La maldición de estar atrapado en el cuerpo de Léa Seydoux
La actriz estrena en el Festival de Cannes el turbio 'thriller' de Arthur Harari 'La desconocida'
Enviado especial al Festival de CannesHabía muchas expectativas puestas en la segunda película que estrena Léa Seydoux en la competición oficial de esta edición de Cannes, L’inconnue. En parte es por la presencia de la actriz francesa, que a los 40 años ya es un mito del festival: ha presentado dieciséis películas desde 2010 –casi una por año– y ganó una Palma de Oro por La vida de Adèle junto con Adèle Exarchopoulos, a quien Seydoux ovacionaba el domingo al final de la proyección de gala de Garance. Pero también había ganas de ver L’inconnue porque es la primera película de Arthur Harari después del Oscar por el guion de Anatomía de una caída, la Palma de Oro de 2023 que coescribió con Justine Triet.
En este caso, la película adapta con bastante fidelidad El caso de David Zimmerman (Astiberri), el cómic que Arthur Harari escribió con su hermano Lucas, también dibujante, y que ARA consideró el mejor cómic publicado en 2025. La historia de la película sigue la trama del cómic, donde David, un fotógrafo deprimido (Niels Schneider), es arrastrado por dos amigos a una fiesta y allí descubre el rostro de una chica (Seydoux) que una vez fotografió de lejos. Sin intercambiar palabra, buscan un rincón tranquilo y hacen el amor bruscamente. El fotógrafo se marcha al momento, pero la chica se queda dormida. Cuando se despierta descubrimos que durante el sexo se han intercambiado las mentes y ahora David está atrapado en el cuerpo voluptuoso y extraño de una mujer con la que no ha hablado nunca y de quien ni siquiera conoce el nombre.
Harari filma la historia con imágenes turbias que transmiten la angustia del protagonista. La cámara curiosa y el tono inquietante recuerdan el cine del mejor Brian De Palma, morboso y fascinante, y arrastran al espectador al interior de un thriller absorbente en el que las preguntas se amontonan y las pocas respuestas que obtenemos nunca resuelven el misterio. Como de costumbre, Léa Seydoux está magnífica encarnando el desconcierto y la fractura interior de su personaje. Hay que destacar la valentía de la actriz, que en la película exhibe con naturalidad absoluta los kilos que ganó en su último embarazo; pero es un gesto que muchas divas del cine y de la moda como Seydoux –embajadora de Louis Vuitton desde 2016– no se atreverían a hacer.
En cualquier caso, el problema de L’inconnue es la frialdad de su tramo final, en el que echamos en falta la sensación de catarsis y cierre que sí tenía el cómic que adapta. Queda, sin embargo, una de las escenas de sexo más incómodas de los últimos años –y no por lo que hacen los personajes sino por lo que sienten–, pero también la duda de hasta dónde podría haber llegado esta historia en manos de David Cronenberg o el mismo De Palma.
¿Qué hace una película como tú en un festival como este?
A Thierry Frémaux, el director del Festival de Cannes, no le ha temblado la mano a la hora de programar en la competición oficial todo un blockbuster coreano de ciencia ficción como Hope, de Na Hong Jin, uno de los maestros del cine de acción moderno y director de títulos como The chaser, The yellow sea o El extraño. La proyección de Hope en el festival ha indignado a una parte de la crítica más ortodoxa, que considera que la decisión de Frémaux es una extravagancia, pero la mayoría de los acreditados han celebrado la película como la gran fiesta del cine de acción que es, llenando la sesión en la sala Debussy de gritos y aplausos como si, por un día, el Festival de Cannes fuera el de Sitges.
En Hope, un policía no demasiado brillante y un puñado de civiles armados hasta los dientes se enfrentan a un monstruo imponente de tres metros que está destruyendo una ciudad costera y masacrando a la población. La película va a lo suyo y, sin embargo, en un ejercicio de anticipación magistral que recuerda al de Tiburón,durante los primeros 50 minutos no vemos el monstruo, solo sus efectos devastadores. La primera hora y cuarto del film es historia del cine de acción moderno, un in crescendo de secuencias filmadas de manera prodigiosa por Na Hong Jin, que bien podría ser el mejor director actual de cine de acción del mundo. Cada escena es una filigrana de planificación y montaje, una lección de puesta en escena en la que se mezclan el horror, la violencia y el sentido del humor absurdo de los coreanos, con un monólogo escatológico muy celebrado por el público.
Dicho esto, y asumiendo de entrada que el guion es lo menos importante en este tipo de films, resulta difícil aceptar lo torpes y precipitadas que son algunas de las decisiones del tramo final de la historia, que casi parecen improvisadas durante la producción del film para asfaltar el camino de cara a una secuela que potenciaría los elementos de ciencia ficción. Este problema y otros –todos menores– no borran el buen rato que nos ha hecho pasar Hope, y no debería descartarse que tenga un premio importante en el palmarés, sobre todo con el director coreano Park Chan-wook presidiendo el jurado de esta edición.