Así se ha cocinado el último milagro de Leo Messi

Con 39 años sigue superando récords y jugará su tercera final de un Mundial con un nivel de juego excelente

Lionel Messi, de Argentina, lo celebra después de que Enzo Fernández marque el primer gol del equipo.
16/07/2026
5 min

BarcelonaLos argentinos lloran. Lloran mucho, cuando hablan y juegan al fútbol. Forma parte de su identidad. Se quieren tanto a este deporte y a esta selección, que lloran mucho. Y es bonito, que pase. Giuliano Simeone, el hijo del Cholo, también lloraba. Lo hacía hablando de Messi. "Tiene 39 años. Y ves cómo juega, cómo lucha... Si él ya lo ha ganado todo. Y sigue luchando", decía emocionado el futbolista del Atlético de Madrid, quien jugará una final de Mundial, gesta que su padre no alcanzó. "Cuando ves a Leo luchando cada balón así, nos tenemos que dejar la piel para ayudarlo", añadía Leandro Paredes. "Él sufrió mucho con la selección y nos ha dado mucha gloria. Lo haremos por él", defendía el Cuti Romero. Lionel Messi juega rodeado de un grupo de futbolistas que parecen la guardia pretoriana de un emperador, listos para todo para defender a su líder. Pero si le preguntas a Messi, él dice que no son nada más que "un grupo de amigos", que hacen piña haciendo asados.

Con 39 años, Messi es feliz. Durante este Mundial ha hablado muchas veces del "regalo que me ha dado el fútbol". Se refiere a la posibilidad de estar disfrutando de este Mundial, el sexto de su carrera, cuando muchos ya lo imaginaban retirado a esa edad. Con 39 años, Messi jugará una nueva final. Será la tercera de su carrera. Ni Pelé jugó tantas, ya que el brasileño se perdió aquella de 1962. Solo un hombre hasta ahora, el también brasileño Cafú, ha jugado tres finales, aquellas de 1994, 1998 y 2002. Ahora Leo lo igualará. Y de hecho, lo superará, ya que Messi se convertirá en el primer hombre en ser titular en tres finales. Cafú fue suplente en 1994, entrando por un compañero lesionado. Y para entender el éxito, hay que entender también el contexto. Este grupo de amigos que lo ha rodeado. "La figura de Scaloni es clave. Es un gran gestor que ha creado un grupo unido alrededor de Messi. Sabe gestionar las emociones", escribía el periodista de La Nacion Federico Águila.

Ni Maradona había jugado tres finales. Messi, sí. Y quiere ganar el domingo para añadir una segunda estrella a su palmarés, hito que Diego tampoco consiguió. "Durante años los hemos comparado. Maradona dio alegrías a los argentinos cuando más nos hacía falta, creando una fama a su alrededor que lo convertía casi en un santo. Durante años parecía imposible que alguien fuera como él y el milagro de Leo es que ha conseguido crear su relato, siendo igual de querido que Maradona", decía en una charla el escritor Eduardo Sacheri, autor del guion del film ganador de un Oscar El secreto de sus ojos. Y bien cierto es que durante años, las comparaciones con Maradona parecían ahogar a Messi. El domingo buscará ganar su segundo Mundial en un estadio, el MetLife de Nueva York, donde en 2016 anunció que abandonaba la selección argentina tras perder la segunda final de la Copa América de selecciones consecutiva contra Chile. "Lo dejo, no podrá ser, no lo hemos conseguido", decía entonces frustrado, ya que no había manera de ganar títulos con Argentina. Las cosas han cambiado mucho desde entonces. "Hace cuatro años jugaba angustiado. Fue muy fuerte. Ahora que ya tiene un mundial, juega liberado. Lo vemos más feliz", defiende Águila.

El argentino Lionel Messi y sus compañeros de equipo lo celebran después del partido, una vez Argentina se ha clasificado para la final del Mundial.

