Disseny
Cultura 01/03/2021

Los 80 más festivos y alocados reclaman su lugar

Vuelven los diseños del grupo Memphis y los edificios caprichosos y coloreados

7 min
Los diseñadores del grupo Memphis a la cama 'Masanori', de Umeda Tawaraya

BarcelonaPara el arquitecto y diseñador italiano Ettore Sottsass (1917-2007), uno de los nombres fundamentales del siglo XX, la funcionalidad de un mueble era secundaria. Decía que era “la belleza” lo que podía salvar al hombre, y en uno de sus escritos reclamaba que los diseños fueran emocionantes y festivos con un dilema: ¿la gente qué prefiere, hacer un trabajo funcionarial sentado en una silla de tubo metálico, esperando aburrido que llegue la hora de marcharse a casa, o esperar a la pareja sentado encima de una piedra mientras el sol se pone en una playa? La piedra no es cómoda, pero la belleza del escenario y el deseo son innegables, como pasa con los muebles que Sottsass diseñó con el grupo Memphis, al que el Vitra Design Museum alemán dedica una gran exposición con motivo de su 40º aniversario titulada 40 años de kitsch y elegancia.

La exposición incluye, además de esbozos, dibujos y fotografías, una selección de muebles del grupo, que se han convertido a lo largo de los años en “esculturas alocadas”, como dice el director del museo, Mateo Kries. Entre ellos destacan algunas de las piezas míticas de Sottsas, como el mueble Casablanca, y la silla First de otro de los integrantes del grupo, Michele de Lucchi. El museo ha tenido que cerrar por las restricciones del covid, pero una vez abra la exposición se podrá visitar hasta el 23 de enero del 2022.

Unos diseños revolucionarios y desenfadados

Sobre los objetos de Sottsass y del grupo Memphis, el director creativo del estudio barcelonés Does Work, Saúl Baeza, dice que todavía se echa de menos su carácter “desenfadado”. “En los movimientos posteriores se ha echado de menos la relación tan directa que hay entre la función de los objetos y el contexto social y político”, explica Baeza, y subraya que tanto los diseñadores más ortodoxos como los más experimentales coinciden en decir que son objetos de “mucho valor” pero que el grupo Memphis fue “un movimiento muy revolucionario” que no se ha vuelto a igualar. “Fue el último”, subraya el diseñador Ramon Úbeda, para quien Memphis es “inmortal”. “Las piezas originales del grupo son obras de arte que no perderán valor –explica Úbeda–. Los fundadores formaban un equipo increíble, liderado por un personaje irrepetible que es Sottsass. Ese espíritu irreverente, esa manera de cambiar las tendencias de la época, es parte de la historia. Tampoco es tan fácil reunir a personajes de este nivel”.

Saúl Baeza también recuerda la relación que Sottsass, que fundó el grupo Memphis cuando ya tenía unos 60 años, tuvo con Barcelona: el antiguo Centre d'Art Santa Mònica le dedicó en 1993 una exposición dentro de la Primavera del Diseño titulada La última oportunidad de ser vanguardia. En origen, la muestra tenía que ser un repaso de su trayectoria, pero al final más de la mitad de las piezas fueron nuevas. Sottsas cedió algunas de las piezas a la Generalitat, que después las dio al FAD, que a su vez las sacó a la venta en 2019 en la galería Dada-Objet porque no las podía mantener. El Museu del Disseny descartó quedárselas porque sus colecciones no son internacionales. 

Uno de los muebles que Ettore Sottssas creó con motivo de la exposición que el Centre d'Art Santa Mònica le dedicó en 1993
Ettore Sottssas diseñó varios muebles con motivo de la exposición que el Centre d'Art Santa Mònica le dedicó en 1993

El nombre de grupo está inspirado en la canción de Bob Dylan Stuck inside of mobile with the Memphis blues again, porque sonó durante la primera reunión de sus integrantes. El grupo dio un salto adelante el año después de nacer cuando el modisto Karl Lagerfeld amuebló su apartamento de Montecarlo con las piezas más recientes del grupo, a pesar de que las vendió en una subasta en 1991. “Memphis, como la moda, funciona en el entramado de la contemporaneidad”, explica Barbara Radice, una de las fundadoras del grupo y viuda de Ettore Sottsas, en uno de sus estudios sobre Memphis publicado en los años 80. “Y la contemporaneidad quiere decir ordenadores, electrónica, videojuegos, cómicos de ciencia-ficción, Blade Runner, naves espaciales, biogenética, misiles láser, una nueva conciencia del cuerpo, dietas y banquetes exóticos, ejercicio de masas y el turismo”, añade. Como dice Radice, las piezas de Memphis son innovadoras sobre todo por el uso de plástico laminado. “Esto a mucha gente le pareció un tema secundario, una cuestión de esnobismo, una broma fácil, sin pensar que el problema de los materiales en el diseño lo es todo menos marginal o incidental”. También fue rompedor usando materiales industriales como cristales tintados, placas de metal con diferentes texturas, pinturas industriales, tubos de neón, fibra de vidrio y bombillas de colores. Y porque los mezcló con materiales nobles como el mármol, o porque manipuló tanto los materiales hasta que eran irreconocibles. “Para los diseñadores de Memphis, el problema de la verdad y la autenticidad, y viceversa, el problema de la falsificación, no existe. Lo que importa es la imagen, el diseño, el producto final, la fuerza figurativa, la comunicación”, recuerda Radice. Los diseños de Memphis también fueron rompedores por los motivos decorativos y porque introdujeron los colores en el mobiliario. 

