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El momento que cambió la vida de Kae Tempest

El escritor presenta la novela 'Toda la vida buscando' en el Paral·lel 62 con Virginie Despentes

Virginie Despentes y Kae Tempest, miércoles de esta semana en el Paral·lel 62.
07/05/2026
2 min

BarcelonaDúo de estrellas literarias en el Paral·lel 62, que se está convirtiendo en un nuevo escenario para grandes eventos editoriales —este miércoles incluso pagando un precio módico de 6 euros—. Kae Tempest (Londres, 1985) presenta Tota la vida buscant (Random House / L’Altra, traducido por Maria-Arboç Terrades), que le devuelve a la novela casi diez años después de Cuando la vida te da un martillo (Sexto Piso). Y lo hace de la mano de otra institución de la literatura disidente como es Virginie Despentes (Nancy, 1969). En la puerta se venden libros de ambos.

Barcelona ha seguido el ascenso imparable de este artista que ha recibido premios como poeta, dramaturgo y músico. Tempest confiesa "un sentimiento romántico" con la ciudad, sus festivales y el público que le sigue. También agradece un par de veces el paso por el "paraíso aislado del mundo" que es la Residencia Finestres de Cala Sanià, "el mejor regalo que puedes hacer a un escritor". Tota la vida buscant se sitúa justamente en un pueblo imaginario de la costa, Edgecliff, un lugar que combina "una claustrofobia extrema, porque estás en el umbral de los confines de la tierra y hay la sensación de soledad, pérdida, alcoholismo y problemas con las drogas" con "la belleza del océano y una gente que se lo pasa teta". Aquí es donde vuelve su protagonista, Rothko Taylor, después de quince años encerrado en la cárcel. Y aquí es donde creció Kae Tempest, haciendo música en un entorno heterosexual y masculino, sin tener acceso a la comunidad queer. "Aquello me aisló de mí mismo, me sentía ahogado", recuerda.

La vergüenza y la creatividad son dos temas sobre los cuales se explaya porque uno es la respuesta al otro. Tempest vive la creación como un camino para amar y para comprender, también como escapatoria del dolor: "Es cuando tengo la sensación de dejar el cuerpo atrás y ir a otro lugar diferente. La vergüenza es muy alienante, no te deja vivir, solo te quieres morir. La mayor parte de artistas que conozco tienen vergüenza. Es una fuerza que va en contra tu y te tienes que enfrentar con una fuerza igual de fuerte: lo único que le puede plantar cara es la creatividad, un acto de amor y de vida –afirma–. Sabía que quería escribir sobre la herida, un lugar donde no había estado antes".

, repite. "Estas palabras, tan pequeñas que parece que no quieran decir nada, son como las cuevas calcáreas que hay bajo Inglaterra, que se volvieron grandes catedrales subterráneas".

Mientras escribía la novela, Tempest tenía un lema apuntado en la pared: "Escribe aquello que eres incapaz de admitir". Por eso, cuando Despentes le pregunta qué le diría a su yo joven (un ejercicio que él hace en la novela), el autor le dice lo mismo que dice a los adolescentes trans y a sus padres cuando se le acercan: "Seguid adelante, por favor. ¡Siempre adelante! Seguid vivos suficientes años, por favor, seguid viviendo porque al final las cosas pasan. Pasan cosas. Todos vivimos cosas inconcebibles pero hemos llegado hasta aquí. Estamos aquí. Seguid adelante". Keep going, repite. "Estas palabras, tan pequeñas que parece que no quieran decir nada, son como las cuevas calcáreas que hay bajo Inglaterra, que se volvieron grandes catedrales subterráneas".

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