La promesa de Hansi Flick a Marc Bernal
El centrocampista de Berga se destapa como goleador, una faceta en la que había destacado en la cantera
Barcelona"Cuento contigo. No solo para el futuro, sino también para esta temporada. Tendrás más minutos y serán minutos de calidad. Quiero que te quedes". Como ya hizo en el mercado de invierno de la pasada temporada con Eric Garcia, Hansi Flick tuvo una conversación con Marc Bernal en enero. El Girona de Míchel le tentaba, le prometía los minutos que no estaba encontrando en su segundo curso en el primer equipo azulgrana, después de un inicio fulgurante con diecisiete años que se vio truncado por una lesión de gravedad en la rodilla izquierda. Tanto desde el Barça como desde el entorno del jugador, como él mismo lo dijo en una entrevista en el ARA, se afirmaba que estaba recuperado, pero hasta enero su presencia fue testimonial: 189 minutos entre agosto y diciembre.
En cambio, desde enero –y hasta la fecha– Bernal ha jugado 349 minutos, casi el doble, y ha participado de forma seguida en los últimos cinco partidos de Liga, siendo titular ante el Levante. Flick va cumpliendo su palabra con un futbolista que no dudó en elogiar el domingo: "Es un jugador al que le espera un gran futuro". También son reveladoras las imágenes del técnico celebrando el gol que Bernal marcó ante el Mallorca (3-0), en la jornada 23. Ante el Levante volvió a ver portería. Empezó la lata y demostró que no sólo es un pívot posicional, sino que también tiene olfato de cara a portería. Por sus virtudes –de posición, comprensión del juego y salida de balón–, es recurrente la comparación con Sergio Busquets, pero existe un dato revelador que publicó en el diario Sport el periodista Jaume Marcet, ex narrador de los partidos del fútbol base en el extinta Barça TV: Bernal marcó 280 goles en 286 partidos en la Masia.
En el 2014, con seis años, Bernal aterrizó en el Barça tras ser el máximo goleador del prebenjamín A del Gimnàstic de Manresa. Siguió con esta dinámica: 58 goles en 28 partidos oficiales en su primera temporada en la Masia, jugando a fútbol-7. En el benjamín C, en su segundo año en Barcelona, marcó 50 goles en 29 partidos. Albert Puig, actual director deportivo de la Academia del Girona FC, fue su entrenador ese curso. "De pequeño ya destacaba por su físico. Con el Nàstic de Manresa ya jugaba con el prebenjamín de segundo año, a pesar de ser de primer año. Era un equipo que llegaba a muchas finales de torneos contra el Barça y que ganaba rivales como el Espanyol. En el Barça siguió haciendo muchos goles. En el fútbol-7 jugaba de interior, pero también de lateral. Tenía mucho de lateral. Tenía mucho de lateral. impresionante", recuerda Puig. "Aun siendo muy corpulento, estaba bien coordinado: se perfilaba bien, orientaba bien el balón, sabía decidir bien cuándo tocaba pasarlo o conducir... Era un niño que destacaba".
La transición de interior a pívot
Según los datos recogidos por Marcet, Bernal marcó 243 goles durante cinco años en el fútbol-7 en 153 partidos oficiales: más de un gol por partido. En el infantil B volvería a coincidir con Puig. En su primer curso en el fútbol grande, hizo 4 goles en 18 partidos. "Muchos de los jugadores del Barça cuando empiezan en el infantil son de primero de ESO y la mayoría de los futbolistas de los equipos rivales son de segundo de ESO, es decir, tienen un año más. Esto se nota mucho en esta edad –explica Puig–, por los cambios físicos que experimenta el cuerpo. Marc tenía muy buena planta y una gran capacidad de recorrido. Disfrutó con espacios y jugó".
El cuerpo de Bernal –actualmente mide 1,93 m– empezaría a cambiar a aquella época, sobre todo en el paso de infantil a cadete. Esto le afectaría en la psicomotricidad y en la velocidad de algunos gestos técnicos. "La evolución de su físico ayuda a entender que pasara de jugar de interior a pivote", expone Jordi Roura, entonces responsable de la Masía, quien también sintetiza la capacidad goleadora de Bernal con "un gran disparo y atrevimiento a la hora de buscar portería".
Fue en el Cadete B donde empezó a jugar de pivote, aunque no fue una temporada nada fácil. "Lo pasó mal, perdió protagonismo, y hasta entonces estaba acostumbrado a destacar. Esto le sirvió para endurecerse mentalmente. Al Cadete A volvió a tomar mucha confianza y es cuando empezó a hacer más de pívot, alternándolo con la posición de interior izquierdo", recuerda Puig. Entonces la progresión de Bernal se dispararía: su paso por el juvenil fue casi testimonial para convertirse en un fijo del Barça Atlético de Rafa Márquez –donde marcaría dos goles en 31 partidos– antes de enamorar a Hansi Flick en el verano del 2024. "Si las lesiones le respetan, tiene el talento y las condiciones más que suficientes.