Otro de los vínculos de Memphis con Barcelona es que encargaron una pieza a Xavier Mariscal después de ver su exposición conjunta con Pepe Cortés en la Sala Vinçon Muebles amorales en 1981. Mariscal, que todavía recuerda que los diseños del grupo fueron una alentada de aire fresco en ese momento, diseñó un carrete de bebidas que todavía se comercializa.

Ese mismo año, como también recuerda el diseñador Ramón Úbeda, Camper encargó su primera tienda en Barcelona, que estaba en la calle Muntaner, a Ferran Amat, que involucró a Mariscal para hacer el suelo, al grafista Carlos Rolando para hacer los carteles, a Michele De Lucchi (otro de los gran nombres de Memphis) para hacer el mostrador y a la grafista Nathalie Du Pasquier, también del grupo, para diseñar dos cajas de zapatos. 

Reconstrucción del mostrador de Michele De Lucchi para la primera tienda de Camper en Barcelona
Las dos cajas de zapatos que Nathalie Du Pasquier, una de las integrantes del grupo Memphis, diseñó para la marca Camper

Un Partenón con personajes de Disney

Team Disney Building, Burbank, California, USA, 1986

“Todo vuelve, es la ley del péndulo”, afirma el arquitecto Juli Capella, que fue el director de la Primavera del Diseño en 1993. “Después de la contención minimalista llega el desmadre, y al revés –explica–. A cada generación nos gusta revisitar lo que vivimos con más emoción y radicalidad, y hace ya unos años que tocan los 80. Pero también porque representaron frescura y alegría, cosas que ahora nos faltan". Por eso, la exposición del grupo Memphis se puede enmarcar dentro de una atención renovada por la arquitectura y el diseño posmodernos que también se encuentra en la retrospectiva que el museo MAXXI de Roma dedica a Aldo Rossi, el primer arquitecto italiano que ganó el premio Pritzker y pionero de la figura del arquitecto estrella, y en el libro de la editorial Phaidon Less is a bore [Menos es un aburrimiento], un título que reniega del conocido lema defensor del minimalismo que proclamó Mies van der Rohe: "Menos es más". 

Moore House, Austin, Texas, USA, 1984

La arquitectura brutalista se ha popularizado en los últimos años, teniendo en cuenta sus aspectos políticos y sociales, y, en cambio, los edificios posmodernos más coloreados todavía evocan "el individualismo y la política" de los años 80, sobre todo el neoliberalismo, como explica Owen Hopkins, el autor del libro Less is a bore. A pesar de que hoy centran los debates políticos, sociales y económicos cuestiones como el poscapitalismo y una cuarta revolución industrial, la posmodernidad vuelve. "Después de la reacción en contra de los años 90 y los 2000, la posmodernidad y su sensibilidad vuelven a estar en el centro. Otra vez las escuelas de arquitectura son lugares de color, eclecticismo, ornamento, decoraciones y alusiones al pasado", dice Hopkins.

Como dice una cita recogida por Hopkins, Aldo Rossi era muy aficionado a las ruinas porque son un legado y también porque le suscitaban "pensamientos, planes, esperanzas". La retrospectiva que el museo MAXXI de Roma dedica a Rossi es monumental: incluye unas 600 piezas y ocupa 1.000 metros cuadrados. Como dice el comisario, Alberto Ferlenga, su arquitectura es más "metafísica y teatral", como los cuadros de Giorgio de Chirico, que "neoclásica", y recuerda que decía que no podía ser posmoderno porque él no había sido nunca moderno. Para Ferlenga, la figura de Rossi desborda cualquier etiqueta. "Todo ha cambiado, las ciudades han cambiado, y se tiene que renovar la cultura arquitectónica. Ahora no son tan importantes los arquitectos que hacen buenas obras, sino que se tiene que transformar la relación entre la arquitectura y la ciudad, la arquitectura y la sociedad", concluye.

Rossi tuvo "una relación muy fuerte con España", con arquitectos como Oriol Bohigas y las tesis sobre la reconstrucción urbana, a partir de el Seminario Internacional de Arquitectura que dirigió sobre el tema, Proyecto y ciudad histórica, en 1976. Mientras que en los Estados Unidos Michael Grabas convirtió a los enanos de la Blancanieves en los protagonistas de un edificio de Disney y Charles Moore diseñó unas columnas para su vivienda que parecen un homenaje al Palau de la Música, en Catalunya predominó la vertiente de la arquitectura posmoderna "del regreso al clasicismo", donde encaja Aldo Rossi, en lugar de las "formas caprichosas", como dice Capella, con ejemplos como el Institut Nacional d'Educació Física de Catalunya y el Teatre Nacional de Catalunya, los dos de Ricard Bofill, y la Villa Andrea de Oscar Tusquets, posterior a su etapa con Lluís Clotet, durante la que también usaron detalles clasicistas en la casa Belvedere Georgina. En cambio, la pérgola con forma de pez de Frank Gehry en el jardín del Hotel Arts representa la vertiente más gamberra del posmodernismo.

Complejo hotelero y restaurante Palace, en Fukuoka, de Aldo Rossi, M.Adjmi, T. Horiguchi i S. Uchida
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