Música
Cultura 17/09/2021

Roger Mas: "Vengo de haberme recogido a trocitos y vuelto a recomponer"

6 min

Publica Totes les flors cuando hace 25 años de su primer disco. ¡Enhorabuena!

— ¡Gracias! Lo tenía que celebrar bien, y este es un disco capital, en un momento importante de mi carrera. Piensa que estoy en el ecuador.

¿En el ecuador de qué?

— Me quedan 25 años más y siento que estoy a la mitad de mi carrera y de mi vida.

O sea que planes artísticos hasta los 90.

— Yo siempre he sido de mirar lejos. La primera canción se llama Totes les flors, que va de una chica que en la primera parte de la canción va por el bosque con un saco lleno de flores y las va repartiendo, y la segunda estrofa es la misma chica que las va pisando. Es eso del Eclesiastés: hay un tiempo para cada cosa. Han pasado muchas cosas en este país y vengo de un tiempo de haberme recogido a trocitos y de haber vuelto a recomponer el puzzle vital. Y es como un momento de renacimiento y estoy nel mezzo del cammin di nostra vita, que decía Dante, y estoy muy contento.

Quiere decir que ha pasado la pandemia y el Procés...

— Estoy contento y tengo ganas de celebrar las cosas buenas y creo que es un momento de la vida y de todo el mundo, en este país, que lo que nos conviene es congratularnos de las virtudes, de lo que queda en pie, que es mucho, del potencial que tenemos. Creo que es un tiempo para dejar de quejarnos, para no escuchar a la gente que se queje y solo escuchar a la gente que nos dice que tiene una idea y la quiere sacar adelante, y es un tiempo para hacerlo riendo. Y con el tiempo y una caña todo, todo, todo se pondrá en su lugar.

¿Dice que ha pasado un tiempo hecho añicos?

— Bueno, nos pasa a todos en la vida, ¿no? El disco empieza con la cita de Ungaretti "M'illumino d'immenso" que escribió siendo un soldado de la Primera Guerra Mundial en la costa adriática. Salió el sol y se dijo: “Me ilumina la inmensidad”, y lo que quiero decir en este disco es esto, que tenemos que estar abiertos a la experiencia vital, que esto vale la pena y que las dificultades forman parte del camino. Cuando tú te levantas por la mañana tienes que contar com que este país o tú mismo estáis como estáis, pero la cultura de la queja no nos lleva a ninguna parte. Y cuando nos equivoquemos, no nos revolquemos en ello.

¿Quiso dejar de ser cantautor?

— Nunca. Yo tengo lo que digo el "imperativo vocacional": si soy capaz de seguir haciendo este trabajo, me valoro mejor. Sé que si dedico una parte suficiente de mis esfuerzos a seguir haciendo canciones y ver algún trozo de país que no había visto dentro de mí, entonces me parece que yo valgo la pena y que todo funciona. Lo vivo como una suerte porque quiere decir que tengo un norte y, aunque la brújula se tambalee un poco, sigue marcando una dirección. Y con esto ya tienes mucho ganado, porque cuando no tienes muchas energías, cuenta mucho dónde las pones.

Totes les flors es una canción pegadiza.

— Sí, es como un cuento para niños. La niña primero es bonita y después es mala. Archicriminales hay muy pocos. La mayoría somos buena gente, pero todos tenemos nuestras pequeñas villanías.

Acabaré pensando que ha estado haciendo meditación en los últimos años.

— Meditación no, pero siempre me ha interesado una cierta espiritualidad y una mirada sobre la experiencia vital que no vea el error, la mancha, como un drama, sino como parte como una parte inevitable de la experiencia.

Creo que su carrera es una retahíla de aciertos.

— Quizás sí, pero cuando haces un disco tienes que estar fino. Llevas dos o tres años sin hacer uno, y tienes que sublimar las cosas buenas de dos o tres años.

¿Y esta presión la aguanta bien?

— Tengo la suerte de haber tenido una carrera bastante doméstica, sin ningún gran éxito ni ninguna gran hecatombe. Y el país, que es un país muy amable y agradecido, el nuestro, me ha dado una sillita de la que estoy muy agradecido, hasta que dure. Me he sentido muy querido por lo que yo creo que hago y por la atención que me merezco. Estoy cómodo en un reparto en el que no se me exigen grandes responsabilidades. Ahora bien, la exigencia más grande tiene que ser la personal.

