Olivia Wilde: "Las relaciones son imposibles en todos los idiomas"
La directora norteamericana presenta en el Festival de Locarno 'The Invite', su exitosa y taquillera adaptación de 'Sentimental' de Cesc Gay
LocarnoCuando la adaptación en inglés de Sentimental (2020) cayó en manos de Olivia Wilde, ya se habían estrenado varias versiones en otros países de este film de Cesc Gay. La cineasta leyó el guion convencida de que debía haber un componente universal en una historia que interesaba a tantas culturas. "Y pensé", explicaba este sábado en el Festival de Locarno en la presentación de The Invite, el remake norteamericano que ella dirige e interpreta, "es claro, resulta que las relaciones son imposibles en todos los idiomas. Y que todo el mundo se enfrenta a la misma cuestión: ¿cómo se convive con otra persona? ¿Es posible crecer al lado de alguien de quien quizás has acabado desconectando? Creo que es una observación muy conmovedora, y me encantó que en Sentimental estuviera explicada con tanto humor".
The Invite está siendo todo un éxito en Estados Unidos y este domingo por la noche se estrena en el certamen suizo fuera de concurso en la Piazza Grande, ante una audiencia al aire libre de 8.000 personas. A partir del film de Cesc Gay, Olivia Wilde ha conseguido que una comedia vuelva a funcionar como blockbuster de verano. La cineasta tuvo que luchar para rodar el film en celuloide, "porque las comedias también tienen derecho a lucir visualmente", y estrenarlo en salas. "En cierto modo te sobornan para que estrenes en streaming, porque te pagan mucho más. Pero el buen funcionamiento del film en Sundance nos permitió disponer de la oferta de A24 para distribuirlo en salas. Y está funcionando como una experiencia compartida, genera una catarsis colectiva que sería imposible en un visionado en plataformas".
La directora ha declarado que la singularidad de su versión reside en el casting. Sin duda, The Invite desprende esa aura que solo pueden otorgar estrellas como Edward Norton, Penélope Cruz, Seth Rogen y la misma Wilde, que enriquecen los roles originales con su carisma y los matices que aportan. "Tuvimos la suerte de que el reparto se implicó muchísimo, de manera que el rodaje fue un trabajo muy colaborativo. Éramos como un cuarteto de jazz en el que cada uno toca su instrumento. Y como rodamos en orden cronológico, casi funcionaba como una obra de teatro en la que la evolución de los personajes y los cambios de registro se producen de manera orgánica".
La actriz, que se hizo popular por su papel de Trece en la serie House, no dirigió su primera película, La noche de las chicas (Booksmart), hasta los 35 años: "Me costó mucho ganar la confianza para ponerme tras la cámara. Pero este es el mejor trabajo del mundo. Para mí, dirigir es como ser multilingüe: tienes que hablar a cada actor en el lenguaje interpretativo en el que se ha formado. Además, hacer de actriz además de directora, me permite ver las otras interpretaciones desde una perspectiva que no tienes detrás de la cámara". Como intérprete, Wilde se permite en The Invite un registro más desinhibido del que le hemos visto habitualmente. "Cuando era más joven, no me dejaban ser tan intensa porque no se considera "bonito", en el sentido más superficial de la palabra, que una actriz sea demasiado expresiva. Así que es una licencia que me he permitido como directora y que también me ha dado la edad".
Con su actuación, Wilde homenajea de forma evidente, incluso en el peinado, a la desaparecida Diane Keaton, a quien dedica el film. Y ha citado a directores como Woody Allen, Nora Ephron, Mike Nichols o Agnès Varda como referentes. La película se inscribe claramente en una tradición de comedia dramática independiente norteamericana que no hace tanto triunfaba en las carteleras y que, como ha lamentado Wilde, parece que la industria haya querido arrinconar.
Aunque hable de títulos como ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966) como modelos, y que una cita de Oscar Wilde, "Siempre deberíamos estar enamorados, por eso nunca deberíamos casarnos", abre el film, The Invite resulta más cómica y menos cínica que el original de Cesc Gay que la inspira. Eso sí, el final, un poco diferente, se puede leer de manera más ambigua. "Mi primera idea era que el film iba sobre cómo se acaba una relación con alguien a quien todavía quieres. Pero las reacciones del público me han hecho repensar que en el fondo es una película sobre cómo puedes mantener relaciones diferentes con una misma persona, reiniciar el vínculo con alguien". En contra de lo que se podía esperar, el grueso de espectadores de The Invite en Estados Unidos tiene menos de 35 años. "Ven la película desde la esperanza, y no desde la amargura. Y me han hecho ser mucho más optimista respecto al futuro del cine en las salas".