Barça

Tebas se cree los números de Laporta

La Liga avala el primer borrador de presupuestos de un Barça que podrá operar con normalidad este verano

Joan Laporta, conversando con Rafael Yuste
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BarcelonaLa burbuja inmobiliaria tuvo unas consecuencias catastróficas para el fútbol español. Muchos clubes dependían de constructoras o de empresas vinculadas al mundo del ladrillo que quebraron, y eso derivó en impagos globales, a jugadores y a la seguridad social. En 2012, el gobierno español dijo basta y amenazó con intervenir el negocio del fútbol. Para protegerse, los clubes decidieron crear una normativa de obligado cumplimiento en la que no solo se debían cuadrar las cuentas, sino que también exigiera a las entidades demostrar al inicio de temporada que tendrían unos presupuestos suficientemente buenos como para pagar todas las deudas del curso. En aquel momento nacía el fair play financiero.

La normativa se aplicó al instante y se fue modificando con el paso de los años, para adaptarse a las necesidades de los clubes, a las exigencias del mercado y a la picaresca de unos dirigentes que buscaban todas las rendijas posibles para saltársela. Pero este control económico preventivo, a pesar de ser bastante estricto, pasó relativamente desapercibido a nivel mediático hasta que en 2020, a raíz de la pandemia, el Barça se pilló los dedos. Desde entonces, ha sido uno de los temas estrella. Tanto es así que el ente que preside Javier Tebas ha multiplicado las sesiones informativas para explicar cómo funciona el fair play y justificar los retoques que se han ido haciendo antes de comenzar los diversos mercados de fichajes.

Mientras que el Real Madrid fue hábil por la pandemia y supo capear el temporal sin tener pérdidas en su balance de cuentas, el Barça fue víctima de las malas decisiones económicas que había tomado el expresidente Bartomeu y, en 2021, de la sorprendente decisión de la nueva junta de Laporta de reformular las cuentas y contabilizar 555 millones de pérdidas en un solo ejercicio. Una losa que ha pesado durante cinco años, ya que el control económico no solo tiene en cuenta el presupuesto de la temporada en curso, sino que también descuenta las pérdidas de los anteriores. Por eso, durante diez mercados de fichajes –cinco de verano y cinco de invierno– el Barça ha tenido dificultades para inscribir futbolistas y ha tenido que recurrir a las palancas, a los avales personales, a la regla 3:1 o a los favores de una Liga que, en algunos casos, ha sido benévola con el conjunto azulgrana.

Pero, cinco años después, estas penurias económicas parecen haber llegado a su fin. O, al menos, eso creen en la patronal, donde vaticinan un verano sin restricciones en el Barça. Durante el mes de abril el club hizo llegar a LaLiga el presupuesto estimado para la próxima temporada, que es el documento de base que sirve para calcular el límite salarial. "Nosotros hacemos el cálculo y decimos la cifra final entre junio y julio, pero los clubes ya han hecho las cuentas previamente y saben antes si tendrán más o menos margen para fichar", apunta Javier Gómez. El director general corporativo de LaLiga y cara visible del fair play financiero no puede desvelar cifras confidenciales, pero leyendo entre líneas se adivina que el Barça va por buen camino. Tanto es así que en el Camp Nou, donde también han hecho los cálculos, ya lo dan por hecho. "Y no se equivocan", confirma una de las fuentes consultadas de la patronal.

Asientos vip, reapertura del Camp Nou y salida de Lewandowski

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? En la primavera del 2025 el Barça también daba por hecho que volvía a la regla 1:1 y que podía operar con normalidad, pero no fue así porque el auditor no validó los 100 millones de la venta de los palcos vip del Camp Nou, alegando que el estadio aún estaba por abrir. En cambio, esta vez el auditor sí que los ha contabilizado –se han ingresado 72 y faltan 28 de New Era Visionary Group–. Además, el regreso al estadio ha supuesto una buena lluvia de millones, llegando a cifras récord el día del clásico. Esto ha espoleado a la Liga a tener en cuenta la reapertura de la tercera gradería, que a pesar de ser parcial y tener que esperar hasta principios del 2027, también dejará ingresos notables en caja. Por último, la salida de Lewandowski, que no renueva el contrato, permite liberar alrededor de 40 millones –entre sueldo y amortización– de masa salarial.

Estas operaciones no solo permiten entrar en la regla 1:1, sino también tener un cierto margen para inscribir nuevos jugadores. De momento, la cifra aún no ha trascendido, pero entre todo lo que ya ha acumulado el Barça y las hipotéticas salidas de futbolistas como Marc Casadó, Jules Kounde o Alejandro Balde –por quienes se escucharán ofertas–, en el club y en la Liga prevén un verano como los de antes de la pandemia. Si hasta hace poco en los pasillos de la patronal insistían en que el Barça "está muy jodido", ahora dicen que "podrá fichar bien".

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