Glen Powell se come a los superricos
John Patton Ford dirige una comedia criminal en la que lo mejor es la interpretación de Margaret Qualley
- Dirección y guion: John Patton Ford. 105 minutos. Reino Unido y Francia (2026). Con Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Zach Woods y Ed Harris.
¿Qué pasaría si el primo Greg, uno de los personajes más hilarantes y, a la vez, despreciables de la serie Succession, fuera el protagonista de una película? ¿Y si, en lugar de degustar servilmente las migas dejadas por su despiadada y acaudalada familia, se dedicara a asesinarlos uno detrás de otro para convertirse en el único heredero? El resultado podría ser parecido a esta comedia criminal escrita y dirigida por John Patton Ford, cuya inspiración oscila entre la serie creada por Jesse Armstrong y los nihilistas neonoir de los hermanos Coen. Las referencias son obvias y el discurso político (los superricos son lo peor y el mundo sería un lugar mejor sin ellos), tan transparente como las cristalinas aguas en las que Beckett (Glen Powell) ahoga a uno de sus primos, un broker desquiciado que probablemente se lo merecía. El problema de esta entretenida y original película, que no deja de sorprender a lo largo del metraje, es que se queda solo en la superficie de la crítica que plantea contra las clases acaparadoras y extractivistas, y que, a pesar de su carisma estelar, Glen Powell parece un poco fuera de lugar como el perdedor y desheredado Beckett (¿qué habría hecho el desgarbado Nicholas Braun, el actor que hacía de Greg en Succession, con este personaje?). Para sorpresa de nadie, lo mejor de la película es Margaret Qualley, que se lo pasa en grande encarnando a una peligrosa femme fatale de piernas interminables.