La Generalitat interviene para salvar la antigua prisión de mujeres de la Trinidad
El Ayuntamiento de Barcelona tiene un proyecto urbanístico para construir viviendas de protección oficial
BarcelonaLa prisión de la Trinitat, inaugurada en 1963, fue el escenario de la represión penitenciaria contra las mujeres en Cataluña durante los últimos quince años del franquismo. Aparentemente, era un centro moderno, pero el objetivo no era otro que reeducar a las reclusas según el criterio de las monjas de las Cruzadas Evangélicas. Allí encerraron a mujeres condenadas por delitos comunes y también activistas políticas. Desde hace años, diferentes entidades luchan para que el lugar no desaparezca del mapa y sirva para recordar este capítulo de la historia, pero hasta ahora el Ayuntamiento de Barcelona había defendido que no era compatible con el proyecto urbanístico. Finalmente, ha tenido que ceder y se conservará parte de la prisión porque se ha iniciado el expediente para declarar el lugar Bien de Interés Cultural de Cataluña (BCIN) como lugar histórico. "El Ayuntamiento de Barcelona ignoró todas las propuestas que hicimos", asegura Pep Cruanyes, portavoz de la Comissió de la Dignitat. "Su argumento es que estaba muy avanzado el proyecto de la construcción del plan de viviendas y era imposible conservar nada del centro", añade.
El Consell de l’Advocacia Catalana también adoptó un acuerdo, en su última sesión plenaria, que trasladó al Departamento de Justicia y Calidad Democrática, al Ayuntamiento de Barcelona y a la Comissió de la Dignitat. El Consell, según detalla en un comunicado, plantea una solución que permite "compatibilizar ambas finalidades mediante una revisión urbanística que amplíe la edificabilidad en las zonas destinadas a vivienda, garantizando así que la preservación de una parte del espacio no comportará ninguna reducción en el número de viviendas públicas previstas".
Los argumentos a favor de la conservación
Cruanyes explica que las entidades memorialistas tenían a su favor la ley de memoria democrática, que establece que se debe tener un cuidado especial de la memoria de la represión política y social de las mujeres en el franquismo. "Además, la ley de urbanismo exige que la planificación urbanística se debe hacer protegiendo el patrimonio de los barrios y poblaciones", dice. El 25 de julio de 2025, la comisión presentó una petición para iniciar un expediente de declaración de una parte del edificio de la prisión como BCIN al departamento de Cultura de la Generalitat. El 17 de abril el departamento de Cultura notificó que se abría el procedimiento de protección. Entre otros argumentos se encuentra, según se asegura en el expediente, el hecho de que la prisión de mujeres de la Trinitat "encarna, por encima de todo, una historia directamente relacionada con la represión franquista, aplicada a mujeres privadas de su libertad, en cautividad en este centro penitenciario". "La voluntad y el papel histórico de la prisión de mujeres de la Trinitat han sido claros: vigilar, adoctrinar y castigar la disidencia política e ideológica de mujeres contrarias al régimen franquista", consta en el expediente.
En la prisión se administraba una disciplina férrea basada en la represión psicológica, las humillaciones y los castigos de todo tipo. Como explican César Lorenzo y Carlota Falgueras en Trinitat. La presó de dones ignorada (1963-1983), por fuera el edificio podía parecer una especie de colegio: "No tenía los atributos arquitectónicos típicos de las prisiones, pero, dentro, todos los testimonios coinciden en señalar que el ambiente era asfixiante: reducto del integrismo ultracatólico que desde 1939 había imperado en las prisiones femeninas".
En total, el proyecto del Instituto Municipal de Vivienda y Rehabilitación de Barcelona preveía la construcción de 129 viviendas. Se trata de pisos de protección oficial y es una demanda de hace muchos años de los vecinos. Estas viviendas sustituirán los pisos del Patronato, construidos en los años 50 y llenos de humedad y grietas.