Los dioses wagnerianos vuelven al Liceo
El teatro de la Rambla y la Ópera de Baviera producen una nueva tetralogía del Anillo con dirección escénica de Tobias Kratzer
Barcelona"Dios ha muerto". La máxima fatalista-liberadora de Nietzsche aparece pintada de color amarillo en una iglesia gótica. Alberich, el nibelungo, es un punk tronado que roba el oro del Rin que estaba escondido en la misma iglesia donde hay un gran retablo reservado a los dioses. En cambio, Wotan, el dios, va vestido como dicta la mitología medieval, incluso con el casco alado. Así, ligando nihilismo, realismo y mito, como el director de escena alemán Tobias Kratzer hace arrancar Das Rheingold (El oro del Rin), la primera de las cuatro óperas del ciclo del Anillo de Richard Wagner. La estrenó en el 2024 en la Ópera Estatal de Baviera, y llegará al Gran Teatre del Liceu a principios del 2027.
Ambos teatros son los productores de la tetralogía que en Barcelona se representará a lo largo de cuatro temporadas: después de El oro del Rin, será el turno de Die Walküre (La valquiria) la temporada 2027-2028, Siegfried la 2028-2029 y Götterdämmerung (El crepúsculo de los dioses) la 2029-2030, las cuatro óperas bajo la batuta de Jonathan Nott, el nuevo director musical del Liceu. En Múnich ya se ha representado El oro del Rin y La valquiria está programado en junio del 2026. Tal y como recogen las crónicas del estreno en Baviera, Kratzer hace convivir el mundo mundano y el mundo de los dioses mezclando estética contemporánea y medieval, cotidianidad y magia.
"Como en el universo de Marvel, en El oro del Rin también hay magia extraña en este mundo, un universo paralelo a nuestro presente, con los dispositivos tecnológicos y la psicología de nuestra época, pero atravesado por la magia", dice el director de escena. La relación con Marvel no es un estirabo: por ejemplo, en el universo de los superhéroes del cómic (y el cine), Thor la epopeya wagneriana, como ocurre con tantas otras expresiones de la cultura popular que recogen la influencia de Wagner. Tannhäuser en el Festival de Bayreuth del 2024. "Lo primero que debe pasar es que el público se lo pase bien. Y, al mismo tiempo, que el espectáculo desencadene grandes reflexiones: esto es lo mejor que cabe esperar de una ópera", asegura Kratzer.
"La lectura de Tobias Kratzer fue, para nosotros, el descubrimiento de lo mejor Ring que merece Barcelona: uno Ring de nuestra generación que nos hace mucha ilusión presentar, no sólo por la mirada contemporánea y la magia que propone, sino también por la literalidad con la que respeta la forma en que Wagner concibió su obra", dice el director artístico del Liceo, Víctor García de Gomar, contento de poder presentar una nueva producción de la tetralogía. En el teatro de la la anterior, con dirección escénica de Robert Carsen, se representó entre 2013 y 2016.
Para Nott, que apenas ha sido presentado como nuevo director musical del Liceu tomando el relevo de Josep Pons, la tetralogía no es ninguna desconocida. La ha dirigido tres veces escenificada, y una cuarta en versión concierto. Sin embargo, no esconde el entusiasmo ante el reto liceístico. "Es muy ilusionante hacer un nuevo Anillo, y más aún en el Liceu, con toda su tradición wagneriana", dice Nott, un director que conoce profundamente el corpus wagneriano y las repercusiones emocionales de cada frase musical. Así lo ha demostrado en la rueda de prensa de este jueves en el Foyer del Liceu.
En cuanto al reparto, el propósito de García de Gomar es contar con "la misma familia de cantantes" a lo largo de la tetralogía. "Buscamos una generación de cantantes que puedan marcar el futuro wagneriano", dice el director artístico del Liceu. De momento ya se conoce el reparto de El oro del Rin. Wotan será el bajo barítono canadiense Nicholas Brownlee, que ya cantó el papel en Múnich; Brownlee es uno de los talentos emergentes más sólidos del universo wagneriano, tal y como demostró en El holandés errante que se representó en el Palau de les Arts de Valencia en el 2025. El resto de cantantes (ninguno de los cuales cantó en Múnich) son los barítonos Kartal Karagedik (Donner) y Georg Nigl (Alberich); los tenores Roger Padullés (Froh), Nicky Spence (Loge) y Mikeldi Atxalandabaso (Mime); los bajos Ante Jerkunica (Fasolt) y Wilhelm Schwinghammer (Fafner); las mezzosopranos Tanja Ariane Baumgartner (Fricka), Okka von der Damerau (Erda), Jennifer Feinstein (Wellgunde) y Helena Ressurreição (Flosshilde), y las sopranos Anett Fritsch (Freia) y Ximena Agurto (Woglinde). Okka von der Damerau, por cierto, fue la memorable Ortrud en el controvertido montaje de Lohengrin de Katharina Wagner en el Liceu.
La tetralogía frustrada de Romeo Castellucci en el Liceu y una oportunidad para Raquel García-Tomás
El Anillo según Tobias Kratzer no era la primera opción del Liceu. La idea inicial era coproducir el montaje de Romeo Castellucci junto con La Monnaie de Bruselas. Las desavenencias entre el teatro belga y el director de escena italiano frustraron la operación después de las dos primeras óperas. "Vimos la propuesta de Romeo Castellucci con mucha ilusión, y fue una pena que La Monnaie no apostara por las dos últimas partes", recuerda Garcia de Gomar. Como el Liceu quería un Anillo con una única mirada, se va acabando decidiendo por la de Kratzer tras quedar "fascinados" por El oro del Rin.
La operación frustrada de Castellucci ha tenido costes. Cada ópera tenía un coste de 200.000 euros, tal y como informa el director general del Liceu, Valentí Oviedo. "Hemos perdido el dinero de una de las dos que se hizo en Bruselas. Pero Múnich ha hecho más económica la tetralogía", añade. La buena sintonía con La Monnaie dirigida por Christina Scheppelmann (exdirectora artística del Liceu) propicia el intercambio de otras producciones, y en este movimiento podría salir beneficiada Alexina B., la ópera de Raquel García-Tomás, que, tal y como avanza Oviedo, tiene muchas posibilidades de representarse en el teatro de Bruselas.