Muere a los 87 años Alfredo Bryce Echenique, referente de la literatura latinoamericana
El escritor peruano, autor de 'Un mundo para Julius', era uno de los últimos exponentes del boom latinoamericano
BarcelonaEl escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, uno de los últimos exponentes del boom de la literatura latinoamericana, ha fallecido a los 87 años, según han avanzado este martes la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa a través de sus redes sociales, y ha confirmado después el escritor peruano Jorge Eduardo Benavi. Bryce Echenique escribió novelas como Un mundo para Julius, La vida exagerada de Martín Romaña y Reo de nocturnidad, que en 1998 ganó el Premio Nacional de narrativa. Cuatro años después se llevó el premio Planeta por El huerto de mí amada, y en 2012 ganó el premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como "gran cronista de la vida" con una prosa "llena de buen humor, sentido satírico y un registro de la oralidad fantástico".
Bryce Echenique estuvo muy vinculado a Barcelona, donde vivió intermitentemente después de su marcha de Perú en 1984, alternando su residencia con Madrid. El autor peruano, además, publicó gran parte de su obra en la editorial Anagrama, y fue uno de los escritores representados por la agencia de Carmen Balcells, a quien él consideraba "la mejor agente literaria del mundo". "Mi carrera no sería igual sin Carmen, si yo he escrito mis libros fue por su apoyo", afirmó.
Nacido en Lima en 1939 en una familia de banqueros y descendiente de un presidente de Perú, Bryce Echenique estudió derecho en su país antes de marcharse a Francia para realizar estudios de literatura moderna en la Sorbona, en París. En la ciudad francesa se ganó la vida como profesor de español y escribió su primera novela, Un mundo para Julius, que acabó publicando en 1970 con gran éxito: en 1972 obtuvo el Premio Nacional de literatura de Perú y en 1974 el premio a la mejor novela publicada en Francia. La novela, sobre la infancia del hijo solitario de una familia acomodada de Lima y su despertado a los rigores de la vida adulta, le convirtió en uno de los nombres clave del boom latinoamericano de la época que integraban autores como Vargas Llosa y García Márquez, también representados por Carmen Balcells.
Lo que está considerado el más europeo de los autores del boom pasó también largas temporadas en Italia y Alemania durante los años 70 y se consideraba "un solitario que vive con una compañía excelente y un pesimista que quiere que todo salga bien". En Guadalajara, cuando recogió el premio de la Feria del Libro, señaló que su obra estaba "marcada por la vida" y se desmarcó de otros autores latinoamericanos que "se quedaban en América Latina muy encerrados en un territorio".
Una de sus novelas más aplaudidas es La vida exagerada de Martín Romaña, de 1981, una especie de crónica sentimental del exilio parisino de los intelectuales latinoamericanos, que forma un díptico con El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, de 1985. A finales de los 90 cierra su periplo europeo para instalarse de nuevo en Perú; de esta etapa de reencuentro con el mundo de su infancia y juventud son títulos como Reo de nocturnidad (1997), La amigdalitis de Tarzán (1999) y la recopilación de cuentos Guía triste de París (1999). En 2002 regresa a Barcelona y publica la comedia romántica El huerto de mí amada, la ganadora del premio Planeta, que sigue los vaivenes sentimentales del protagonista desde la Lima de los años 50 en la Europa de principios de los 70.
Memorias y polémicas
En la obra de Bryce Echenique cabe destacar también su producción memorialística, que arranca en 1993 con Permiso para vivir, primer volumen de sus antimemorias y resumen melancólico y agridulce de un primer medio siglo de vida apasionante, en el que confesaba la preocupación constante por "llegar tarde" a todas partes: a la literatura, por haber estudiado antes derecho, y al boom latinoamericano, que ya desfallecía cuando él se dio a conocer. En el segundo volumen de las antimemorias, Permiso para oír, se reflejaba su decepción con Perú que encuentra en su regreso al país de finales de los 90.
En los últimos años del escritor, su prestigio literario se vio manchado por la polémica suscitada por la acusación de plagio de una quincena de artículos periodísticos publicados en periódicos españoles y catalanes. De hecho, en el 2009 un tribunal peruano le condenó a pagar más 50.000 euros en concepto de plagio, lo que provocó protestas cuando la Feria del Libro de Guadalajara le concedió su premio honorífico. Jorge Volpi, uno de los miembros del jurado, dijo que Bryce Echenique había sido premiado "por sus novelas y cuentos, no por el periodismo".