Música

Olivia Rodrigo era la carta oculta del Primavera Sound

La cantante norteamericana actúa "por sorpresa" y comparte escenario con Robert Smith en una edición del festival que ha reunido 287.000 asistentes, 6.000 menos que el año pasado

Olivia Rodrigo

BarcelonaEl Primavera Sound 2026 comenzó el jueves con la lluvia como invitada no deseada. Y ha terminado el sábado con una invitada muy diferente: la cantante norteamericana Olivia Rodrigo. Uno de los directores del festival, Gabi Ruiz, había anunciado el jueves en RAC1 que habría un artista de primer nivel, cuyo apellido comenzaba con la letra R. “Un Halland”, dijo citando al jugador noruego del Manchester City. Finalmente, el nombre del artista en cuestión, la carta oculta, se comunicó el sábado a las seis y media de la tarde, cuando ya circulaban rumores porque la misma artista había compartido una fotografía en la que aparecía como espectadora vip del show del viernes de The Cure en el Primavera Sound.

Ets força trist per a una noia tan enamoradaYou seem pretty sad for a girl so in love, que sale al mercado el 12 de junio, Rodrigo ofreció un concierto corto, de 40 minutos, una probadita de su música que certifica el idilio que tiene con Barcelona. Con camiseta de rayas y shorts negros (ni rastro de los polémicos vestidos babydoll que ha llevado recientemente), Rodrigo encendió la actuación a toda potencia con Bad idea, right?, a la que el público respondió totalmente desatado. No tardó mucho en llegar Vampire, su gran balada, igualmente recibida con devoción, como cuando apareció en el escenario Robert Smith, el líder de The Cure, para cantar una de las canciones nuevas de ella. Es decir, Smith le devolvía la colaboración que Rodrigo hizo durante un concierto de The Cure en el Festival de Glastonbury de 2025.

Robert Smith y Olivia Rodrigo en el Primavera Sound 2026.

“No me puedo creer que esto haya pasado. Menos mal que lo habéis grabado con los teléfonos”, dijo Rodrigo cuando despidió a Smith del escenario. De alguna manera u otra la banda de Robert Smith se coló en los discursos que Rodrigo hizo durante la actuación. Después de afirmar que el concierto que el grupo hizo el viernes en el Primavera Sound había sido uno de los mejores que había visto en su vida, la cantante introdujo, precisamente, el tema The cure, una canción que, dijo, "puede significar muchas cosas, pero esta noche significa que nada será tan genial ni maravilloso como el grupo The Cure". La canción, en realidad, puede ser leída como la reflexión sobre la dependencia y la búsqueda de la solución de los problemas en el amor de los demás.

Con 23 años, la norteamericana tiene aún mucho camino por recorrer, pero en su debut en el Primavera Sound demostró que tiene el favor del público, que vivió 40 minutos de catarsis rematada con un clamor colectivo para cerrar All american-bitch, la canción que ha cerrado el concierto sorpresa exprés.

La trementina de My Bloody Valentine

Al otro lado del recinto, My Bloody Valentine disparaba su música aguarrás, donde las guitarras y las voces se disuelven en un magma texturizado ideal para cerrar los ojos y entrar en su universo. Famosos por ofrecer recitales decibélicamente abusivos, esta vez sonaban más medidos: esto y el recinto inmenso y abierto dificultaban la operación de fusionarse con la música (o dejarse tragar), pero, a cambio, el público pudo apreciar más cada elemento de esta lasaña sonora que cocinan Kevin Shields, Bilinda Butcher y compañía. Con solo tres LP en casi cuarenta años no había mucho margen para sorpresas, pero los fans tampoco las reclamaban: solo querían reencontrarse con el habitual festival de trémolos, distorsiones, loops y voces susurrantes.

Una de las consecuencias del anuncio del concierto de Olivia Rodrigo fue que mucha gente se quedó cerca del escenario Occident para tener un buen sitio cuando apareciera la estrella. Esto benefició a la cantante y violinista norteamericana Sudan Archives, que tuvo una multitud mientras desplegaba sola su interesante propuesta de R&B frenético, la de temas como Freakalizer, que defiende con elegancia y visceralidad.

