Rosalía en el Palau Sant Jordi

Perlas, rosarios y vestidos de comunión: así son los devotos de Rosalía

Los fans de la cantante cumplen con la estética de la Lux Era y defienden el giro musical y espiritual de la cantante

Lucia y Yvette, al frente de la cola para el front stage de Rosalía.
Act. hace 21 min
4 min

Barcelona"Parece que todo el mundo va de comunión", observaba con gracia Laia, desde la cola del concierto de Rosalía en Barcelona. También podría ser una fiesta ibicenca. El color blanco, las faldas largas, los rosarios y las perlas imperan en las colas para entrar al Palau Sant Jordi. Que el primer concierto caiga en lunes lo hace todo más tranquilo. No ha habido fans acampadas, ni mucho estrés: aquí los más jóvenes son universitarios. La primera de la fila es Ingrid, de 28 años, que ha llegado a las 7 de la mañana de Zaragoza con tres amigos y de ninguna manera se esperaba tener el número 1 pintado con rotulador en la mano. "Todo lo que hace Rosalía es arte. Le pone mucha pasión. Es mi artista favorita. Es que, aunque no te guste su estilo, la música vale muy la pena", defiende.

En las primeras posiciones para acceder al front stage hay dos chicas que han venido de Galicia y que se han preparado a conciencia los looks blancos, incluso copiando estilismos de la cantante. "Es una artista única, muy reconocible y a la vez con canciones muy diferentes. Hace lo que le da la gana", dice Yvette, de 28 años. "Y no tiene una única respuesta. Su música está llena de referentes, es como cuando miras un cuadro: tienes que interpretar más allá de lo que ves", añade Lucía, de 22. Están tan entregadas a la causa que incluso le compran el giro religioso: "Aunque yo no piense lo mismo, entiendo que ella lo refleje, creo que tiene que ver con la familia donde se ha criado, con su abuela", apunta Yvette, recordando la letra de Hentai o la introducción del tema G3 N15. "Yo me siento muy conectada al tema espiritual y con Dios. Ahora no practico el celibato voluntario, pero hay momentos de la vida que sí que lo he hecho", añade Lucía, que Rosalía ha explicado que practicaba durante la creación del disco.

Alejandro y Alfonso, dos barceloneses a punto de entrar a ver a Rosalía.
Gisela y su hermano a punto de entrar a ver a Rosalía en Barcelona.

totalmente", dice Jaume, que viene con un grupo de valencianos que admiran cómo Rosalía es capaz de estar "siempre evolucionando, siempre innovando". Héctor y Álvaro, que la siguen desde devibra totalmente", dice Jaume, que viene con una pandilla de valencianos que admiran cómo Rosalía es capaz de estar "siempre evolucionando, siempre innovando". Héctor y Álvaro, que la siguen desde El mal querer, están seguros de que es "la artista más grande que tenemos, tiene una gran capacidad de innovación y de ser pionera de cosas que pasarán, siempre está en boca de todos y consigue hacer de un concierto un acontecimiento", dicen.

Marquina admite que "hiciera lo que hiciera, vendría, aunque fuera un disco de reguetón con dos acordes, porque todo lo que hace lo hace muy bien y lo vende muy bien", dice. Su pandilla espera que hoy saque la artillería, es decir, la Escolanía de Montserrat, y que el subtitulado de las canciones sea en catalán. "Es en Barcelona, su tierra", dice Marquina. "¡Es catalana!", dice Álvaro cuando le preguntamos por qué le gusta Rosalía de camino al front stage. Ve con Claudia desde la Costa Brava y se saben de cabo a rabo todo el disco. Les atrae que Rosalía sea "una artista diferente y que no es mainstream".

Las colas para el primer concierto de Rosalía han comenzado a las cuatro de la tarde.
Marquina, Jaume y Laura, de 25 a 38 años, en la fila para entrar al concierto de Rosalía.

¿El primero es Dios?

Los fans sienten devoción por la artista, de manera que hasta le aceptan la deriva religiosa de la Lux Era, aunque aquí muy pocos son practicantes. Una excepción sería Anouk: "El año pasado empecé a creer mucho en Dios, porque he tenido mucho miedo a la muerte, y el disco ha conectado con lo que me pasaba", dice, al lado de Laia, que es todavía más fan de Rosalía, y que ha llevado los apuntes de biotecnología a la fila porque el martes a las 8 de la mañana tiene un examen. "Estoy en conflicto. Me encanta la estética religiosa, una capilla me parece una locura, pero soy ateo", admite Marquina. "Cada uno lo interpreta a su manera", dice Álvaro. "No me siento representada por el discurso religioso, pero es una manera bonita de expresar la fe", opina Íngrid. "Sabe aprovechar una parte del cristianismo y llevarlo a su terreno, y eso, esta estética, el folklore, me gusta, después en su día a día no sé si es practicante", apunta Héctor. Entre los fans, también hay críticos: "Es la mejor artista que ha habido en muchos años en España. Pero lo tengo que decir, ya que ella cree que se puede separar al artista de la obra: me falta un poco más de posicionamiento político, yo agradecería que estuviera más en contacto con la realidad sociopolítica", opina Alfonso, de 27 años. "Pero hoy no estamos aquí para eso", suelta a su lado Alejandro, con ganas de poner paz.

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