Política cultural
Cultura 04/06/2021

Unanimidad en Barcelona para firmar un pacto por la cultura: ¿para qué servirá?

Financiación, capitalidad y precariedad son los tres ejes más urgentes que se abordarán

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Tots los representantes de cultura de los grupos municipales (excepto Ciutadans por motivo de agenda)

BarcelonaLa noticia ya era en sí misma la fotografía: todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Barcelona han acordado firmar un pacto para la cultura que tiene que marcar unas bases, unas políticas y unos instrumentos válidos para incidir en la cultura los diez años próximos (los horizontes son 2023 y 2030). El acto que se oficializó ayer en el Saló de Cent marca un precedente porque ni en el consistorio ni en la Generalitat se había llegado a este consenso, que "la cultura es un tema epicéntrico, incuestionable, central, en el que la ciudad se juega existir o no", remarcaba un histórico del sector, Xavier Marcé (PSC). Otro político veterano y experto, Ferran Mascarell (Junts), recordaba que a finales del siglo pasado sí se desplegaron unas líneas marco pero, según su parecer, "la ciudad ha perdido intensidad cultural". Para él, hay que revitalizarla para situarla en el top 3 de ciudades creativas de Europa, partiendo de la base de que "Barcelona está llena de talento".

Por eso Junts y después ERC impulsaron a finales de 2019 la idea del pacto como hoja de ruta para desplegar políticas concretas. "No podíamos ir tirando día a día, se necesita una mirada global y a largo plazo y esto nos implica a todos y más de un mandato", dice otra autoridad en la política cultural, Gemma Sendra (ERC). Para ella, lo más urgente es resolver la infrafinanciación de la cultura no municipal, la precariedad de los artistas y una revisión de lo que significa la cocapitalidad con Madrid. Uno de los proyectos concretos para los que Sendra cree que hay que trabajar es para que Barcelona acoja la Comunidad de Conocimiento e Innovación (KIC) europea de industrias creativas. Para el teniente de alcalde Joan Subirats (BComú), otros aspectos clave son la gobernanza de las grandes equipaciones, la relación de la ciudad con el área metropolitana y la región europea y la transversalidad (la relación entre cultura, ciencia, enseñanza y tecnología). El pacto detalla decenas de ejes para desplegar: reequilibrio territorial, acompañamiento en temas de acoso, reforzar los polos culturales de Montjuïc-Rambles-Paral·lel-Glòries, ley de mecenazgo, Estatuto del Artista... El Consell de Cultura de Barcelona es el órgano encargado de velar por la ejecución del pacto y su calendarización, de forma que habrá que ver cuál es el presupuesto y la velocidad que toma.

Aun así, el Pacto por la Cultura viene a remarcar que la capital, más que dinero, necesita visión y ambición cultural. A diferencia de la Generalitat, que dedica menos del 1% del presupuesto a cultura, el Ayuntamiento destina un 6%. Esto son unos 90 euros por persona y año. En el Estado solo lo supera Bilbao. En Berlín se destinan unos 100 euros, en Madrid 50 y la Generalitat dedica a ello 35 euros.

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