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El arma secreta de los editores y una noticia de Sant Jordi

Entramos en un encuentro entre los editores de Ediciones del Periscopio y libreros

19/02/2026

BarcelonaMe infiltro en un encuentro para libreros, convocados por Edicions del Periscopi para presentarles las novedades de Sant Jordi. Por si no permanecíamos suficientemente el trabajo de los libreros, resulta que quedan un mediodía azaroso, en un hotel céntrico de Barcelona, ​​para hablar de argumentos, referentes y apuestas. Como en trece años de vida esta editorial ha ganado ocho Premios Llibreter y dos Premios Òmnium, sospecho que estos encuentros pueden ser su arma secreta. También me servirá para hacer lavadero y enterarme de uno de los titulares de Sant Jordi: los tenderetes no podrán bajar por la Rambla, debido a las obras, y los trasladarán a lo largo del Portal del Àngel hasta la Catedral. O sea que podremos ir desde Gràcia chino-xano dos kilómetros y medio hasta la plaza Nova mirando libros y sorteando a gente.

Durante febrero y marzo los libreros planifican las compras de Sant Jordi y cuadran el Excel de las listas de firmas. Estos días muchas editoriales les invitan a desayunos y almuerzos como el de hoy, con editores o escritores, conscientes de que si hay algún truco para vender más, éstos son los libreros. Èric del Arco, de la Documenta, me enseña su calendario de Google con tres o cuatro compromisos a la semana: "Tienes la doble presión de querer estar, pero a la vez no puedes dejar la librería desatendida. Realmente, ir te es útil a la hora de vender e incluso hace que no tengas que leer todos los libros enteros".

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Saco a paseo la polémica de la semana sobre los supuestos libros que no venden ni un ejemplar –que todo apunta a que es una mala interpretación periodística de una encuesta–, y nadie se atreve a poner cucharada. "¿El problema es que se publica demasiado? ¡Desde el siglo XIX que se dice que se publica demasiado!", rebaja Del Arco. Sobre todo contribuyen los grandes grupos editoriales. Los libreros aseguran que no reciben presiones para comprar o no ciertos títulos, pero sí que existen descuentos por volumen de compra y las grandes superficies alquilan sus espacios más privilegiados al mejor postor, como hacen los supermercados. Las maquinarias comerciales echan humo. "Ya sabemos cuál será el top 5 de Sant Jordi... pero siempre puede haber sorpresas", suelta Lídia, de Casa del Llibre, que cada semana recibe propuestas comerciales con novedades. Cada semana.

El mostrador de recomendados

"Ahogados por el alud de novedades, lo que cuesta más es decidir lo que puedes destacar y lo que debes mantener en la mesa de recomendados", dice Ada de la Finestres. Los recomendados son los que te dicen todo de una librería, los que te hacen devolver o vetarla. Y estos metros cuadrados son el objetivo de las editoriales y de los encuentros presenciales como éste. Los editores Aniol Rafel y Marta Rubirola se van pasando la palabra para explicar los puntos fuertes de los seis títulos de Periscopio de los próximos cuatro meses. Punto de araña de Nerea Pallares creen que será "una de las sorpresas y alegrías del año". Cuidado con Jeanette Winterson, que vuelve "en plena forma". Los cuentos de Eider Rodriguez "son buenísimos, una lectura placentera y victoriosa para un editor". Un asunto familiar de Claire Lynch es un poco Maggie O'Farrell y "hace mucho por hacer un club de lectura", avisan. También les anuncian que sacarán una línea de libros de bolsillo premium para rentabilizar los derechos de autor de títulos que aún vienen, pero que no pueden producir con los costes de ediciones trade (Solenoide o No digas nada, por ejemplo). Misma calidad, un 40% más económico.

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"El talante de los editores, muy cercano y familiar con los libreros, dice mucho de la editorial, pero básicamente es que tienen olfato literario", dicen Rosa y Carmel de la librería La Odissea de Vilafranca. "Somos conscientes de que este encuentro es marketing, que deben vender la moto, pero es que su catálogo es muy bueno, por eso funciona", certifica la Haizea de La Font de Mimir de Horta. "Eligen muy bien los autores que pueden llegar al gran público manteniendo la calidad literaria. Tienen un diseño atrevido e identificable. Y, como se han ganado nuestra confianza, pueden arriesgar con algunos títulos y apostar por algunos autores sin ser esclavos de la novedad", dice Ada de la Finestres. Vamos, que el truco no eran los canapés.