Muere la leyenda del baloncesto y exblaugrana 'Piculín' Ortiz
El ex pívot tenía 62 años y jugó una gran temporada en el Barça
BarcelonaEl mundo del baloncesto llora la muerte de José Piculín Ortiz a la edad de 62 años. El expívot puertorriqueño luchaba desde hacía mucho tiempo contra un cáncer colorrectal. Considerado una leyenda en su país, al que representó en cuatro Juegos Olímpicos y cinco Mundiales, también jugó en el Barça a principios de los años 90. Llegó procedente del Real Madrid y se convirtió en una pieza clave de un equipo que se proclamó campeón de la Copa del Rey y que fue finalista de la Copa de Europa, torneo que perdió en París contra el histórico KK Split. Como azulgrana, Ortiz jugó 47 partidos, en los que anotó una media de 14,5 puntos y capturó 7,6 rebotes. Su etapa en el Palau acabó en 1992, cuando inició un periplo por otros clubs de la ACB como el Festina Andorra y el Unicaja de Málaga.
Con más de 30 años, hizo fortuna en el baloncesto griego, concretamente en el Larissa, el Iraklio de Creta y el Aris de Salónica, con quienes se proclamó campeón de la Copa Korac. En su mejor momento en la liga helena, el PAOK le hizo una gran oferta para ficharlo, pero el contrato no se pudo inscribir porque Ortiz fue acusado de utilizar esteroides para mejorar su rendimiento. Después de este revés, el pívot acabó su carrera profesional, que se alargó durante más de dos décadas, entre Venezuela y su país natal, Puerto Rico. Mantenerse en forma en su casa le ayudó a participar en 2004, con 41 años, en los Juegos Olímpicos de Atenas, en los que el combinado puertorriqueño derrotó a Estados Unidos en un partido memorable.
Ortiz es considerado una leyenda en su país por su carácter extrovertido y también porque fue el primer baloncestista de Puerto Rico en ser seleccionado en el draft de la NBA. Los Utah Jazz lo eligieron en 1987 en la posición número 15, pero no lo usaron hasta un año después, ya que traspasaron sus derechos al Zaragoza. En dos cursos en la liga norteamericana, el expivote tuvo un papel discreto. Completó un primer ejercicio con 51 participaciones y un 2,9 de anotación. A mediados del segundo curso, los Jazz lo cortaron antes de traspasarlo al Madrid, donde solo jugó una temporada antes de recalar en el Barça.