¿Por qué los jugadores altos de la NBA mueren antes?
Un estudio con participación catalana identifica riesgos específicos asociados a la estatura y la etnia
BarcelonaLas muertes prematuras de jugadores emblemáticos como Moses Malone, Darryl Dawkins o Jerome Kersey preocuparon a muchos jugadores de la NBA. "Yo siempre le digo a mi mujer que no verá a muchos hombres de siete pies (2,13 metros) por la calle con 75 años", dijo Larry Bird coincidiendo con estas noticias. Esta inquietud sirvió de inspiración para que se iniciara una investigación sobre las causas de muerte y los factores de riesgo asociados a los jugadores de la liga de baloncesto profesional estadounidense. La investigación, que ha durado diez años, ha culminado con la publicación de tres artículos científicos. El último ha corrido a cargo de un equipo multidisciplinar del que han formado parte Martí Casals, investigador y profesor de la Facultad de Medicina y del Centro de Estudios en Deportes y Actividad Física (CEEAF) de la Universidad de Vic - Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC), Klaus Langohr, de la Universidad Politécnica de Cataluña, y Julio Mundo Deportivo.
"Los deportistas somos nuestro peor enemigo, porque no escuchamos a nuestros cuerpos, no escuchamos a los médicos y no nos damos cuenta hasta que ya es demasiado tarde", dijo Bill Walton, un jugador de 2,11 metros que murió hace un par de años. De hecho, la NBA y la asociación de jugadores reaccionaron en el 2016 creando un plan para realizar revisiones a jugadores retirados.
La investigación confirma que la mortalidad de los jugadores de baloncesto de la NBA está directamente asociada a su etnia y estatura. Según la investigación, los jugadores de ascendencia africana registran un mayor índice de mortalidad cardiovascular, concretamente un 69% más comparado con los jugadores de ascendencia europea. Según los investigadores de la investigación, esto es posiblemente consecuencia de tres factores principales: diferencias genéticas que predisponen a patrones de hipertrofia cardíaca más agresivos, desigualdades históricas en el acceso a la salud que persisten una vez los jugadores se han retirado y una diferencia socioeconómica heredada, ya que los veteranos a menos impactaba también en su calidad de vida. De hecho, a sus 75 años, la incidencia acumulada de muerte por enfermedades cardiovasculares se ha estimado en un 15% para los afroamericanos y en un 10% para los de ascendencia europea.
La investigación muestra también que entre los jugadores de la NBA existe un porcentaje significativo de causas de muerte desconocidas, lo que indica que se trata de un problema estructural de salud pública, y subraya la importancia de una monitorización cardiovascular específica para los jugadores de ascendencia africana, tanto durante su carrera como una vez retirados. Aunque el estudio utiliza imputación estadística avanzada, el equipo de investigadores pide disponer de mejores registros oficiales para poder avanzar en investigación con impacto social e institucional. Precisamente, uno de los rasgos diferenciales de este estudio es que la causa de muerte de cada jugador de la NBA ha sido buscada manualmente. "Este hecho, inédito en investigación deportiva, es un ejemplo de ciencia abierta real y de la colaboración que puede existir, por ejemplo, entre los científicos y los periodistas de datos", explica Martí Casals.
Otro de los parámetros analizados en esta búsqueda es la estatura de los jugadores de la NBA. Un dato relevante es que la estatura extrema es un factor de riesgo y actúa como un predictor de mortalidad inverso en los deportistas. Mientras que en la población general la altura protege del riesgo cardíaco, en la NBA por cada 5 centímetros de más en la estatura aumenta el riesgo de muerte por cáncer un 10% y por enfermedades cardiovasculares un 13%. Ante estos datos, la evidencia científica también subraya la necesidad de disponer de protocolos de salud a largo plazo especializados para atletas excepcionalmente altos.
Los tres estudios desarrollados en esta investigación demuestran que, aunque los jugadores de la NBA gozan de una mayor esperanza de vida que la población general, "no son inmunes al riesgo específico derivado de su morfología ya determinados factores demográficos y sociales", explica Martí Casals.
Miles de jugadores estudiados
El primer estudio de esta investigación analizó los factores de riesgo de mortalidad de los jugadores de la NBA comparados con la población estadounidense general. Se cogió una muestra de 3.985 jugadores. El segundo estudio, que dio un salto crucial hacia la transparencia y la reproducibilidad científica con la creación de una base de datos abierta, amplió la muestra hasta 4.374 jugadores (412 de activos y 3.962 de retirados) del período comprendido entre 1946 y 2019. El tercer y último artículo científico se recoge clínico más significativo para analizar los factores asociados a las distintas causas de muerte. En este caso el corpus de estudio fueron los 864 jugadores de la NBA fallecidos hasta julio del 2019.