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Cultura  /  Música 22/05/2022

"Juntos por un ritual mágico" de Vetusta Morla con 'indie-rock' y panderos

El grupo madrileño reúne a 10.000 personas en la presentación del disco 'Cable a tierra' en el Palau Sant Jordi

2 min
Vetusta Morla al Palacio Sant Jordi

Vetusta Morla

Palau Sant Jordi. 21 de mayo del 2022

"Buenas noches, Barcelona. Es un placer estar juntos otra vez después de tantas cosas increíbles que hemos pasado. Vivimos tiempos inestables, seamos conscientes de cómo somos de privilegiados de vivir el ritual que significa un concierto", dijo, en catalán, el cantante del grupo de Tres Cantos, Juan Pedro Martín, Pucho. Así fijó el contexto histórico de la noche, para no olvidar pandemias ni guerras. Y a continuación agradeció precisamente poder estar en el Palau Sant Jordi "juntos por un ritual mágico", el que defienden en el disco Cable a tierra, y en que la tradición del rock indie anglosajón se deja querer por tradiciones de músicas ibéricas y latinoamericanas, a veces con detalles tan exitosos como la manera de cantar La puñalada trapera, que parece poseída por la rítmica lírica de Violeta Parra.

En un directo con un interesante juego de pantallas móviles que subían, bajaban y a veces se convertían en un muro digital ante el escenario, la conexión si no mágica seguro que sí telúrica la aportaban los miembros del colectivo de folk de Palencia El Naán (con el rapsoda Héctor Castrillejo con un protagonismo destacado) y dos pandereteiras del grupo gallego Aliboria, presentes sobre todo en las canciones nuevas pero no exclusivamente. En estos momentos eran hasta una docena de músicos en el escenario, lo que contribuía a lograr un sonido grande, que todavía crecía más en las características cabalgatas épicas que rematan temas como Maldita dulzura. No es una reinvención, pero sí una manera de ir más allá de una estética, la del indie -rock, que el mismo grupo empezó a intuir que se estaba agotando cuando hizo el disco Mismo sitio, distinto lugar (2017).

A lo largo de más de dos horas de concierto, el elemento tradicional (especialmente las percusiones) se integran bastante bien en el discurso musical del grupo, porque los Vetusta Morla no fuerzan la situación. Por ejemplo, lo usan con criterio lógicamente en canciones de Cable a tierra como Finisterre y Al final de la escapada, pero también en anteriores como el vals 23 de junio. Y saben renunciar a la muleta tradicional para no caer en fusiones chabacanas cuando el peso del indie-rock es demasiado abrumador, como pasa en Copenhague, Boca en la tierra, La vieja escuela, Lo que te hace grande y una incendiaria Te lo digo a ti.

La entusiasta respuesta del público (casi 10.000 personas según la promotora The Project) valida los dos vestidos de estos Vetusta Morla siempre guiados por el carisma de Pucho, un Chris Martin con sangre en las venas que gustaría incluso a uno fan de Los Enemigos, y que siempre demuestra que tiene ganas de implicar a la gente en el concierto. Lo consiguió, claro: solo había que ver la pista del Sant Jordi durante la interpretación de Valiente y Saharabbey road, realmente como si el público quisiera expresar el privilegio de compartir el ritual elevando los brazos y cantando estribillos fatalistas en tonalidad mayor.

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