Roger Mas acaba de publicar 'Totes les flors'

En el disco salen Carme Ruscalleda y Quico Pi de la Serra.

— Son gente que hacen cosas bonitas porque tienen en cuenta dónde abrieron los ojos por primera vez. Carme me emocionó cuando hizo un plato que se llamaba Roger Mas i la Cobla Sant Jordi, con el mini pimientito y la mini zanahoria. Y Quico Pi de la Serra es uno de los grandes de este país.

Canta un blues con él.

— Todo el mundo sabe que soy un gran admirador de Pau Riba y Sisa, pero la gente no sabe lo importante que es Quico para mi carrera, porque los dos años que viví en Barcelona, cada martes a las siete de la tarde iba a su casa, a hablar y a escuchar música. Quico tiene 79, pero es un niño pequeño, un bromista que se hace querer un montón, y cuando estoy con él no puedo evitar abrazarlo, porque es extraordinario. Haría falta un recopilatorio bien remasterizado, con todas las perlas que ha hecho Quico a lo largo de su carrera. La gente caería de culo.

El tema Sota el pau ferro me pareció como de cabecera la serie de Netflix.

— Es un homenaje a la música electrónica de los 90, Massive Attack y todos estos. Todo el disco son canciones nuevas, frescas, digo cosas que no había dicho nunca y las digo de una manera en la que no las había dicho nunca, pero a la vez está toda mi carrera condensada, aquí. Yo tenía un gran amigo, un escritor al que idolatré de jovencito, Josep Maria Moià, que me decía que a los veinte años un escritor lo que tiene que decir en la vida ya lo ha dicho, pero hasta los cuarenta no aprende a decirlo bien. Y ahora tengo la sensación de que en este disco es como si por primera vez hubiera empezado a afinar lo que he querido decir todos estos años. Incluso hay cosas del próximo disco, que se llamará Ta-ti-to-te.

Ta-ti-to-te?

— Sí, como cuando cantas unas notas, será un collage impresionista de mi país. Estamos trabajando en ello ya hace días.

Esto de que los escritores a los 20 años ya han dicho lo que tenían que decir me hace pensar en por qué los Beatles se acabaron relativamente pronto.

— Eugeni d'Ors dijo que lo que no es tradición es plagio. Los Beatles cogieron a Bach y lo convirtieron en canción popular con unos instrumentos que no existían hasta entonces. La música era una cosa que se quedaba en el valle, en la plaza, que no se podía amplificar, que tenía las piernas cortas y, de golpe, esta gente se encontraron con el invento de la guitarra eléctrica, con los amplificadores y los micros y la televisión. Los Beatles pudieron hacer lo que nunca nadie había podido hacer, llegar a tanta gente a la vez. Eran unos genios, claro, pero el material del que hicieron su carrera era este río. Bach y Beatles son grandes condensadores de la historia de la música. Para poderse repetir esto se tiene que producir una nueva revolución tecnológica.

¿Usted de qué parte del río es?

— De la generación “hijos de Pujol”, e hijos del hippismo de los setenta. E hijos de esa dialéctica entre el socialismo catalán y Pujol, de estas dos Catalunyas que son la misma, que se quisieron ver enfrentadas. Yo tenía 8 o 9 años cuando arrancó TV3 y me acuerdo del primer capítulo de Bola de Dragón y del Doctor Slump.

Los "hijos de Pujol" se sienten desubicados?

— Me he sentido desubicado siempre porque vengo de Solsona, de un país que no es montaña ni es plano, que no es la Catalunya húmeda ni la seca, que no hablamos oriental ni occidental. Los de Solsona os miramos a todos.

Ahora los miramos mucho a ustedes.

— Sí, por desgracia, pero todo se arreglará.

¿Tiene opinión sobre la fuga del obispo Novel?

— Sí, pero no la quiero expresar. Me incomodan estas situaciones. Echo de menos un poco de respeto. No me gusta cuando a las cosas les cambiamos el significado, y las usamos como armas. Jugamos demasiado a este juego en este país.

Alguien podría pensar que usted es un modesto. Yo diría que tiene personalidad y no le hace falta ir presumiendo.

— Eso sí que es de Solsona.

Y quizás desea poco.

— Trato de desear cosas razonables pero soy de soñarlo todo. Quiero pensar que trabajando mucho y con un poco de suerte, aquello lo podrás tocar.

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