Reportaje

Vuelve la épica de Homero en catalán

Adesiara publica una nueva traducción íntegra de la ‘Ilíada’, resultado de más de una década de trabajo de la traductora Montserrat Ros. El volumen rescata uno de los textos fundacionales de la literatura occidental, que se adentra en los combates, intrigas y amores que los personajes -humanos y divinos- viven durante la guerra de Troya.

Vuelve la épica de Homero en catalán
11/05/2019
4 min

BarcelonaLa Ilíada que acaba de publicar Adesiara, una de las jóvenes editoriales que ha apostado de forma persistente por nuevas traducciones de clásicos griegos y latinos -Hesíodo, Luciano de Samósata, Eurípides, Salustio, Plauto, Ovidio y un largo etcétera- es especial por muchos motivos.

El primero, porque vuelve a las librerías “una piedra miliar de la cultura occidental”, en palabras de Jaume Pòrtulas, catedrático de filología griega de la Universidad de Barcelona. El segundo, porque la traducción es de Montserrat Ros, que durante años “destinó todos los esfuerzos -no siempre suficientemente recompensados- a la Fundació Bernat Metge”, según recuerda el editor Jordi Raventós. El tercero, porque Ros utiliza “un catalán noucentista en su mejor versión”, añade Pòrtulas. El cuarto, por los dos estudios introductorios: el de Jaume Pòrtulas, que recorre las traducciones de Homero en catalán, desde las dos versiones de Carles Riba de la Odisea y las dos de la Ilíada de Manuel Balasch hasta los Himnos homéricos de Joan Maragall y Pere Bosch Gimpera -entre otros-; y el del catedrático emérito Francesc J. Cuartero, que ofrece en cuarenta páginas una síntesis rigurosa y asequible del proceso compositivo y de transmisión del poema épico y de los interrogantes en torno a Homero. El quinto motivo que singulariza el volumen es el índice de nombres propios -de personas y lugares- y las notas elaboradas por Joan Alberich, hasta ahora último traductor del poema al catalán (su versión apareció en La Magrana en 1996).

En sexto y último lugar, esta Ilíadaes especial porque homenajea a Montserrat Ros, que murió el 6 de febrero de 2018, a los 74 años, a causa de una enfermedad fulminante, después de dedicar más de una década de trabajo al proyecto. Por eso la cubierta del libro es un fragmento del friso del escultor danés Thorvaldsen donde se ve a Príamo, rey de Troya, suplicando a Aquiles que le devuelva el cuerpo de su hijo Héctor, que ha sido derrotado por el héroe de los aqueos. Era el fragmento preferido de la traductora.

Conservar el tono poético original

“En una de las últimas llamadas que Montserrat me hizo, me dijo que cuando acabara de revisar el último canto del libro se moriría, y por desgracia así acabó siendo”, recuerda Jordi Raventós. La nueva Ilíada nace de la voluntad de Ros de “rehacer de arriba abajo” los doce primeros cantos de la obra, publicados en tres volúmenes en la Fundació Bernat Metge entre 2005 y 2009, y de “traducir los doce cantos restantes de la magna epopeya”, con la intención de trasladar “de la misma manera los epítetos y las frases formularias de que está repleto el texto homérico” y dando “a la prosa de su traducción un tono marcadamente poético, ya que se puede seguir con facilidad la cadencia de los hexámetros del original”.

En su texto, el profesor Cuartero explica que la Ilíada “narra un episodio de la expedición [...] bajo las órdenes de Agamenón, rey de Micenas, contra Troya, una próspera ciudad del noroeste de la península de Anatolia”. En el bando aqueo encontramos héroes como Áyax, Odiseo -protagonista de la Odisea -, Patroclo y Aquiles. La facción troyana está representada por el rey Príamo, Paris -que ha raptado a Helena- y su hermano Héctor, comandante de las tropas troyanas. “Aunque es un poema con tantos combates, no podemos considerarlo belicista -dice Joan Alberich-. De hecho, acaba con enterramientos en ambos bandos, mostrando los estragos de la guerra”. Alberich promete que “la modernidad” del poema sigue estando totalmente vigente para los lectores contemporáneos.

“He dedicado gran parte de mi vida profesional a estudiar el contexto de la producción de obras como la Ilíada o la Odisea”, asegura Jaume Pòrtulas antes de recordar que en el caso de estos dos textos griegos, a diferencia de grandes obras mucho más recientes como el Fausto de Goethe y la Búsqueda de Marcel Proustno hay testimonios directos sobre su creación. “La Ilíada fue compuesta alrededor del siglo VIII a.C., y aunque se recuperaron papiros con algunos fragmentos del texto de los vertederos de las ciudades de Egipto, los primeros manuscritos que tenemos con la obra entera son medievales”, explica Pòrtulas. En el texto introductorio del volumen, Francesc J. Cuartero escribe que a partir del siglo XIV el “número de manuscritos homéricos es elevado, más que para cualquier autor griego antiguo, solo superado por los textos bíblicos: [Thomas W.] Allen listó 189 códices, a los que se añade uno que Van Thiel utilizó por primera vez”. La editio princeps de Homero fue publicada en Florencia en 1488 por Demetrio Calcocondilas.

A la hora de hablar de Homero, el “poeta primigenio” a quien se atribuye el texto, Pòrtulas plantea más preguntas que respuestas. “No sabemos si existió o no. Se le atribuyen 12 ciudades de nacimiento, y en época tardía la cifra sube hasta 25. Tampoco nos ponemos de acuerdo sobre el siglo de nacimiento, si es el VIII o VII a.C. Las primeras noticias que atribuyen el poema a Homero son del siglo IV a.C., es decir cuatro siglos después de la hipotética muerte del autor”. Así como ahora leemos la Ilíada “como un gran poema”, para los contemporáneos que, generación tras generación, oyeron cómo los rapsodas declamaban alguno de los cantos de la epopeya era más bien “una forma educativa de fijar la identidad del pueblo griego mucho antes de que se fijaran las identidades nacionales tal como las conocemos ahora”.

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