El monstruo (y sus gurús)

3 min
Trump durante un mitin en Carolina del Norte
28/10/2026 - 08:09 h
Director adjunto en el ARA

BarcelonaEl monstruo tiene ideas monstruosas. El Gran Jefe no es un loco. ¿Quién nutre su ego de milhombres? ¿Quién le insufla aires de grandeza y superioridad? ¿De dónde saca el combustible ideológico que orienta su poder inmenso? ¿Cuáles son, en definitiva, sus gurús intelectuales? En el ensayo La Ilustración oscura (Edicions 62, en traducción de Mireia Alegre), el politólogo francés Arnaud Le Gal se ha sumergido en las vísceras del pensamiento neoreaccionario que alimenta a la bestia insaciable. La política ultrapresidencialista de Donald Trump es una combinación frenética de tecnofuturismo, nacionalpopulismo y ultrarreacción. Los que le escriben el guion tienen nombres y apellidos, y están mantenidos por multimillonarios de las tech. Conozcamos esta galaxia bárbara.

Si su primera victoria de 2016 estuvo inspirada por la alt-right (derecha alternativa) de Steve Bannon, que también impulsó el asalto al Capitolio de 2021, el actual mandato tiene otros personajes extremos detrás. El más notable es Curtis Yarvin, un bloguero de 51 años, ingeniero informático que teoriza desde hace más de diez años sobre la necesidad de un golpe de Estado. Es la estrella de la neorreacción, movimiento iliberal, una revolución de derechas que va mucho más allá del conservadurismo y el neoliberalismo. Nace de un acérrimo individualismo libertario que acaba por afirmar que la auténtica libertad es incompatible con la democracia y que propugna una especie de anarcocapitalismo. Suena a lío mental, pero va en serio. Yarvin surge de ahí y va más allá. La barbarie de estos (oscuros) iluminados no tiene límites.

La visión de Yarvin es elitista (hay seres superiores), violenta (a partir de un pesimismo antropológico) y tecnofuturista. Es el creador del software Urbit y, con John Burnham, de la empresa Tlon Corporation, financiada por los milmillonarios Peter Thiel (fundador de PayPal y de Palantir, uno de los primeros superricos en apoyar a Trump, y avalista de J.D. Vance) y Marc Andreessen (fundador de Netscape y que había apoyado a los demócratas pero que en 2024 se pasó a Trump). Este par también tiene ínfulas de pensadores.

Yarvin concibe el estado como una empresa al frente de la cual hay que poner un CEO. Se ha impuesto destruir lo que denomina La Catedral, suma de universidades, grandes medios de comunicación, altos funcionarios y ONGs, tras los cuales cree que se ha gestado desde 1945 el progresismo cultural como una religión en la sombra que lo domina todo y que él ve como una secta cristiana secularizada basada en creencias estúpidas: la democracia, el medio ambiente, la paz, los derechos del hombre, la igualdad, la diversidad cultural, la comunidad... Increíble, ¿verdad? Pues habla en serio. Y Trump, Thiel, Andreessen y compañía le han comprado el discurso. Los ataques de Trump a las universidades, el despido masivo de funcionarios, los recortes a las ONG o el menosprecio a los medios vienen de ahí. También la idea de dar carta blanca a Rusia para que acabe con las democracias liberales en Europa (Yarvin ya lo escribió en enero de 2022, poco antes de la invasión de Ucrania).

Acelerar el capitalismo

La neoreacción, gestada en el anonimato de internet a inicios del siglo XXI, se presenta como una contracultura intelectual, antisistema y subversiva, que se expresa con textos panfletarios y con memes virales, troleando en las redes sociales para ridiculizar a los enemigos. Hasta donde pueden, se mantienen en el anonimato. Otra figura clave de este pastoso magma ideológico es Nick Land, filósofo inglés formado en la izquierda de vanguardia que ha acabado propugnando el aceleracionismo: intensificar el despliegue del capitalismo como una forma entrópica, caótica. Reivindica la "sed de destrucción" y cree en los cíborgs transhumanos como vía hacia un futuro posthumano eugenésico. Considera el keynesianismo y la democracia como desaceleradores y, exiliado como bloguero periodista en Shanghái, alaba el capitalismo de estado chino.

Con delirios similares, hay más nombres, como Spandrell, Bronze Age Pervert y Zero HP Lovecraft. Delirios que se están haciendo realidad en dos sentidos: tanto desde el poder como penetrando con una fuerza inusitada en la mentalidad de la gente. Poca broma. ¿De dónde pensáis que sale el concepto de buenismo o la antipolítica nihilista? Así estamos. En manos de esta peña, unos bárbaros que se supone que quieren salvar la civilización occidental. ¿Estamos a las puertas del fin de la era democrática?

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