La escritora accidental

Los hombres no lo tienen peludo

Juanma Bajo Ulloa presentando 'Baby' en Sitges
27/02/2026
3 min

BarcelonaCon un cansancio ya inmenso y vascoso hacia el tema, leo que estos días el señor Juanma Bajo Ulloa –un director de cine que tiempo más allá me hipnotizaba (con catorce años fui tres veces al cine Fantasio a ver Alas de mariposa) pero que después abandoné del todo– va por el mundo lloriqueando y diciendo que si no eres una mujer o no sigues ciertas consignas woke lo tienes muy peludo en el mundo del cine. No he visto la entrevista ni la veré: hablo, pues, de oído. Algunos han salido a refutar las afirmaciones de Ulloa con datos, en especial Javier Zurro: en resumen, podríamos decir que, en las subvenciones, hay unos puntitos extras (muy pocos) si algunos de los principales cargos está ocupado por una mujer. Esto es una medida que existe para corregir el sesgo histórico y ominoso que ha sufrido el cine realizado por mujeres. Sin embargo, nos dice Zurro, que a pesar de la pequeñísima ayuda que tienen las mujeres, en 2023 sólo el 36,5% de los proyectos que consiguieron una ayuda tenían dirección exclusivamente femenina, y en 2022, un 37,8%; lo mismo ocurre con las películas en las que invierte RTVE: entre 2020 y 2023 un 63,7% tenían dirección masculina. Es decir, que continuamente oímos la cancioncilla enfadosa de los pobres hombres que son dejados de lado, mientras los datos constatan que los hombres siguen siendo mayoría en la industria.

Pero este artículo debe hablar de libros. Pues el caso es que diría que ocurre exactamente lo mismo con la literatura en nuestro país. He oído a varios autores –no diremos nombres, porque no tengo ganas de joderme en follón, pero os aseguro que no son autores de segunda, sino autores publicados y reconocidos; ahora mismo me vienen cuatro en la cabeza– que se quejan en la misma línea: ahora si no eres mujer (o LGTBIQ+: para ellos la supuesta amenaza viene de todo lo que no sea un macho de toda la vida), no interesas, no te hacen caso, no te quieren. No sólo los autores merodean, incluso hay autoras que les dan un poco la razón, y también agentes que confirman que ahora mismo es el momento de las mujeres y, por tanto, son más fáciles de vender.

Las mujeres, más traducidas que los hombres

Yo, la verdad, es que estoy hasta el higo de todas estas teorías. E incluso me reca dedicar otra vez una tribuna pública a hablar de ello, pero tengo la sensación de que debemos parar de reproducir esta idea como un mantra incuestionable, y la única manera de detenerlo es hablar de hechos y datos. Podemos por ejemplo, consultar las estadísticas del Ministerio sobre libros publicados en España (ya me disculparéis, pero no tengo datos de Cataluña segregados por géneros), que nos dicen que, en los libros de un solo autor, entre 2020 y 2024, los hombres representan sostenidamente más del 60% (en concreto, 2 39% mujeres; 2021: 62% hombres y 38% mujeres; 2022: 62% hombres; es decir, que no se ve ninguna tendencia a publicar a más mujeres. Hay un pequeño porcentaje (inferior al 0,5% todos los años) que figura debajo de "No clasificados", que imagino que quizás corresponde a autores no binarios; disculpad también la grosería de distinguir sólo a hombres y mujeres, pero son los datos de los que dispongo. Tampoco en las becas concedidas por la ILC a los escritores consolidados existe una especial preferencia femenina (si no me he descontado, diría que un 54% han ido a parar a manos de escritores varones). Me he entretenido también en contar si las mujeres se traducen más que los hombres a otros idiomas y, en este punto sí, tanto en 2025 como 2024, alrededor de un 65% de las obras traducidas tienen autoría femenina. Según datos del Institut Ramon Llull, de los diez autores más traducidos entre 2022 y 2025, un 80% son mujeres (y la gran mayoría son de la menosprecia literatura infantil y juvenil, claro); pero es que si tomamos la lista de las diez obras catalanas más traducidas de toooooots los tiempos, el 60% son de autoría femenina.

De todo esto supongo que se desprenden dos conclusiones. La primera es que los hombres, acostumbrados de toda la vida (o más bien: de toda la historia) a dominar el panorama, de repente al ver que su presencia desciende del 70% o 80% se sienten amenazados por más que sigan siendo mayoría. Es lo que podríamos llamar delirio de pérdida de influencia. La segunda es que, viendo las cifras de traducción (y también, intuyendo por las listas de más vendidos que las mujeres vienen más), quizás podemos concluir que, en parte, sí que lo que escriben las mujeres interesa un poco más (en unos porcentajes, sin embargo, que tampoco me parecen ningún escándalo), pero no es que le interese a los directivos y editores que Juanma Bajo Ulloa no soporta, sentir que lo que él hace no interesa tanto como antes. Cuando eres un hombre no es que lo tengas peludo. Lo que tienes peludo son los huevos y te cogerá tortícolis de tanto mirártelos.

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