Muere el músico Willie Colón, uno de los gigantes de la salsa
El trombonista de Nueva York fue uno de los creadores fundamentales del sello Fania
BarcelonaEl músico Willie Colón, genio imprescindible de la salsa, ha fallecido este sábado a los 75 años en un hospital de Nueva York, tal y como ha informado la familia. "Con mucha tristeza anunciamos la muerte de nuestro querido marido y padre. Se ha marchado esta mañana rodeado de la familia. Aunque lloramos su ausencia, también disfrutamos con el regalo eterno de su música", dice el comunicado de la familia.
El regalo musical que deja Willie Colón es inmenso. Junto con Héctor Lavoe y Rubén Blades, revolucionó la música latina en Nueva York de finales de los sesenta y principios de los setenta, cobijados por la aventura del sello Fania Records, la marca que hizo de la salsa el sonido de la ciudad. Si la salsa fuera un edificio, Willie Colón sería el arquitecto más audaz, el que creó algunos de los arreglos de trombón más imaginativos y el que supo ponerse al servicio de los mejores cantantes y los mejores letristas. La canción El cantante ilustra perfectamente lo que ha significado este trombonista nacido en Nueva York el 28 de abril de 1950. La compuso Blades, la cantó Lavoe y la arregló Colón, que añadió una producción sinfónica que convirtió la canción en una catedral. Esto ocurría en 1978, cuando los tres estaban cambiando los códigos de la música latina. Ese mismo año Rubén Blades y Willie Colón hicieron juntos Siembra, uno de los mejores discos de salsa de la historia, el álbum en el que Colón consolidó una forma de producir consciente de la tradición rítmica puertorriqueña ya la vez abierta al funk, a los sonidos del Bronx ya patrones rítmicos africanos.
Willie Colón había vivido los ritmos puertorriqueños en casa, ya la hora de elegir un instrumento eligió primero el clarinete y, finalmente, el trombón. Apenas tenía 17 años, Jerry Masucci y Johnny Pacheco lo incorporaron a Fania. Pacheco, con buen criterio, intuyó que Colón podía hacer un tándem imbatible con Lavoe. Ambos eran muy jóvenes y tenían ganas de comerse el mundo. Y Pacheco les espoleó. Podía haber sido un fracaso, pero el entorno Fania les dejó hacer, y en 1967 publicaron El malo, un disco empapado del bugalú que imperaba entonces. Dos años después, el cuarto disco que hicieron juntos era ya una obra maestra: Cosa nuestra (1969): salsa brava despachada por un par de jóvenes fachendas vestidos de gángsters que filtraban crónica social.
Colón y Lavoe formaron una sociedad musical salvaje. Uno tenía libertad para experimentar en los arreglos al margen de lo que proponían los músicos de la generación anterior, como Tito Puente y el propio Pacheco, y Lavoe se convirtió en el mejor cantante posible, impetuoso y vulnerable a la vez. Seguramente lo mejor de estos dos mundos está condensado en el álbum Lo mato (1973), el disco que incluye temas como Calle luna, calle solo y El día de mi suerte. La sociedad Colón-Lavoe fue intensa: nueve discos en seis años. Y en 1975 empezó otra: Colón-Blades. El aval del trombonista y productor fue fundamental para que el cantante panameño consolidara la salsa consciente. O dicho de otra forma, una salsa con letras ambientadas en el contexto sociopolítico del momento. Es entonces cuando Colón abre de par en par las posibilidades de la salsa como estilo que trasciende legados. Metiendo mando! (1977), el disco de Pablo Pueblo, La maleta y las primeras grandes crónicas sociales. Fue el preludio de Siembra, un trabajo lleno de soluciones musicales deslumbrantes, como la combinación de trombón y bajo eléctrico y los cambios de tonalidad progresivos. Es el disco de canciones como Pedro Navaja, Plástico, María Lionza.
Mientras ayudan a Lavoe a salir de una mala racha con El cantante, Colón y Blades emprenden nuevas aventuras, como la ópera salsa Maestra vida (1980), un proyecto de Blades con dirección musical del trombonista, y el álbum conjunto Canciones del solar de los aburridos (1983). La sociedad Colón-Blades fue impresionante, la comunión de dos talentos en su mejor momento y llenos de ideas, pero después llegaron las disputas y reproches a raíz de un concierto en Puerto Rico en el 2003 para celebrar los 25 años de Siembra. Colón pedía a Blades unos honorarios que se había quedado el promotor del concierto, tal y como constató un tribunal diez años después. "Yo estoy en paces con Willie Colón; lo que no haré será compartir escenario con él porque no se lo merece. Pero el reconocimiento al talento siempre estará ahí", explicaba Blades al ARA en el 2022.
Colón también fue fundamental en el relanzamiento de Ismael Miranda, otro cantante tocado por los dioses como Lavoe. Le produjo Doble energía (1980). Otros artistas, como Celia Cruz, también quisieron contar con el toque mágico de Colón, que a partir de los años ochenta creó una discografía a su nombre, con álbumes como Corazón guerrero (1984), una lectura salsa-pop de temas de Dire Straits, Jacques Brel y Carole King. La exploración rítmica fue más jugosa en trabajos posteriores como Top secretos (1989), el disco de la canción El gran varón, que contaba la historia de una víctima del sida. Colón colaboró con asociaciones de apoyo a los enfermos de sida y también participó en actividades a favor de los inmigrantes y de la comunidad latina en Estados Unidos.
En el 2014, cuando tenía 64 años, se graduó en la Academia de Policía del condado de Westchester, en Nueva York, e hizo trabajos de seguridad ciudadana hasta el 2020. Durante muchos años votó al Partido Demócrata, pero luego apoyó a Donald Trump porque consideraba que Estados Unidos necesitaba un líder.