"Sant Jordi no es una fiesta que se hace en el paseo de Gracia. La fiesta se hace en todos los pueblos del país", dice Marià Marín, secretario del Gremio de Libreros. De hecho, Girona también vivirá un cambio de paradas por las obras en la plaza de Cataluña y se trasladarán a la avenida de Sant Francesc. En Olot estarán en el paseo de en Blay; en Banyoles en la plaza Mayor y en la calle Àngel Guimerà; en Vic volverán a estar en la plaza Mayor, y en Manresa en el paseo Pere III. En Lleida las librerías estarán en la Rambla de Ferran y en la avenida Francesc Macià. En Balaguer, en el Mercadal, y en Tàrrega, en el Carme. En Tarragona la fiesta será en la Rambla, y también habrá paradas en Valls, Tortosa y Amposta.
"San Jorge y el libro son indisolubles": el sector defiende el modelo de la festividad
Las obras en la Rambla de Barcelona obligan a desplazar las paradas al Portal de l'Àngel y la plaza de la Catedral
BarcelonaSant Jordi cambia de ruta en Barcelona. Este año se alargará desde Gran de Gràcia hasta la plaza de la Catedral de Barcelona. Serán cerca de tres kilómetros continuados de puestos de libros y rosas para celebrar la festividad más masiva de la historia en la capital. Tal como avanzó el ARA, las obras de La Rambla obligarán a modificar el recorrido icónico de la festividad, de modo que se ha optado por alargar el recorrido natural del paseo de Gràcia y extender los puestos por la plaza de Catalunya, el Portal de l'Àngel, la plaza Nova y hasta la Via Laietana, pasando por delante de la catedral. Es un eje nuevo y, en principio, temporal, aunque también se podría consolidar para esponjar los puestos el año que viene. "Sant Jordi está vivo y se adapta a las realidades", dice Eric del Arco, presidente de los libreros, que cree que es "una oportunidad".
Según ha anunciado la Cambra del Llibre, Sant Jordi crece en toda Cataluña. "Habrá más puestos que nunca y más espacios de exposición que nunca. Tenemos capacidad de ir creciendo poco a poco. Cada año vemos dónde está el techo. La experiencia nos demuestra que necesitamos comodidad, porque los protagonistas son los escritores, poder interactuar con ellos", afirma Patrici Tixis, presidente de la Cambra del Llibre.
Más descentralización
Sobre todo se puede expandir la Diada si se descentraliza más. En Barcelona habrá doce espacios profesionales habilitados en siete distritos. Uno de los que más crecen es la isla dedicada a la literatura infantil, la juvenil y el cómic, que va desde la plaza Tetuán hasta la Ciutadella. También crece el espacio en Les Corts. En Sants y el Guinardó se unirán librerías, floristerías y entidades del barrio.
En total habrá 425 puestos de libros y flores en los espacios profesionales de Barcelona. Habrá 364 puestos de libros, en 257 de los cuales habrá firmas de escritores. Además, habrá 130 puestos delante de las librerías. Los puestos gestionados por el Gremi de Llibreters tienen un coste entre los 100 y los 400 euros. En la rambla de Catalunya habrá de nuevo los puestos de entidades, y la mayoría de calles transversales estarán cortadas al tránsito. Este año el Ayuntamiento de Barcelona ha dado 5.489 licencias para poner puestos en toda la ciudad.
La lista de más vendidos
El año pasado se vendieron 2 millones de ejemplares la semana de Sant Jordi, con hasta 75.000 títulos diferentes. Los libros más vendidos representan solo un 5% del total, pero "es un pulso del lector en torno a las novelas", dice Tixis, que afirma que se mantendrá la lista de los 10 títulos más vendidos, que se enviará por la tarde, este año numerada. La lista definitiva saldrá cuatro o cinco días después.
En 2025 se facturaron 26 millones de euros. La previsión de ventas es optimista, pero no se proponen superar el récord. "Lo único que nos puede dar la lata es el tiempo", advierte Tixis. También se ha trabajado para que la red para el cobro con tarjetas no colapse. "Es una gran jornada para los libreros, pero es una celebración compartida que se hace en todo el país. Queremos poner de relieve la capilaridad y la cohesión del sector", afirma Eric del Arco, presidente del Gremi de Llibreters, que defiende un modelo profesional "más ordenado, más seguro y más digno".
La fuerza de Sant Jordi
El lunes el escritor Eduardo Mendoza encendió la polémica al decir que había que separar Sant Jordi del Día del Libro. La Cambra del Llibre ha hecho una defensa férrea del modelo actual. "El Día del Libro se vincula a San Jorge desde 1931 –dice Tixis, repasando la historia que el ARA ha explicado en este artículo–. En Cataluña ha sido una explosión y se ha celebrado de manera ininterrumpida, y no en el resto de España. No quiero valorar las palabras de Eduardo Mendoza, porque diría que era una broma. Creemos profundamente que la historia de San Jorge une el libro, la rosa y el patrón de Cataluña. Y además, es que subvierte las ventas del libro en catalán, porque por Sant Jordi se venden más que en castellano, cosa que muestra la tradición y la fuerza que tiene". "Solo hay que leer a Mendoza para saber que tiene un finísimo sentido del humor", dice Xavier Marcé, para restarle importancia.
"En el imaginario popular San Jorge y el libro son indisolubles", afirma Del Arco. "Es muy bueno reivindicar la fuerza integradora de San Jorge. Es una fiesta que todo el mundo se puede hacer suya. Es una puerta de entrada natural para las personas que se integran en este país. Participar en Sant Jordi es fácil, es cercano y compartido", ha afirmado el presidente de los libreros.
"Estamos on fire. Es un sector que está aguantando muy bien la presión de la digitalización y la nueva distribución", señala el concejal Xavier Marcé, que celebra "la fiesta más singular del mundo" y, en especial, "el pacto no escrito" entre empresarios, trabajadores, tenderos, funcionarios y estudiantes para que todo el mundo pueda salir un par de horas a comprar el libro y la rosa. "Es un día espectacular, que si se tuviera que inventar sería ininventable: la confluencia entre el sentimiento de pertenencia y la necesidad de participar de una realidad cultural como el libro", ha dicho.
Para la consejera Sònia Hernández, Sant Jordi representa la "identidad colectiva de nuestro país". "En términos culturales y económicos tenemos muchos motivos de alegría, motivos para seguir alimentándolo y que no decaiga; este sector es estratégico". La consejera ha destacado los 16 millones de euros que han destinado al sector del libro, especialmente a la edición en catalán (10 millones). Esto después de unos días de polémica porque 58 editoriales han denunciado que no les han otorgado ayudas a la publicación de libros porque no tienen un sello europeo ecológico. Por eso ha insistido: "Apoyo muy firme al sector editorial catalán, especialmente en lengua catalana, y a toda la cadena del libro", ha dicho.