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Crítica de música

Un concierto demasiado desigual

La estadounidense Marin Alsop dirige la Philharmonia Orchestra en el Palau de la Música

Marin Alsop dirigiendo la Philharmonia Orchestra en el Palau de la Música.
14/01/2025
2 min
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Philharmonia Orchestra

  • Dirección: Marin Alsop. Solista: María Dueñas (violín)
  • Programa: 'Strum', de Jessie Montgomery; 'Concierto para violín en re mayor, op. 35', de Erich Wolfgang Korngold, y 'Suite del ballet Romeo y Julieta', de Sergei Prokófiev.

Desde la fundación, en 1945, de la Philharmonia Orchestra, esta formación ha tenido a la cabeza batutas capitales como las de Beecham, Toscanini, Furtwängler, Karajan, Giulini, Klemperer, Barbirolli, Maazel, Sinopoli, Von Dohnányi o Pekka-Salonen. , la estadounidense Marin Alsop la ha llevado a Barcelona con un programa sugerente y atractivo, aunque los resultados fueron demasiado desiguales. Strum, de la compositora neoyorquina Jessie Montgomery (1981). Se trata de un breve poema sinfónico en un movimiento para cuerda y de ritmos sincopados que permitió a la formación británica exhibir la pastosidad de la sección, con formidables uniones en los ostinati que pueblan la partitura.

Todo un placer sentir en directo lo maravilloso Concierto para violín en re mayor de Erich Wolfgang Korngold (1897-1957), estrenado en St. Louis en 1947 por Jascha Heifetz cuando el compositor de origen austríaco ya era un broche de oro en la música cinematográfica de Hollywood. Hay quien dice que el concierto exuda espíritu cinematográfico, y hay que decir que las citas puntuales de algunas páginas fílmicas de Korngold se asoman, pero lo cierto es que es precisamente su música para cine la que perpetúa el modelo de un postromanticismo deliciosamente tardío. Orquesta levemente opaca frente al rendimiento extraordinario de la granadina María Dueñas, de juventud insultante (22 años), al servicio de una página de innegable y nada gratuito lirismo y virtuosismo.

La decepción de la noche llegó con la suite que Sergei Prokófiev (1882-1971) hizo del ballet Romeo y Julieta: la yuxtaposición de los metales de la apertura evidenció una afinación errática y las cosas no mejoraron a lo largo del resto de los fragmentos que integran la pieza. Además, Alsop optó por la estridencia atronadora en pasajes como la muerte de Tybalt, sin dar paso a la mínima sutileza. Y fragmentos como la escena de la tumba o la muerte de Julieta pasaron sin pena ni gloria, pese al sonido empastado de la cuerda y las maderas bien cohesionadas. Lamentablemente, la directora norteamericana se cargó toda la poesía de la partitura de Prokófiev, sin contrastes ni cuidado de los planes sonoros y optando por el pico grueso. Lástima.

La violinista María Dueñas en el Palau de la Música.
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