Música

Rodrigo Cuevas: "Las folclóricas debemos intentar que se nos confunda con el patrimonio popular"

El músico asturiano publica el disco 'Manual de belleza'

Rodrigo Cuevas en las oficinas de Sony Music en Barcelona durante la programación de 'Manual de belleza'
Act. hace 13 min
4 min

BarcelonaEn la portada del nuevo disco, Manual de belleza (El Cohete-Sony), Rodrigo Cuevas (Oviedo, 1985) aparece enyesado de pies a cabeza, rodeado de cuatro hombres igualmente enyesados. No queda muy claro si la imagen es una evocación de un taller de bellas artes, unos yesos pompeyanos o si Cuevas y sus acompañantes, con todo lo que está pasando aquí y en todas partes, han recibido. "Por mucho ogro que tengamos alrededor, la belleza seguirá existiendo y sobrevivirá. La belleza sobrevivirá a cualquier cosa, incluso al ser humano", afirma Rodrigo Cuevas. La gira del disco llegará a Barcelona en el Sant Jordi Club el 9 de mayo en el Guitar BCN. El montaje incluirá público sobre el escenario en la línea de Llagares, el cortometraje inspirado en el programa Cantares con el que presentó tres de los temas del disco.

Después de Manual de cortejo(2019) y Manual de romería(2023), con el nuevo disco Cuevas cierra una trilogía con la que, más que dar instrucciones, asegura que quiere compartir con el público todo lo que va aprendiendo. "Los discos son como libros que me escribo para mí mismo, quizás también son un poco libros de autoayuda, para no perder las referencias, para no olvidar todo lo que he aprendido en la vida y, sobre todo, no ser un hortera", dice Cuevas. El primer sencillo del disco, Un mundo feliz, con la colaboración de Massiel, fue toda una declaración de intenciones. Reivindica un lugar donde te cuidan y puedes ser quien quieres en libertad. "Hacía unos veinte años que Massiel no grababa más, ha sido bastante mágico", explica el músico asturiano, que en otro de los temas del disco, BLZA, en la que colabora con Mala Rodríguez, se define como "la mejor creación de la naturaleza", y ambos ironizan sobre los cánones de belleza y la cuña de tener que sufrir para lucir. Además, el pasodoble Sácame a bailar, con Ana Belén,auti es una oda al amor y el deseo en la tercera edad. "Para las colaboraciones, le hice una carta a los reyes, y la mayoría se cumplió", asegura.

En otro de los temas, Una muerte ideal, con la banda gallega Grande Amore y la fiel Mapi Quintana, Cuevas reivindica que incluso puede ser bello como uno deja este mundo, y que en el cielo uno se encuentra los ídolos, entre ellos Rocío Jurado, Lina Morgan, Concha Velasco, Juan Gabriel y Nino Bravo. "Eso también es belleza, todo ese legado cultural que me hace sentir orgullo de la humanidad, porque quiero poner sobre la mesa todo lo que nos puede dar esperanza y bienestar, como Selena cantando una cumbia, Juan Gabriel o Lina Morgan, toda esa gente eran referentes de idealismo". Otro de los duetos es con las barcelonesas Tarta Relena, tras el encuentro en vivo en festival Poesía y + de Caldes d'Estrac de hace unos años, en la tradicional El pañuelín. "En este disco retrato diferentes tipos de belleza, hay distintos momentos más visuales o más emocionales, y El pañuelín es de una belleza más elevada vocalmente".

Cada vez que este agitador folclóricoqueeranuncia un nuevo disco, devuelven las expectativas para comprobar si mantiene la excelencia en una trayectoria tan personal en la fusión de la música de raíz y la electrónica, tanto en la producción como en las letras. El disco lo forman diez canciones, ya veces la línea entre lo que es de Cuevas y lo tradicional queda muy difusa. "Me gusta mucho que esto ocurra, porque es algo con lo que juego mucho. Ya empecé a jugar con él. Manual de cortejo, y creo que es algo que las folclóricas debemos hacer: intentar que se nos confunda con el patrimonio popular y que no se sepa qué es nuestro y qué no", explica el artista. Y para ello, ha repetido con el productor puertorriqueño Eduardo Cabra (ex Calle 13), con quien hizo Manual de romería, aunque el proceso creativo fue muy distinto.

"Quería volver a trabajar con Edu porque me parecía que todavía nos quedaba mucho por hacer juntos y nos entendemos soberbio. Y en este disco, además, profundizamos en este entendimiento y fue mucho más fácil trabajar. Pero los dos discos anteriores yo los llevaba muy trabajados en el estudio: con las canciones muy compuestas, con las canciones muy compuestas, con las canciones muy compuestas. un poco al revés: llegué al estudio y apenas había tenido tiempo de trabajar nada, y lo hice todo allí –dice Cuevas–. en medio de la gira".

Quizás porque no lo llevaba todo tan planificado, Cuevas, se lanzó a hacer un bolero ortodoxo, pero más en la forma que en la letra, Chardinero. "Me encantan los boleros y me encantaría hacer un disco de boleros. Me encantaría tener a los Sabandeños conmigo y ser María Dolores Pradera. Chardinero lo escribí de arriba abajo en dos horas cuando estaba en Puerto Rico, como no debía escribir un bolero en Puerto Rico, ¡con las grandes estrellas de la canción bolerista que hay allí!". Y en un disco de Cuevas no pueden faltar la vuelta, como la critica a los estragos del turismo en La playa, ni el bullicio, como unos verdiales malagueños que suenan makineros a La fiesta.

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