Un error de cálculo que cuesta 30.000 euros por partido en el Camp Nou
El club busca la manera de solucionar los problemas de visibilidad en la parte baja de la primera gradería
BarcelonaEl verano de 1994 fue muy importante para el Camp Nou. El entonces presidente Josep Lluís Núñez sacó adelante una reforma que eliminaba el foso y bajaba el nivel del césped. De esta forma, se ganaban un buen puñado de filas en la primera gradería que se transformaban en un aumento de la nómina de socios y abonados. Uno de los que logró asiento es Xavier Barniol, que forma parte de la lista de caras nuevas de la junta de Joan Laporta. El empresario, acompañado de otros berguedans, gozó de una visita de obras para comprobar in situ desde donde vería el fútbol. La fila 2 del lateral parecía una excelente opción. Claro que no todo era de color rosa. Tanto él como los demás abonados de nueva hornada se llevaron una desilusión muy grande en el primer partido de Liga: se había instalado una valla de publicidad que impedía ver un notable trozo del terreno de juego.
La visibilidad de la 1ª gradería fue una de las grandes críticas de aquella reforma, y era uno de los puntos que se pretendía corregir con la remodelación ideada en el 2014 en el marco del Espai Barça. La realidad es que nada se ha arreglado. Al contrario: el proyecto que había dejado a punto de caramelo a la anterior directiva de Josep Maria Bartomeu mejoraba la inclinación, pero el que se acabó ejecutando, después de las modificaciones incorporadas por la junta de Laporta, dejaba la primera gradería casi como estaba. "Digámoslo claro, es una pifia", dice una de las fuentes consultadas, vinculada al Espai Barça.
La versión oficial del club es que no fueron conscientes del problema hasta que instalaron las vallas de publicidad –llamadas UTV–. Pero los expertos son mucho más críticos y hablan de un problema de base y de falta de planificación. La obra se ha salido adelante a partir de un proyecto básico muy simple que se ha ido desarrollando a medida que se construía. Es lo que se conoce como fast track. Ahora bien, el proyecto ejecutivo "lo han llevado personas que tenían más en cuenta las cuestiones técnicas que las arquitectónicas, como la estética o la visibilidad", sostiene un arquitecto que conoce de primera mano el Camp Nou. Es uno de los diversos errores de construcción que ya se han podido detectar, como el pasillo de tribuna de la 1ª gradería, que es demasiado bajo porque "se equivocaron de cota".
El Barça decide no poner a la venta las primeras filas del gol norte
"Estamos trabajando para buscar una solución, aunque no es fácil. De momento hemos bloqueado las primeras filas, que no se ponen a la venta", sostienen fuentes oficiales del Barça. La problemática afecta a los dos goles, aunque en el gol sur, que es donde está el espacio de animación, no tiene tanto impacto porque estos seguidores ven el partido de pie. En la Champions, donde las UTV deben estar más cerca de los límites del terreno de juego, la situación se agrava. En cambio, en la Liga, donde hay algo más de margen, pueden retirarse y ganar visibilidad –es justo lo que se hizo en el Barça-Rayo del domingo–. Aún así, hay unos 350 asientos que por ahora no se pueden adquirir, lo que supone unos 30.000 euros por partido de facturación.
Durante el exilio del Barça en Montjuïc, donde estaba el añadido de contar con una pista de atletismo que aún alejaba más a los espectadores del campo, el club elaboró un plan para comercializar estas localidades con poca visibilidad a precios reducidos a determinados colectivos. Aparte del precio bajo, se compensaría instalando unas pantallas para que pudieran seguir el juego. Por último, no se llegó a llevar a cabo. En cualquier caso, ésta sería una hipotética solución para estas localidades en el Camp Nou, pero hay más, aunque también más costosas.
La solución definitiva implicaría bajar el nivel del terreno de juego, sostiene uno de los arquitectos consultados. "Costaría tiempo y dinero", advierte. Y debería hacerse "con precisión quirúrgica", porque se corre el riesgo de desvestir a un santo para vestir a otro: habría que asegurarse la visibilidad de la 3ª gradería. O sea, que ninguna fila se queda sin ver el partido. Supondría, eso sí, que los espectadores del anillo superior tuvieran a los jugadores aún más lejos.
Bajar el terreno de juego, una opción
Salvando estos obstáculos, el muro que quedaría entre el césped y la primera fila de asientos haría que las UTV dejaran de ser un inconveniente. También pondría las cosas más fáciles al personal de seguridad, cámaras y fotógrafos que deben moverse por la zona durante el partido. Este elemento arquitectónico es ya habitual en la mayoría de estadios de nueva construcción. "El problema es que con el Camp Nou se trata de una reforma y que ya se bajó el nivel del campo en el 94", apunta este arquitecto.
Si finalmente el club opta por esta vía, serían necesarios varios meses para salir adelante. Entre otras cosas, habría que desmontar todo el sistema de riego y drenaje que se montó el pasado verano, con el coste económico que supondría. La primera ventana para hacerlo es este verano de 2026. En cambio, no podría ser en 2027, ya que el terreno de juego estará ocupado por la instalación de la cubierta. Por el momento, el Barça se limita a decir que están "buscando una solución".