Barça

Los equilibrios de Laporta para pagar el Camp Nou

Las nuevas condiciones de Goldman Sachs y el retorno forzado a Montjuïc exigen una precisión quirúrgica para que el Barça cumpla con el presupuesto

27/09/2026 - 08:01 h.

BarcelonaLa buena racha deportiva del Barça hacía prever una asamblea de compromisarios plácida para Joan Laporta, pero ni el presidente ni los directivos respiraron del todo tranquilos hasta que se aprobó el cuarto punto del orden del día. La masa social autorizaba a ampliar el crédito del Espai Barça en 300 millones y validaba la emisión de bonos por 210 millones adicionales. Un dinero que era imprescindible para finalizar la remodelación de un Camp Nou que ha acabado costando más y que también se ha alargado más de lo previsto.

Los socios no parecieron muy preocupados cuando se planteó este nuevo endeudamiento. En las sesiones previas, el ambiente era tranquilo y muy pocos cuestionaron que el incremento en la financiación supusiera también un cambio en las condiciones de retorno. Casi no hubo preguntas sobre los retrasos y, en cambio, más inquietud por si se subirían los carnets. Ferran Olivé, que se estrenaba como vicepresidente económico, repitió que todo se hacía "sin que el socio pagara ni un duro". Un argumento que muchos encontraron convincente.

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Negociar la ampliación del crédito con Goldman Sachs no fue fácil, por más que tanto la financiera como el Barça tuvieran un objetivo común: inyectar dinero para garantizar que el Camp Nou se acaba. En cualquier caso, era Goldman Sachs quien tenía una posición de fuerza, y por eso ha conseguido un cambio en el modelo de retorno del crédito: si hasta ahora el Barça se quedaba los primeros 100 millones obtenidos de la explotación del estadio –y después se destinaban los siguientes a devolver el préstamo–, ahora es la financiera la que se queda el primer tramo de recaudación durante los próximos dos años.

Estos 300 millones extra son necesarios porque el plan de negocio diseñado en 2023 no se ha podido cumplir. Los retrasos han supuesto un sobrecoste, y como no se ha podido explotar el estadio tal como se había diseñado –el retorno fue un año después de lo previsto y no se alcanzaron los 62.000 espectadores hasta unos cuantos partidos después– han hecho falta, adicionalmente, estos bonos de 210 millones para compensar el dinero que no ha entrado en las arcas del club y que se necesitaba para los gastos del día a día presupuestados. Mientras tanto, ya se ha tenido que recurrir a fórmulas imaginativas para conseguir un dinero con el que el Barça ya contaba. La venta de una parte de los asientos vip, en 2024, para poder tener fair play e inscribir a Dani Olmo fue un buen ejemplo. Una fórmula que el Barça ha vuelto a activar esta semana, comercializando 2.000 localidades de lujo que se venderán para un plazo de entre 15 y 30 años y que deberán suponer un total de 700 millones de euros de negocio.

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En este caso el objetivo es garantizar un volumen de ingresos que ayude al Barça a devolver un crédito que después de pasar de 1.500 a 1.800 millones se convierte en un nuevo reto para la tesorería. Esto también explica por qué se están centrando los esfuerzos en terminar y abrir la doble anilla de palcos vip de la tercera grada, ya que ha pasado a ser una obra prioritaria por el nivel de recaudación que comporta. La previsión es que se estrene el primer trimestre de 2027 y que después se vayan abriendo el resto de localidades estándar del último piso del Camp Nou.

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A medio plazo persisten los retos, ya que el próximo curso se tendrá que volver a visitar Montjuïc. Los técnicos del Espai Barça habían defendido que bastarían cuatro o cinco meses para terminar el big lift, el anglicismo que se utiliza para describir la instalación de la estructura de la cubierta. Ahora bien, como avanzó el ARA, los ingenieros ya decían que harían falta siete meses. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que el presupuesto para el curso 2027/28 prevé que no se podrá volver al Camp Nou hasta enero de 2028. Si finalmente es antes, mejor que mejor. De todas formas, el aforo todavía no será de 104.000 espectadores, sino de 92.000, según consta en este presupuesto. Y es que con la cubierta a medio montar, algunas zonas de la tercera gradería no se podrán utilizar. No será hasta el verano de 2028 que se tapará la cubierta, por lo que la máxima capacidad se alcanzará con el inicio de la temporada 2028/29.

El aforo total de 104.000 espectadores no llegará hasta la temporada 2028/29

Mientras tanto, hará falta seguir haciendo caja para devolver la deuda. La directiva estudia un aumento de los abonos, aunque desde el club insisten en que no será inminente, y ni mucho menos antes de que se hayan terminado las obras del estadio, como prometió Olivé a los compromisarios. De momento lo único que ha hecho la junta es ajustar el precio de los carnets. Para los socios que no tienen pase se mantendrá un descuento en el precio de las entradas que variará en función del rival. Los aficionados esporádicos, muchos de ellos turistas, seguirán siendo los que más contribuirán a la causa con tiques de precio dinámico que pueden oscilar entre los 200 y los 400 euros, y de 500 en adelante si se trata de asientos vip.

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En la junta creen que, una vez terminado, el Camp Nou generará más de 400 millones de euros por temporada, dinero más que suficiente para devolver el crédito e invertir en una plantilla para aspirar a todo. Pero para que esto pase habrá que esperar y hacer muchos equilibrios para cuadrar las cuentas.