Arte

Hallazgo excepcional de unas pinturas murales del siglo XIV en el monasterio de Sant Cugat

Allí aparece un Calvario durante la restauración de la capilla de Santa Escolástica

Detalle del Cristo del Calvario descubierto en el monasterio de Sant Cugat
23/04/2026
5 min

BarcelonaLa restauración de la capilla de Santa Escolástica del monasterio de Sant Cugat del Vallès ha proporcionado una sorpresa excepcional. Después de retirar el retablo barroco para restaurarlo, ha salido a la luz, en el muro del fondo, la pintura mural de un Calvario que se puede datar de mediados del siglo XIV. En el momento de retirar el retablo, quedaron al descubierto las rodillas de Cristo. Después, la restauradora Beatriz de Colmenares continuó sacando trozos de revoco hasta revelar la figura de Cristo y, a un lado y a otro, las figuras de san Juan (a la derecha) y las mujeres santas (a la izquierda), entre las que se encuentran la Virgen María, desfalleciendo, y María Magdalena lamentándose.

El Calvario está lleno de agujeros, ya que lo picaron para que el revoco con que lo cubrieron quedara más adherido al muro. A pesar del mal estado de conservación, se puede apreciar el talento del pintor para representar el gesto adolorido de Cristo, las vetas de la madera de la cruz y la corteza de la misma cruz. Además, encima de la cruz hay parte de otra escena y, más abajo, en el muro, un fragmento de otra escena. Así, podría ser que la pintura mural se extendiera por todo el muro, lo que haría el descubrimiento aún más espectacular.

Estilísticamente, el Calvario se inscribe en la pintura de carácter italianizante y se remonta al momento previo a que los grandes retablos góticos se impusieran a la pintura mural y esta entrara en una fase de declive. La técnica del temple al cola con que se pintó hace pensar que el autor fue “un pintor catalán nativo italianizante”, tal como afirma Rafael Cornudella, profesor de historia del arte y miembro del Institut d'Estudis Catalans.

Panorámica del Calvario dentro de la capilla de Santa Escolástica.

La capilla de Santa Escolástica está en la entrada de la iglesia, al lado de la nave lateral derecha. Nunca se había restaurado hasta ahora. El retablo se sacó de la capilla hace unos tres meses, y durante estas semanas se han hecho estudios a los paramentos. Los andamios se retiraron el martes. Aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, para Cornudella, que insiste en que hay que ser prudente, el “referente más próximo” del Calvario de Sant Cugat es el que hay en el espacio de la abadía del monasterio de Pedralbes. No descarta que las dos pinturas sean obra de un mismo pintor.

El Calvario de Pedralbes lo descubrió Agustí Duran i Sanpere bajo el blanqueo cuando la sala se utilizó como depósito de archivos durante la Guerra Civil. En estas pinturas hay unas cortinas con animales fantásticos que cubren toda la sala. Las cortinas y el Calvario son de dos pintores diferentes. La manera como está pintada la crucifixión recuerda un tapiz rodeado por una orla de motivos geométricos combinados con el escudo del monasterio. En esta pintura de Pedralbes, a la izquierda de Cristo está san Juan Evangelista, santa Clara y santa Eulalia; y a la derecha, las Tres Marías con san Luis de Tolosa y san Francisco de Asís.

El Calvario de la abadía del monasterio de Pedralbes.

Los expertos datan el Calvario de Pedralbes entre los años 30 y 40 del siglo XIV. “Es entonces cuando se produce un cambio en el panorama de la pintura catalana que consiste básicamente en el agotamiento del modelo de inspiración francesa que había prevalecido desde finales del siglo XIII y la llegada de una oleada de italianismo, protagonizada por pintores autóctonos catalanes, como los Ferrer y Arnau Bassa, y por pintores italianos presentes en Cataluña”, como el pintor de la capilla de Sant Miquel de Pedralbes y el Maestro de la Coronación de la Virgen de Bellpuig, señala Cornudella.

En cuanto a la cronología del Calvario de Sant Cugat, la capilla fue finalizada en 1337 en tiempos del Gótico. Antes de estar dedicada a santa Escolástica, la capilla había estado dedicada al Corpus Christi. En este sentido, Cornudella recuerda que en 1333 el abad Galseran Solà fundó un beneficio del Corpus Christi, es decir, dotó un altar. “Fue en aquella época que se acabó la construcción de la iglesia. Esta fecha nos da una referencia: las pinturas podrían ser de alrededor de 1333 o ligeramente posteriores”, dice Cornudella. La temática del Corpus se relaciona con un momento de apogeo. "En aquel momento la fiesta del Corpus cogió mucha fuerza en Barcelona", explica el mosén de la parroquia, Emili Marlés. "La fiesta del Corpus salió a la calle en 1323 –añade–. El Corpus es la eucaristía, que siempre tiene relación con la crucifixión: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros". Así que desde el punto de vista teológico la eucaristía y la crucifixión se iluminan mutuamente".

Más adelante, en el siglo XVII, con las nuevas prácticas religiosas de la época del barroco; la nave sur de la iglesia de Sant Cugat se dividió en tres espacios separados por muros. El espacio correspondiente al altar del Corpus Christi se asignó a la nueva capilla de Santa Escolástica, hermana de sant Benet y patrona de las monjas benedictinas.

El Calvario descubierto entre la decoración barroca de la capilla de Santa Escolástica.

El retablo de la capilla de Santa Escolástica

Tradicionalmente, la primera capilla de las iglesias parroquiales se dedica al bautismo, y en esta se conserva una pila bautismal del siglo XVI proveniente de la antigua iglesia de Sant Pere. La bóveda y los arcos están decorados con pinturas murales del siglo XVIII, con escenas religiosas de santa Escolástica y de otras santas y abadesas benedictinas. El retablo es una obra de grandes dimensiones (mide cerca de 6 metros de altura y 5 metros y medio de anchura), con una pintura con la escena de la glorificación de la santa en el centro.

El retablo se desmembró en 1938, cuando la capilla se usaba como bar para los diputados, ya que las últimas cortes de la República se celebraron en la iglesia del monasterio. La restauración se está llevando a cabo en el Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya (CRBMC), en Valldoreix. El coste global del proyecto es de 86.264 euros, de los cuales 72.257 euros se destinarán a la restauración del retablo. La parroquia de Sant Pere d’Octavià asumirá 64.843 euros, mientras que hay una subvención de la Generalitat de 21.421 euros. Para conseguir el resto, la parroquia ha iniciado una campaña de mecenazgo. Y el presupuesto para continuar retirando el revoque para saber si hay más murales es de 22.000 euros. El Govern dispone de subvenciones para que el CRBMC se haga cargo de casos como este. El monasterio de Sant Cugat es propiedad del Ajuntament de Sant Cugat.

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