"Si no sentimos que nuestros cuerpos pueden desear y ser deseados, no tendremos vidas llenas"
Ian de la Rosa estrena en la Berlinale 'Ivan & Hadoum', 'opera prima' que supera los tópicos de las historias trans
Enviado especial al Festival de BerlínIvan se reencuentra con una antigua compañera de escuela en el invernadero almeriense donde trabajan ambos y la atracción mutua desemboca en una noche de confidencias y sexo en la playa. Es, como dice el director deIvan & Hadoum, Ian de la Rosa (Granada, 1988), "una historia de amor clásica con personajes que no lo son", porque Ivan es un chico trans y Hadoum es la hija díscola de unos migrantes magrebíes. Esto es quizás lo que hace que se acepten el uno al otro con naturalidad y sin prejuicios. Pero la película, una coproducción catalana que se presenta este viernes en la Berlinale en la sección Panorama, parte de la superación del conflicto con la identidad trans que el director, formado en el Ajedrez, ya exploró hace once años al corto Victor XX. "Ahora el conflicto tiene que ver con otras cosas, con elegir qué tipo de persona quieres ser y empoderarte a través del amor y el deseo", explica De la Rosa, que en el 2022 fue, con el corto Farrucas, el primer cineasta trans en ganar un Gaudí.
El motivo para "descentralizar la experiencia trans" era poder ver en cine el tipo de historias que echaba de menos. "Tengo pocas oportunidades, o ninguna, de ver mi experiencia representada en el cine –dice–. Yo he transitado, vale, y para mí es maravilloso ser trans. Pero quería poder mostrar personajes trans sin focalizar en las dificultades relacionadas con ser quienes son. Y no digo que no existan, pero lo que nos une a los demás es que somos personas, iguales que todos". Para De la Rosa, normalizar la relación era casi una necesidad. "Si no sentimos que nuestros cuerpos pueden desear y ser deseados, no tendremos vidas llenas –señala–. El cine tiene una deuda con la experiencia trans, y había que renaturalizarla a través del amor y el deseo para curar la herida. Al final, la gente acepta quién eres, y si no lo quiere me marcha de tu círculo. Yo me me quiero y yo me quiero marcha de tu círculo. mucha suerte de tener la familia que tengo. Hay que relajarse un poco”.
El conflicto principal del filme tiene que ver, de hecho, con la ambición de la familia de Iván por trasladarse a un piso más grande. Para conseguirlo, Iván necesita que el dueño del invernadero, amigo de la familia, le suba el sueldo y lo haga cabeza del almacén. Pero la reclamación de mejoras laborales que promueve Hadoum entre las trabajadoras días antes de la visita de unos inversores pone entre la espada y la pared Iván, a quien la muerte de su padre ha convertido en el hombre de la casa y el principal proveedor. "Todo está ligado con el capitalismo –apunta De la Rosa–. El problema de su familia no es que él sea trans, sino una aspiración de clase social, algo tan simple y tan complicado hoy en día que todos los miembros tengan habitación propia. Ivan tendrá que ver hasta dónde llegará para subir ese pequeño escalón en la escalera social".
El casting de la película mezcla actores formados y no profesionales, pero los dos protagonistas, el artista multidisciplinar Silver Chicón y la cantante Herminia Loh, llegaron "a través de amigos de amigos". Mientras que en Victor XX De la Rosa trabajó con una actriz cis para hacer un personaje trans, ahora tenía claro que, a toda costa, quería un actor trans. "Rodé Victor XX el verano de 2014 y el panorama era muy distinto al de ahora. Yo empezaba a transitar y eso era un desierto, no había referentes de actores trans. El cambio en una década ha sido increíble", dice De la Rosa. "Ahora mismo es importante que los cuerpos trans estén representados por cuerpos trans, y volver atrás sería casi como uno black face. En realidad, lo más importante de una historia son los cuerpos que te cuentan esta historia", dice.