Opinión

La violencia en la lactancia: "Con esos pezones que tienes no podrás dar bien el pecho"

Nadí en el pecho de su madre
18/02/2025
3 min
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Barcelona"Te llevo unas pezoneras porque con esos pezones que tienes no podrás dar bien el pecho"; "Si no puedes dar el pecho no pasa nada, le traemos un biberón"; "Tu leche no la está alimentando lo suficiente, te traemos suplementos de leche artificial". Estas son algunas de las frases que más oye la mujer cuando está intentando amamantar. Lo que se supone que debe ser un momento de calma para poder averiguar cómo alimentar con el propio cuerpo a su bebé se convierte en un ir y venir de personas que opinan con la intención de ayudar pero, al final, sin detenerse a escuchar y saber qué es lo que la madre necesita.

La mujer se ha preparado: ha leído, ha asistido a las clases preparto, ha preguntado a las amigas que ya tenían experiencia... pero en ese momento le parece que lo ha olvidado todo, que no podrá hacerlo, la poca confianza que tenía merma cada vez que su hijo o hija llora moviendo la cabeza sin conseguir agarrarse bien en el pecho. Lo único que necesita es que alguien escuche sus miedos y le apoye. Que alguien se tome el tiempo necesario para acompañarla en aquellas primeras presas, la vaya guiando y validando. Sentir "Lo estás haciendo bien" mientras va recordando todo lo aprendido semanas antes. ¿Qué se encuentra, en cambio? Personas que dudan de su capacidad, personas que no tienen el tiempo para estar con ella y le proponen soluciones rápidas a una situación que requiere un trabajo pausado y paciencia, personas que invalidan sus sentimientos de desconfianza y la tratan como si lo que es tan importante para ella no lo fuera en absoluto, personas que le ofrecen la alternativa de la leche artificial como si no importase.

Las que no pueden escoger

Es sabido por todo el mundo que la OMS recomienda el amamantamiento materno como principal alimento hasta los 6 meses de vida, pero a pesar de tener esta información, el amamantamiento no está en el lugar donde le corresponde. Porque la leche materna no es sólo un compendio de propiedades nutricionales, tiene también connotaciones psicoemocionales de la mujer que decide este tipo de alimentación. Es una forma de vincularse con su criatura y al restarle importancia se está invadiendo su espacio personal, su relación más íntima.

Cabe decir que la situación de las mujeres que eligen no dar el pecho es totalmente lícita y respetable, y no es comparable con aquellas que no pueden elegirlo libremente, sino a partir de una mala gestión por parte de los profesionales que las atienden. Ya sea porque no se le da la importancia que merece, porque no hay interés en formarse y saber más, en brindarle el tiempo y la profesionalidad que se necesita. Parece que es mejor recomendar dar biberones y dejar a un lado la lactancia que sentarse con la mujer el tiempo que necesita para ser escuchada y valorada.

El amamantamiento no entiende de prisas, entiende de paciencia, de mimar el proceso y comprender que la mujer se sitúa en el centro. Y, como en tantas otras situaciones de la vida de una mujer, cuando esto no ocurre se está ejerciendo violencia contra ella. Y en este caso, también contra los bebés. Porque no se les priva sólo de las propiedades de la leche en sí, se les priva del vínculo escogido por su madre en contra de la voluntad de ésta. La violencia en la lactancia es real y contemporánea. Ocurre cada día en los centros sanitarios promovida por el desinterés, la desinformación, el abuso de poder y la mala praxis. No sólo por parte de los profesionales, sino también por parte de las instituciones, que no ofrecen formación ni ratios suficientes de sanitarios para poder atender con los conocimientos y el tiempo necesarios.

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