Una mujer-abedul se paseará por las calles de Olot
Olana Light lleva la 'performance' 'The birch tree family' al Sismògraf para concienciar sobre el vínculo con la naturaleza
BarcelonaQuizás cuando salgan de comprar un tortell en Can Carbasseres, o cuando tomen el sol en las escaleras de la iglesia de Sant Esteve el viernes 24 y el sábado 25 de abril, los olotenses se topen de repente con una mujer-abedul. Que nadie se asuste: se trata de una acción de la artista británica Olana Light, invitada a la capital de la Garrotxa por el festival Sismògraf. La performance de Light, titulada The birch tree family, es una de las citas más destacadas de la programación y busca generar reflexiones en espectadores y paseantes sobre el vínculo que tenemos con la naturaleza. Sumergida en la corteza de un abedul hasta las rodillas, la artista se convertirá en una escultura viviente que se paseará por el centro de Olot en silencio, calzada con zapatos de tacón.
"La idea surgió durante el confinamiento, cuando el movimiento estaba restringido y el espacio público se volvió muy valioso. Empecé a caminar con esculturas portátiles y me di cuenta de que la obra solo respira realmente cuando está en el exterior. En la calle deviene viva, imprevisible y compartida, interrumpe el día a día y ofrece un momento tranquilo de maravilla", explica Light.
Light también expondrá, hasta el 26 de abril, el proyecto fotográfico
Light también expondrá, hasta el 26 de abril, el proyecto fotográfico Searching for a place to belong en el espacio Can Trincheria de Olot. La muestra consiste en una serie de autorretratos que se fusionan con elementos naturales, con la intención de desdibujar la frontera entre el cuerpo humano y el paisaje. "A menudo me pregunto dónde está realmente el hogar, porque soy una persona que se ha trasladado numerosas veces. En la naturaleza encuentro un espacio sin fronteras, un lugar donde puedo existir sin definición", destaca la artista. Su obra también está atravesada por la feminidad, que explora sobre todo a partir del cuerpo. "Me interesa ver qué pasa cuando el cuerpo se convierte en otra cosa, cuando se fusiona con el paisaje, la textura y el material. No entiendo la feminidad como algo fijo, sino fluido, elemental y conectado a ciclos de crecimiento y cambio. El cuerpo se convierte en un recipiente que porta tanto vulnerabilidad como fuerza", dice Light.
Hacer una pausa e imaginar
Las obras de Olana Light van ligadas a una invitación para ralentizar el ritmo vital y observar la belleza sin interrupciones ni estridencias. "Son piezas que aportan una sensación de maravilla, a la vez que nos recuerdan nuestra frágil relación con el medio ambiente y la posibilidad de volver a él", apunta Light, que añade que cada encuentro con los espectadores "tiene su propia lectura" y que "a través de un espíritu lúdico, invita a la gente a hacer una pausa y a imaginar". Este espíritu es también el que define el festival Sismògraf, especialmente en la edición de este año, que tendrá lugar del 23 al 26 de abril. La directora del evento, Tena Busquets, explica que se han basado en dos conceptos, caminar y bienestar, a la hora de confeccionar la programación.
"Caminar es transitar, pero también es descubrir, es mirar diferente. Caminar, en esta edición, pretende compartir un espacio tiempo moviendo el cuerpo: a veces físicamente y otras, recordando un itinerario o caminar de manera más filosófica", explica Busquets. En esta línea, el Sismògraf ha organizado, por ejemplo, una caminata de tres horas por un entorno natural con los bailarines del espectáculo Nomadics, de la compañía belga Voetvolk, y un paseo junto al río Fluvià con obras de Àngels Margarit, Manuel Roque y otros coreógrafos. En paralelo, el festival pretende invitar al público a tomar conciencia del propio cuerpo y celebrar la diversidad desde la participación y, a la vez, la experiencia contemplativa. Lo hará con obras como Vortex, de la compañía Humanhood; Mira, de Eva Duran, y Care to carry, de Nick Steur, que ofrecerá una caminata en la que los participantes aprenderán el arte de llevar una piedra en la cabeza.