Lengua

No deis por muerto al catalán (todavía)

Empar Moliner, Màrius Serra y Albert Pla Nualart debaten sobre el futuro de la lengua

"Veo que la mayoría de los que habéis venido pasáis de los veinte años, y nosotros también, y este es el principal problema que tenemos", dice Empar Moliner ante las más de cien personas que se han reunido esta tarde en La Capella de la Universitat de Barcelona (UB) para hablar del futuro del catalán. Moliner tiene razón: el debate organizado por el diario ARA ha atraído a un público mayoritariamente mayor, la media supera los 60 años. Entre ellos, el expresidente Jordi Pujol, sentado en las primeras filas, junto a Francesc Cabana. Y esto que el título del debate es: ¿Qué futuro tiene el catalán?

Las conclusiones quizás no son muy optimistas. Que el catalán está en uno de sus peores momentos es un hecho con el cual están de acuerdo los tres ponentes: los escritores Màrius Serra (miembro de la Sección Filológica del IEC) y Empar Moliner y el lingüista del ARA Albert Pla Nualart. "Es un momento gravísimo, pero si se está muriendo pasémonoslo bomba –dice Moliner–. Hagamos cosas maravillosas, series, obras de teatro, hagamos un esfuerzo todavía más grande". Y aquí es donde los tres ponentes, moderados por el periodista del ARA Antoni Bassas, más discrepan. ¿De quién depende la supervivencia del catalán? ¿Tenemos que ser héroes y militantes y hablar en catalán siempre, sean cuales sean las circunstancias? ¿Nos tenemos que esforzar todavía más en hacer más y mejor? ¿Todo depende de esto? ¿O bien lo único que realmente puede salvar la lengua es la acción política?

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La actitud individual no revertirá la situación

Pla Nualart cree que el bilingüismo acabará arrinconando al catalán y convirtiéndolo en una lengua residual: "La actitud individual no lo cambiará, no tiene suficiente fuerza para revertir la situación", dice. El lingüista insiste en que solo a través de la política se puede conseguir que el castellano se retire un poco y, por lo tanto, el catalán no acabe muriendo. Serra recuerda que no pudo estudiar en catalán, era la lengua que estaba a los márgenes y, por lo tanto, deseable, con referentes como Pau Riba y Quim Monzó. Quizás ahora, opina el escritor catalán, falla la motivación.

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Que las plataformas han hecho mucho mal a la lengua catalana es otra cuestión que genera consenso: "Cabe dotar de protección los ámbitos digitales –dice Serra–. Fue un error grave que los medios catalanes audiovisuales hicieran una apuesta por el deporte y renunciaran a un canal catalán juvenil". Y son los jóvenes y los niños, que no estaban en el debate, los que cada vez más pasan al castellano. Y no solo en el área metropolitana.

El mismo día del debate se ha reunido la Comisión Técnica de Política Lingüística, la herramienta que el gobierno quiere que vele "por asegurar el presente y el futuro de la lengua catalana" con políticas transversales de fomento de la lengua. Y también el mismo día se ha presentado el libro Llengua i república. El manifest Koiné argumentat (Nexum Ed.), con la respuesta del Grupo Koiné a las múltiples acusaciones que recibió en abril de 2016 y en defensa de su manifiesto lingüístico. Sus impulsores insisten en que se los tergiversó y argumentan de nuevo que no defendían el catalán como única lengua oficial, ni propugnaban el monolingüismo, ni era un manifiesto racista o supremacista, sino que quería "promover la restitución del catalán al estatus que le corresponde como lengua propia territorial".