes y dejar currículos y programas inacabados y Navío considera imprescindible que los alumnos de secundaria y bachillerato sean conscientes de ello.
¿Qué se puede llevar al alumnado de una huelga?
Aparte de la materia que se da en las clases del instituto, Navío recuerda que los docentes también tienen la función de formar a chicos y chicas para que sean personas críticas y responsables y, por eso, a pesar de ser consciente de las diferencias de madurez entre el alumnado de un mismo grupo, Navío apuesta por ver más las oportunidades que los riesgos. "La juventud debe conocer la guerra de Gaza y tener un posicionamiento", considera Navío haciendo referencia a una de las huelgas que se han convocado este curso 2025-2026.
¿Cómo aprovechar académicamente una huelga?
En la misma línea de aprovechar las oportunidades de una huelga, para Navío, un paro de clases y de temario puede servir para trabajar la educación física a través de temas del ámbito social. Sin embargo, reconoce que los docentes ya tienen una carga de trabajo muy grande y cree que son las familias que deben tener un papel más activo en este ámbito y que, en cambio, no se da por una menor implicación de los padres y madres en el día a día escolar. En este sentido, lamenta que con el paso de la primaria a la secundaria, las familias abandonan los centros, donde no hay presencia de padres y madres y, por este motivo, decisiones como éstas acaban recayendo en el profesorado que tiene otra función encomendada y que, además, tienen la presión de terminar los currículos que están pensados.
Y si la familia no autoriza la huelga, ¿cómo se gestiona el conflicto?
Navío defiende que hay que tener "la capacidad y la responsabilidad" de conocer a los hijos, implicarse y debatir las huelgas en casa. "Dejar que tome la decisión el joven para rehuir el conflicto cuando sabemos que el día de huelga dormirá hasta las 12 no vale la pena", dice Navío, que pide "tomar partido y dialogar". Reconoce que durante la adolescencia esta opción puede ser "chocar contra la pared" pero insiste en que es necesario hacer ver a los jóvenes qué supone hacer la huelga y para qué sirve y, al mismo tiempo, dimensionar el valor que han tenido y tienen estas acciones por los derechos que tenemos como sociedad y como país.