El pequeño pueblo gerundense que mantiene viva la pasión por el cine
El cineclub de Bescanó celebra 5 años de vida con 280 socios implicados en el proyecto y este fin de semana acoge el XXI encuentro de cineclubs de todo los Países Catalanes
BescanóEn Bescanó, un pequeño pueblo de poco más de 5.000 habitantes situado al oeste de Girona, a la orilla del río Ter, cada quince días decenas de vecinos se reúnen en el teatro municipal para disfrutar de una proyección de cine de autor en versión original. Las organiza el Cineclub de Bescanó, un proyecto asociativo nacido hace 5 años, que ya suma 280 socios y acumula más de 100 sesiones. Durante este tiempo ha proyectado clásicos de Hollywood, los mejores estrenos del cine europeo independiente o los últimos éxitos del cine catalán, contando con la presencia de nombres destacados como Marcel Barrena con El 47,Isaki Lacuesta con Segundo premio, Judith Colell con Frontera o Sergi López con Sirat. Y siempre con muy buena acogida de espectadores. El fin de semana del 6 y 7 de junio, Bescanó también acogerá la XXI trobada de cineclubs de todo los Països Catalans.
El proyecto se gestó durante la pandemia, cuando Pep Ribera, que acababa de llegar al pueblo y ya tenía experiencia en cineclubs de otras localidades, empezó a hacer preguntas y a contactar con personas amantes del cine. De aquí surgió un dossier y un acuerdo con el Ayuntamiento. Ahora mismo, el consistorio se hace cargo de los gastos del equipo de proyección y cede el teatro, mientras que el cineclub asume el coste de las copias de las películas. La programación la decide la junta de la asociación, que está al acecho de los estrenos, los premios internacionales y las valoraciones de la crítica especializada. Ribera, cinéfilo de pura cepa, que creció viendo películas de Woody Allen en lugar de partidos del Barça, es el presidente.
El cine como experiencia compartida
y la sesión la gestionaron alumnos de bachillerato, que hicieron una ponencia excelente", comenta Ribera. En cinco años, el número de socios se ha triplicado.
Y todo funciona de manera desinteresada, sin ánimo de lucro. El cineclub no es un cine comercial, no vende entradas ni pacta porcentajes de recaudación con las distribuidoras. Los socios pagan una cuota anual que les da acceso a las sesiones y los que no son socios pueden asistir haciendo una aportación puntual de 7 euros. El resto de los ingresos provienen de patrocinadores locales. "Estamos muy contentos porque uno de los hándicaps que nos preocupaba era la edad de los socios. Teníamos una media de edad bastante alta, pero últimamente está viniendo mucha juventud. Hace unas semanas, por ejemplo, proyectamos The imitation game y la sesión la gestionaron alumnos de bachillerato, que hicieron una ponencia excelente", comenta Ribera. En cinco años, el número de socios se ha triplicado.
El buen momento que vive el cineclub coincide con las dificultades de algunas salas comerciales del entorno, que no pasan su mejor momento y les cuesta enganchar al público con los grandes blockbusters de Hollywood. "Nos hemos sorprendido. Cuando proyectamos Valor sentimental, La consolidación del 'cineclubismo' en todos los Países Catalanes.La consolidación del 'cineclubismo' en todos los Países Catalanes
Y no solo el cineclub de Bescanó vive un buen momento, sino que cada vez proliferan y se consolidan por doquier más proyectos como este. Actualmente, la Federació Catalana de Cineclubs agrupa cerca de 70 entidades, la mayoría de Cataluña, pero también de las Islas Baleares, el País Valenciano, Andorra e incluso dos casales catalanes en América Latina. La federación contribuye a establecer relaciones, organiza actividades formativas y ayuda en cuestiones como la gestión de los derechos de exhibición. Según sus datos, los cineclubs federados reunieron más de 150.000 espectadores y organizaron más de 2.300 sesiones durante el 2025. Entre los actos de la XXI Trobada Anual en Bescanó del fin de semana, además de la asamblea y las celebraciones, destaca la ponencia de Esteve Riambau, director de la Filmoteca de Cataluña durante 10 años, sobre los documentales de la Guerra Civil de la productora Laya Films: unas piezas de archivo de gran valor histórico que todos los cineclubs federados tienen derecho a proyectar gracias a un acuerdo de difusión con la Filmoteca.
Àlex Portolés, presidente de la federación, sintetiza el ADN que define los cineclubs como espacios de encuentro horizontales y populares: "El cineclubismo ya que consideramos que son muy vigentes".
cineclubismo y cineclubista, ya que consideramos que son muy vigentes".