Fútbol - Liga de Campeones

El Barça pone corazón pero cae contra un Atlètic cobarde

Los azulgranas, que juegan toda la segunda mitad con un futbolista menos por la expulsión de Cubarsí, deberán apelar a la épica en el Metropolitano (0-2)

Fútbol Fútbol - Liga de Campeones de la UEFA - Cuartos de Final - Partido de Ida - FC Barcelona contra Atlético de Madrid - Spotify Camp Nou, Barcelona, España - 8 de abril de 2026 Marcus Rashford del FC Barcelona en acción con Giuliano Simeone del Atlético de Madrid REUTERS/Albert Gea
08/04/2026
4 min

BarcelonaEl Barça puso el corazón y el fútbol, pero un Atlético de Madrid miedoso supo sacar petróleo de su visita al Camp Nou (0-2). Con dos goles en apenas tres remates a portería, los colchoneros castigaron a un conjunto azulgrana que tuvo que jugar toda la segunda mitad con un futbolista menos por la expulsión de Pau Cubarsí en el minuto 43. La afición acudió al estadio de forma masiva, esperanzada e ilusionada con un grupo de jugadores que a menudo les ha hecho felices a base de remontadas y goleadas, pero esta vez el desenlace fue muy cruel.

El Barça de Hansi Flick es sinónimo de diversión, de orgullo, de creer hasta el último minuto y a eso deberá aferrarse la afición para la vuelta al Metropolitano del próximo martes, en la que habrá que apelar a la épica para dar la vuelta a una eliminatoria en la que los de Diego Pablo Simeone parten como favoritos gracias a los goles de Julián y Sorloth, que aplacaría al Barça a pesar de que los catalanes los estaban dominando incluso con un hombre menos. La pasividad del colegiado István Kovács, que perdonó numerosas amarillas a los madrileños, desesperaría a los azulgranas.

El fútbol a menudo no entiende de justicia y el final de la primera mitad tenía reservado un desenlace catastrófico para Pau Cubarsí. No es la primera vez que el central, tantas veces excelente, peca de confiado en acciones al límite. En una de las pocas excursiones al ataque que hicieron los blanco-y-rojos durante el primer tiempo, cuando se atrevían a salir de la cueva, Julián recibió el balón a tres cuartos de campo. El Barça estaba descolocado porque tenía las filas adelantadas para lanzar una presión alta después de una pérdida de Lamine. El argentino se aprovechó y condujo, ante la tibieza de un Olmo que, si hubiera sabido cuál sería el final de todo aquello, seguramente habría hecho la falta táctica que la acción pedía.

Pero en lugar de eso, Julián pudo enviar un balón picado hacia la carrera de un Giuliano, que fue muy listo para buscar la falta. Cubarsí era el último hombre y Kovács castigó la acción con amarilla, seguramente porque había interpretado que el atacante no tenía controlada la pelota -le había quedado ligeramente a la espalda- ni el central de Estanyol había ido duro a la acción. Pero desde el VAR, en un giro de criterio poco habitual en la Champions, el alemán Christian Dingert insistió a su colega en que el central era el último hombre y que se lo fuera a mirar al monitor. La acción fue una patada en el estómago del Barça. Los azulgranas pasaban de verse dominadores durante todo el primer tiempo a quedarse con un jugador menos y a encajar el primer gol de una noche de Champions dolorosa en el estadio.

Julián avanza al Atlético con un golazo

Julián tuvo su minuto de gloria. No solo había servido el pase para la carrera de Giuliano que provocaría la expulsión de Cubarsí, sino que se encargaría de convertir la falta en un golazo que conseguiría emudecer por unos instantes a la afición azulgrana. Con la tranquilidad habitual que le caracteriza, el delantero que tiene enamorado a Joan Laporta y que cambió el City de Guardiola por el Atlètic de Simeone, conectó un lanzamiento que se elevaría por encima de la barrera, superando a dos torres como Gerard y Lewandowski. El balón bajaría enroscado, lejos del alcance de la estirada de Joan.

El 0-1 fue una dolorosa bofetada a la cara de todo el barcelonismo porque el Barça había sido mejor que su rival y, sin saber casi cómo, se veía por debajo en el marcador y con un jugador menos. De las excursiones de un buen Rashford por la izquierda y de las filigranas de Lamine Yamal para eliminar a un rival tras otro a pesar de la dureza con que le castigaban ante la permisividad de Kovács, se pasó al gol en contra de Julián. Incluso, el Barça había celebrado una diana, cuando el signo del marcador aún no había cambiado y la noche no se había torcido. En el minuto 18, la afición había levantado el culo de la silla y había extendido los brazos bien arriba cuando Rashford había empujado al fondo de la red un pase delicioso de Lamine. El gol sería anulado por fuera de juego del extremo.

Sorloth castiga la reacción del Barça

Fue de los pocos momentos en que el barcelonismo se permitió soñar antes de que la noche castigara a un Barça que no vio recompensado su ejercicio de fe en la segunda mitad. Con inferioridad numérica, Flick sacudió el banquillo al descanso. El alemán apelaba al corazón de Gavi y Fermín para renovar la energía de su equipo. Los azulgranas salieron del túnel de vestuarios dispuestos a morder, a negar al Atlético un partido cómodo. Rashford volvería a rozar el gol después de un pase genial de Lamine, pero el balón le quedaría demasiado largo cuando había superado la salida de Musso.

El portero también volaría para detener un lanzamiento de falta del británico, que conectó un zapatazo durísimo que Musso desvió al larguero con la punta de los dedos. El Barça también reclamó un penalti por manos de Pubill, que volvió a plantar el balón en el suelo para hacer un servicio de portería después de que ya lo hubiera hecho el portero. Ni Kovács ni el VAR quisieron saber nada. En cambio, en el único momento que el Barça, agotado, se permitió una tregua defensiva, Griezmann detectó la subida de Ruggieri, que ganó la banda demasiado fácil a Koundé, y sirvió un centro que el gigante Sorloth, imponiendo su físico sobre Gerard, convertiría en el segundo.

A pesar de la fe de Lamine y Cancelo, el Barça no conseguiría acortar distancias ante un Atlético que aprovechaba cada acción para perder tiempo. Los azulgranas deberán encomendarse a un gran ejercicio de fe en el Metropolitano. Si algún ente nos ha enseñado a creer es Hansi Flick.

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