Desde aquel 2016, Messi ha ganado dos veces la Copa América y cómo no, el Mundial de Qatar en 2022. Las comparaciones con Maradona han terminado. El jugador de Rosario se ha quitado un peso de encima y ha respirado. "En Qatar todo el mundo entendió que era la última gran oportunidad de Messi de ser campeón. Y esto fue clave. Scaloni creó un grupo muy unido y rodeó a Messi de jóvenes que habían crecido admirándolo. Estos jugadores se dejaron la vida para hacer realidad los sueños de Messi", defiende Sacheri. Un grupo que cuatro años más tarde sigue haciendo de guardia pretoriana del dorsal número 10. Y todos los jóvenes que van entrando al equipo, como Simeone, lo hacen con la misma actitud. "He crecido mirando sus partidos y ahora juego con él. Es un sueño", defendía el Colo Barco. "Si los jóvenes ven a Messi disfrutando y trabajando, ellos van detrás. Mérito también de Scaloni, héroe silencioso, que consigue tener un grupo que no deja de creer. Quizás tiene menos fútbol que otros equipos, pero tiene espíritu", dice Águila. "Te preguntas si todavía le quedan historias por escribir a este equipo y a este jugador. Y la respuesta siempre es afirmativa", añadía.

El secreto de Messi es la felicidad, seguramente. Irse de Barcelona lo dejó muy tocado. En París los días fueron grises, como el cielo un día de noviembre en la capital francesa. En Miami, ha salido el sol. El club presidido curiosamente por un inglés, David Beckham, quería crear todo un proyecto a su alrededor. Y se han encargado de que Messi tenga todo lo que necesite. Una vida tranquila con la familia, amigos con quienes jugar y un proyecto deportivo que le ha permitido llegar bien al Mundial. "Messi necesita jugar y competir, no necesita descansar", defendía hace unos meses Javier Mascherano, entonces técnico del Inter Miami. El número 10 suele jugar casi siempre en una liga que va mejorando, pero tiene aún un ritmo inferior a las europeas. Un entorno ideal para tener suficiente exigencia para seguir en forma, sin desgastarse tanto como lo haría en la Liga de Campeones. Con el equipo de Florida, de hecho, ha ganado títulos y se le ha visto muy enchufado para ganar los tres principales títulos de los Estados Unidos. Solo le falta la Champions de la zona, que se le escapó al caer en las semifinales en 2025.

El argentino Lionel Messi en acción con los ingleses Elliot Anderson, Anthony Gordon y Jude Bellingham.

Y con la selección, se lleva bien con Scaloni. Ya no juega los partidos pendiente de si le criticarán, los juega pensando en ganar. "Lo hemos vuelto a hacer, no nos rendimos nunca", decía él mismo aún sobre el césped haciendo fiesta con sus compañeros. Si fuera del campo se le ve tranquilo, dentro ha renacido para competir. "Recuerda un poco a Michael Jordan, si le enfadas, mala idea", decía Zlatan Ibrahimovic en la televisión norteamericana, en referencia al momento en que Bellingham fue a buscarle las razones y Messi, harto del británico, hizo una cara irónica donde se le veía enfadado. El inglés acabó llorando y Messi, en la final, ejerciendo de líder en el césped y también fuera, ya que en referencia a las críticas de quien dice que los árbitros les ayudan, soltó: "No nos regalan nada, moleste a quien moleste".

Derrotar a los ingleses era uno de los últimos retos que le quedaban. Pero los retos nunca acaban y el domingo llega uno más grande. Con 39 años, lleva 1.163 partidos, 919 goles y 418 asistencias. Y los retos no se acaban. En el Mundial, es ahora mismo el futbolista que ha marcado más goles, 21, y ha dado más asistencias, 12. Y todavía quiere más. Es el máximo goleador de este Mundial y lidera todas las estadísticas ofensivas. Contra los ingleses, hizo con éxito 9 driblings, una cifra que hacía años que ningún jugador conseguía. Él lo hace con 39 años. Es feliz jugando. Y este debe ser su secreto.

stats