Mundial de fútbol 2026

¿Por qué Francia es la factoría de talento más grande del mundo?

En el Mundial hay 98 futbolistas nacidos en el estado francés, más de la mitad de los cuales en París

01/07/2026

BarcelonaEl de este año es el Mundial de las fronteras difusas y el de las diásporas. Casi el 25% de los 1.248 jugadores que lo disputan defienden la camiseta de una selección diferente a la de su país de nacimiento. El caso más paradigmático es el de Curazao, que solo tiene un jugador originario de la isla caribeña. El resto son de los Países Bajos, territorio del cual depende Curazao, que no es un estado independiente. En la Copa del Mundo hay hasta 67 futbolistas neerlandeses, una cifra que solo supera Francia, que tiene 98.

Aparte de los 23 convocados con los azules –Olise (Inglaterra), Thuram (Italia) y el portero Samba (RD Congo) son la excepción–, en el Mundial hay franceses de nacimiento jugando con Argelia, Haití, la RD Congo, Senegal, Costa de Marfil, Túnez, Marruecos, Cabo Verde, Ghana, España, Egipto y Catar. El portero titular de Argelia es Luca Zidane, hijo de Zinédine Zidane, héroe de la selección francesa que levantó su primer Mundial en el año 1998. Todavía hoy se recuerda aquel triunfo como el de la multiculturalidad de un combinado nacional que, desde entonces, siempre se ha visto representado por jugadores con orígenes lejanos a Europa; principalmente en África y, en menor cantidad, también en sus territorios de ultramar del Caribe.

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El fútbol como espejo de la sociedad

“Como Estados Unidos o Australia, Francia se construyó gracias a la inmigración. Después de la Segunda Guerra Mundial, llegó mucha gente de las colonias para levantar el país. Durante todo el siglo XX vinieron muchos inmigrantes, sobre todo provenientes de África, para hacer los trabajos que no querían hacer los franceses: trabajos de construcción, restauración, limpieza... Ellos, sus hijos y sus nietos componen la sociedad francesa y también su selección de fútbol”, contextualiza Florent Torchut, periodista de France Football. Así pues, los jugadores de los azules son los descendientes de aquellos inmigrantes: Mbappé tiene raíces en Camerún y Argelia, Kanté en Mali, Doué en Costa de Marfil, Barcola en Togo, Olise en Nigeria, Koundé en Benín, Zaïre-Emery en Martinica, Dembélé en Mali, Senegal y Mauritania, Thuram en Guadalupe o Samba en el Congo. Todos ellos forman la selección francesa que está disputando el Mundial en América.

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“Lo que impera en el fútbol moderno es el talento combinado con el físico. Y ahora mismo en Francia tienen los mejores futbolistas del mundo. Sus jugadores tienen una genética privilegiada para el fútbol: pueden repetir esfuerzos, hacer cambios de dirección, tienen explosividad, velocidad... Mira Mbappé, Kanté o Dembélé. Es que Dembélé puede generar muchísima fuerza, pero fuerza con agilidad. Son brutales”, expone Fran Rubio, que trabajó en la academia del PSG descubriendo y puliendo talentos como Zaïre-Emery.

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Para Rubio, actualmente técnico asistente en el Elche, la multiculturalidad es clave para entender el éxito francés: “Se mezclan muchos futbolistas con características diferentes. Se suele decir que los del África negra son más físicos que los del norte de África, pero es que también son atletas. Y claro, aparte del físico tienen un dominio del balón espectacular porque desde muy pequeños pasan el día jugando a fútbol en los suburbios de las grandes ciudades”. Es lo que se conoce como banlieues, los barrios marginales de las afueras de Lyon, Marsella y sobre todo París que se han convertido en la principal factoría de talento mundial. De allí han salido jugadores como Benzema, Ribéry o Mbappé, criado en Bondy, una de las zonas más conflictivas de la periferia de la capital francesa. En el Mundial hay 53 futbolistas nacidos en París y sus alrededores.

"París es el nuevo Río de Janeiro"

“El fútbol es un ascensor social, una de las pocas maneras que tienen los más desfavorecidos de cambiar su estatus”, dice Torchut. Para él, el gran ejemplo es Dembélé: “Su madre limpiaba casas y él ahora es Balón de Oro. Muchos de sus compañeros de selección vienen de familias sin recursos, con padres que trabajaban en oficios manuales, muy duros. Para todos ellos el fútbol ha sido una salvación”.

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“Francia es el nuevo Brasil y París el nuevo Río de Janeiro”, resume Rubio, que lanza un aviso: “Tienen el físico y el talento, pero todavía les falta metodología. Están lejos de entender y trabajar el juego como aquí, por eso en un España-Francia se iguala todo. El día que se pongan las pilas ya podemos temblar. Imagínate un futbolista como Pogba con la inteligencia de Pedri”. De momento, son favoritos al título y no hay ningún país con más representación en el Mundial, donde más de 70 futbolistas franceses no representan a su país de nacimiento. Con una convocatoria de 26 no hay sitio para tanto talento, y buena parte de ellos han decidido jugar la Copa del Mundo con la bandera del país de sus padres o de sus abuelos.