Adrianne Lenker, del grupo Big Thief, durante el concierto en el Primavera Sound 2026.

Aparentemente, más tranquila era la tarde en la explanada marina (con muchos espectadores sentados en el césped artificial), donde el folk-rock del trío neoyorquino Big Thief (cuarteto en directo) dominaba con sobriedad el escenario Estrella Damm, primero con la calma de Forgive the dream, después subiendo la contundencia con Double infinity, el tema que titula el último disco del grupo. Sin parafernalia escénica y con los cuatro músicos tocando muy cerca los unos de los otros, hicieron un muy buen concierto, siempre con la voz de Adrianne Lenker como faro. Es una voz clara que transmite la emoción sin clichés. En vivo añaden espirales de electricidad y detalles de distorsión, más y más intensos a medida que pasaban los minutos y desbocados en el tramo final. La caligrafía es clara y reconocible, entre Neil Young y el indie-folk, y una sonoridad magnífica hacía más agradable el resultado. Big Thief forma parte del club de bandas que honran el oficio de la música en directo.

a propósito de la lluvia y el viento que el jueves

Una imagen del Primavera Sound 2026 bajo la lluvia el jueves 4 de junio.

Agradecimientos a la ciudadanía del público

Con agradecimientos diversos comenzó la rueda de prensa de balance del Primavera Sound 2026 que se celebró el sábado en el Hotel SLS del Port Fòrum en Sant Adrià de Besòs. "Superamos una dificultad muy exigente", dijo Alfonso Lanza, codirector del festival, a propósito de la lluvia y el viento que el jueves obligaron a cancelar conciertos de cabezas de cartel como Massive Attack y Doja Cat y a desalojar los escenarios principales. Lanza agradeció el trabajo del equipo del Primavera Sound, "la empatía" de los artistas, el "civismo" del público y el apoyo de los "patrocinadores, de Barcelona, de la policía y de las autoridades". "Celebramos que todas las instituciones apuesten por la cultura y por el Primavera Sound", añadió recordando que el jueves pasaron por el festival la consejera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar; el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcé, y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Además, el sábado, el día de cabezas de cartel como Gorillaz, se añadió el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Lanza también explicó que el festival ha renovado el convenio con el Ayuntamiento y que continuará celebrándose en el Parc del Fòrum y la plataforma marina hasta 2030. El Primavera Pro, sin embargo, cambiará de ubicación: dejará el CCCB y en 2027 se hará en el Dhub.

Sobre la política comunicativa del jueves, Lanza admitió la dificultad de informar en un contexto meteorológico tan variable. "La clave era dar información cierta, no sobrecomunicar cosas que podían cambiar en cualquier momento", dijo. La solución fue informar a través de las redes sociales, la aplicación del festival y sobre todo las pantallas de los escenarios.

En cuanto a los datos de asistencia, son similares a los de 2025, cuando se alcanzó el récord de 293.000 personas (213.000 de las cuales en las tres jornadas centrales en el Fòrum). Este año el festival ha tenido 287.000 asistentes, 6.000 menos, debido a la lluvia del jueves. Y como en 2025, siempre según la dirección del festival, hubo 30.000 personas en la jornada gratuita del miércoles, se prevé que otras 30.000 vayan a la del domingo, y unas 20.000 han ido a los conciertos del Primavera a la Ciutat.

Tal como anunció el viernes, el Primavera Sound devolverá las entradas diarias del jueves, que, según Lanza, representan entre el 20 y el 25% del total de espectadores de aquel día. Es decir, de los cerca de 70.000 asistentes de aquella jornada, entre 14.000 y 17.400 podrán pedir la devolución del dinero a partir del lunes.

Otros datos facilitados por el festival: la media de edad de los asistentes ha pasado de los 29 a los 32 años (seguramente por el reclamo de cabezas de cartel como The Cure y Massive Attack). En cuanto al público internacional, ha bajado del 65% al 62%. "Ha sido una edición transversal e intergeneracional. Ver a Addison Rae y The Cure tocando uno detrás de otro era contemplar 50 años de música popular", ha añadido Lanza.

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