Crítica de cine

'Historias del buen valle': la posibilidad de una arcadia periurbana escondida en el norte de Barcelona

José Luis Guerin, el director de 'En construcció', retrata con gran fuerza poética la diversidad humana del barrio de Vallbona

Una imagen de la película 'Historias del buen valle'.
12/02/2026
3 min
  • Dirección y guión: José Luis Guerin.
  • 122 minutos. España y Francia (2025). Documental.

"¿Qué debería mostrar un filme sobre Vallbona?", pregunta José Luis Guerin, desde el fuera de campo, a los habitantes de este barrio en el extremo norte de Barcelona, ​​en la audición in situ que organiza el equipo deHistorias del buen valle. El cineasta introduce al inicio de su nueva película extractos del casting efectuado para este proyecto que parte de Primeras impresiones (2023), una pieza de encargo con motivo deexposición Una ciudad desconocida bajo la niebla en el Macba. Guerin se posiciona así como un director dispuesto a rodar una película abierta (un "work in progress", según los créditos), pero no meramente observacional; sino construida a partir de la realidad que se le ofrece frente a la cámara.

Historias del buen valle conecta inevitablemente con En construcción (2001), en su inmersión docuficcional, con trasfondo poético, en un barrio en plena transformación debido a unas reformas que, lejos de beneficiar a los vecinos, los despojan. Incluso algunos de los protagonistas actuales hablan de esos desplazamientos del centro (el Raval) hacia este barrio periférico en el distrito de Nou Barris, lo que certifica esta continuidad en una narrativa en la que la identidad de Barcelona está marcada por el conflicto con las políticas urbanísticas. Pero este nuevo filme late con la personalidad propia que le otorga la idiosincrasia demográfica y geográfica de Vallbona, un territorio fronterizo, atravesado por autopistas y vías de ferrocarril, configurado por las viviendas de autoconstrucción y los pisos de protección oficial que conviven con los campos de cultivo y el tramo al desco.

Una imagen de la película 'Historias del buen valle'.

Este paisaje periurbano de fondo está casi siempre presente en un filme que combina la atención a las experiencias individuales con el dibujo de una colectividad. Vallbona es un barrio sin apenas memoria documental. Por eso el director improvisa unas primeras imágenes grabadas a la antigua usanza, en súper-8. Pero también desconocemos el presente de sus habitantes. Guerin se detiene a escuchar sus historias, que transcurren en los márgenes: el miedo a las mujeres rusas, el relato sobre el chico que se lanza desde el puente, la pareja con el marido afectado de una enfermedad neurodegenerativa, el hombre recolocado después de un desahucio, la chica que tuvo la madre en la cárcel, los vecinos ve... película atenta a la diversidad cultural que reúne un barrio como Vallbona, cabe señalar el catalán chava genuino de los campesinos que charlan alrededor de la mesa del café, un registro difícil de encontrar en nuestro cine.

Si la propia demografía del barrio trae consigo un mosaico de historias y lenguas diversas, José Luis Guerin pone las estrategias del cine al servicio de construir una noción de colectividad. El catalán no es sólo la lengua de los campesinos, también la que comparte los niños en la escuela, en la primera escena grupal que presenta la película. Mediante los encuadres, los motivos recurrentes (los trenes que no paran de pasar al fondo), el montaje y la continuidad entre plano/contraplano, el director genera espacios compartidos y conexiones entre experiencias en principio individualizadas. En la escena más cinéfila, los vecinos se congregan para despedir a uno de los protagonistas más entrañables, Antonio, en un funeral donde suena El valle del río rojo y que recuerda la idea de comunidad en las películas de John Ford.

El contacto con la naturaleza hermana a muchos habitantes: el cuidado de los tomates y las rosas de los campesinos, la caña de azúcar que planta la familia india, las flores silvestres que recoge la familia portuguesa en la secuencia más bellamente poética del filme... Pero es sobre todo mediante el riego Condal que Guerin dibuja, de Renoir), la posibilidad de un espacio de encuentro libre y popular, abierto a todas las procedencias y generaciones, sensual, juguetón y acogedor, un ágora fluvial de resonancias casi utópicas hasta el final, pese a la amenaza fuera de campo de unas fuerzas de seguridad dispuestas a desbaratar esta pequeña arcadia amada.

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