'La reina loba' o la osadía de emular a Shakespeare
Pau Carrió da rango de protagonista a una secundaria de las obras de Shakespeare pero se tropieza por el camino
- Autor y director: Pau Carrió
- Intérpretes: Quim Ávila, Pepo Blasco, Queralt Casasayas, José Julien, Xavi Ricart, Pau Roca, María Rodríguez Soto, David Vert
- TNC - Sala Pequeña
- Hasta el 8 de marzo
La princesa francesa Margarita de Anjou es un personaje bastante importante de la historia de Inglaterra. Casada por poderes a los 16 años con Enrique VI, se convirtió en una reina poderosa que destacó por su inteligencia y habilidades políticas pero también por su inquebrantable coraje, que, como dijo Edward Hall, la hacía "más parecida a un hombre que a una mujer". Por lo que respecta al teatro, es un personaje secundario de cuatro obras de William Shakespeare (las tres partes deEnrique VI y, sobre todo, Ricardo III), todas ellas documentadas a partir de Las crónicas de Holinshed (Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda), escritas entre 1528 y 1580. "Loba de Francia, si no peor que los lobos de Francia", dice el duque de Suffolk en una de ellas.
Pau Carrió, un director y dramaturgo atrevido –recordemos, entre otros, su Crimen y castigo de Dostoyevski en el Libre–, decidió que Margarida merecía una obra propia y que podría enmendar el olvido del Bard, un objetivo que tiene antecedentes en otras obras contemporáneas en Inglaterra. Si Shakespeare se inspira en las crónicas históricas, Carrió lo hace empruntando fragmentos de las obras del famoso dramaturgo y añadiendo después todo lo que necesitaba, que no es poco, para contar la historia de esta reina tan peculiar. Se trataba de recorrer su vida desde los 16 a los 55 años, cuando murió. El reto era ensamblar la creación propia con las palabras del poeta. Y es tan cierto que el texto fluye con bastante continuidad como que es difícil sentir el aliento poético de Shakespeare.
Articulada como un flash-back de más de dos horas, desde los últimos momentos de la reina y en un espacio vacío, la propuesta sufre los problemas de esta conexión literaria de los materiales y se convierte en una sucesión de hechos y confrontaciones que no permite exponer los conflictos y razones de los personajes más allá de las palabras. Ocurre incluso con la protagonista, y Maria Rodríguez Soto, mal dirigida, intenta llenar los vacíos desde la sobreactuación gestual y con giros vocales melodramáticos.
Sin embargo, la sobriedad y el simbolismo de la puesta en escena –con algunas ideas muy acertadas, como el bosque de armaduras para describir la batalla– y la entrega de los intérpretes dan cierta fuerza a una función que, eso sí, alcanza el objetivo de dar rango de protagonista a la secundaria.