Grave crisis en uno de los pilares de la cultura en catalán en la Comunidad Valenciana
La Compañía Teatre Micalet y la Sociedad Coral El Micalet rompen su colaboración después de 31 años y la compañía abandona la histórica sala de teatro
ValenciaEl teatro en catalán en el País Valencià vive días convulsos a raíz de la crisis en uno de los pilares de la dramaturgia en valenciano. Se trata de la ruptura entre la Sociedad Coral El Micalet –uno de los principales espacios culturales de Valencia– y la Compañía Teatre Micalet –que lleva el mismo nombre porque desde su nacimiento, hace 31 años, representa sus espectáculos y en programa de otras compañías itinerantes en el edificio de la entidad–. Ambas sociedades separaron sus caminos tras fracasar en las negociaciones para renovar el alquiler de la sala de teatro y explicaron la situación con comunicados que incluyen acusaciones de "expulsión", "desahucio" y "cambios de cerradura" sin avisar. En la práctica, la decisión, que debe ser ratificada en una asamblea extraordinaria de la coral el 6 de febrero, puede suponer la desaparición del único teatro de la ciudad que optó por ofrecer espectáculo sólo en valenciano.
El primero comunicado fue el de la Compañía Teatre Micalet que critica que una entidad cultural sin ánimo de lucro, la Sociedad Coral El Micalet, "no puede considerar que la desaparición de un proyecto cultural consolidado sea una solución a los problemas estructurales [económicos] que arrastra desde hace tiempo". También considera que la decisión "solo puede ser fruto de la profunda carencia de conocimiento sobre qué implica la gestión de un espacio escénico estable" y del "desinterés por la desaparición de uno de los proyectos culturales de referencia del País Valenciano".
Los reproches de la compañía han sido contestados por la coral que defiende que el modelo de gestión de la sala, mediante un contrato de alquiler en exclusividad en la compañía le ha situado "en una situación económica muy comprometida". También afirma que el alquiler abonado hasta ahora "no cubría los gastos reales de mantenimiento de la sala que asumía la sociedad", hasta el punto de no compensar "ni siquiera el coste eléctrico". Además, destacan que la compañía cedía la utilización del espacio a terceros sin que ello revirtiera en beneficio alguno a la coral más allá del pago del alquiler. Por todo ello, ofrecieron un nuevo contrato adaptado al funcionamiento de una sala multiuso que fue rechazado por la compañía, sin que "se aportara una alternativa ni se aceptara abrir una negociación". En consecuencia, el día 15 finalizó la relación contractual; la sociedad recuperó la gestión y claves de las instalaciones.
En conversación con el ARA, uno de los tres fundadores del grupo de teatro, el dramaturgo Joan Peris, admite que llegar a esta rotura es una "pena", pero justifica la negativa a la contraoferta de formar parte de una sala multiuso gestionada por la coral porque rompe con un proyecto de 31 años de una compañía con sala estable donde se puede trabajar. También acusa a la coral de despreciar la dificultad de conseguir una programación solvente y de haber fidelizado al público. Además, les reprocha no haber hecho los números del coste de gestionar una sala de teatro "con obras de calidad" y pone en duda afirmaciones como que el coste del consumo eléctrico superara el precio del alquiler. Peris critica a la presidenta de la coral, la escritora Gemma Pasqual, de quien reclama su dimisión. Con todo, se muestra esperanzado en que la asamblea del 6 de febrero revierta la situación y garantice que la compañía seguirá adelante sea como sea. En este sentido, recuerda que ahora tienen dos espectáculos en gira, Bailando, bailando y La Golondrina.
El posicionamiento del dramaturgo no es compartido por Pasqual, que en conversación con el ARA, reconoce el dolor que le causa el enfrentamiento, pero que se muestra convencida de la necesidad de que la coral pueda disponer de su sala de teatro para explotarla cuando la compañía de teatro no la necesite. En este sentido, reitera que el grupo tiene sus puertas abiertas y se muestra convencida de que los socios ratificarán la decisión de la junta directiva.
Ahogo institucional
Para entender la separación de dos sociedades hasta ahora hermanas como la coral y el teatro Micalet, hay que tener en cuenta "el ahogo", en palabras de Gemma Pasqual, aplicado por el Partido Popular tras su regreso al Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat Valenciana en 2023, que ha reducido sustancialmente las ayudas a las entidades que promueven el valenciano defendidas por los conservadores y sus socios de Vox. De hecho, el año pasado la Sociedad Coral El Micalet hizo un concierto solidario para recaudar fondos y en 2022 denunció "los ataques, el señalamiento y el acoso sistemático" que sufre su "proyecto cultural, educativo y social".