¿Por qué Turpin es el árbitro ideal para que el Barça remonte en la Champions?
El veterano colegiado francés es de los que se ganan el respeto sin hacer aspavientos
BarcelonaLa polémica actuación de István Kovács en el Camp Nou abrió la caja de los truenos. Hansi Flick se quejó en el postpartido de los errores arbitrales que, según el técnico alemán, habían condicionado el enfrentamiento, y el Barça presentó una queja formal a la UEFA para denunciar que las decisiones del colegiado rumano “incidieron en el desarrollo y el resultado del partido”. En este escenario de máxima tensión, Roberto Rosetti, responsable del arbitraje europeo, estaba obligado a apostar por un valor seguro de cara al partido de vuelta en el Riyadh Air Metropolitano. Cuando toca salvar los muebles, hay 2 nombres sobre la mesa: el francés Clément Turpin y el polaco Szymon Marciniak. Este último, sin embargo, dirigió el Inter de Milán-Barça de las semifinales de Champions de la temporada pasada y su actuación levantó mucha polvareda. Por lo tanto, la elección quedaba prácticamente reducida a un solo nombre: Turpin, que curiosamente ya pitó en Montjuïc el partido de ida de la misma eliminatoria entre catalanes y lombardos, que acabó 3-3.
Es una designación sustentada en la amplísima experiencia del francés, que tiene un currículum envidiable. A los 43 años, ha participado en tres Eurocopas y este verano está convocado para lo que será su tercer Mundial. Si la selección gala cae antes de los cuartos de final, su nombre volverá a aparecer entre los candidatos a dirigir la final de la Copa del mundo. El punto álgido de su trayectoria llegó en 2022, cuando fue el escogido para pitar la final de la Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Liverpool, un año después de haber dirigido la de la Europa League entre Villarreal y Manchester United.
Clément Turpin: sello propio y perfil bajo
El prestigio de Clément Turpin se ha cultivado gracias a un estilo muy sobrio en la conducción de los partidos. Se gana el respeto de los jugadores sin aspavientos y no necesita abusar de las amonestaciones para imponer su autoridad. En el ámbito actitudinal, transmite una calma constante, casi imperturbable. Suele mirar al infinito cuando los futbolistas le protestan airadamente las decisiones. Para el Barça, se trata de una designación positiva en la medida que garantiza un arbitraje inmune a la presión ambiental del Metropolitano. Turpin no es un árbitro que se deje intimidar por el contexto ni por la intensidad de la grada y en un escenario como el feudo colchonero, este factor puede ser determinante.
En el ámbito técnico, apuesta por la fluidez del juego e intenta aplicar a menudo la ley de la ventaja para evitar interrupciones innecesarias. Permite el contacto en las disputas, pero a la vez se muestra severo con el juego violento y con las protestas. Es este equilibrio el que convierte sus actuaciones en sinónimo de fiabilidad.
¿Qué precedentes tiene el Barça con Clément Turpin?
El Barça se ha encontrado con Turpin en cinco ocasiones, con un balance de dos victorias, un empate y dos derrotas que comportaron eliminaciones. La temporada 2017-18, el 3-0 en el campo de la Roma dejó al equipo de Ernesto Valverde fuera de las semifinales de la Champions. Y la temporada 2022-23, ya con Xavi Hernández en el banquillo azulgrana, se produjo el 2-1 en Old Trafford, que echó fuera al Barça de la Europa League.
Por lo que respecta al Atlético de Madrid, el colegiado francés lo ha dirigido en ocho ocasiones: tres victorias, dos empates y dos derrotas. El precedente más mediático fue la visita de los de Diego Simeone al Bernabéu para disputar la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. Los colchoneros perdieron 2-1, y en el partido de vuelta se produjo el polémico penalti de Julián Álvarez, invalidado después de que el VAR determinase que el argentino había tocado dos veces el balón en el momento de la ejecución.
Las quejas del Barça por el arbitraje de István Kovács habrán servido, como mínimo, para garantizar la presencia del mejor árbitro posible en un partido de máxima exigencia en el Metropolitano.