Fútbol

Arbeloa-Mbappé: estalla una nueva guerra en el vestuario del Real Madrid

El técnico le dijo que era el "cuarto delantero" y que "si no estaba para jugar hace cuatro días, no estaba para ser titular"

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BarcelonaDespués de confirmarse la temporada en blanco, con la derrota en el clásico contra el Barça en el Camp Nou, los jugadores, el entrenador y el presidente del Real Madrid debían rendir cuentas ante la afición. Y el Bernabéu dictó sentencia. Bueno, una parte, porque el estadio del Madrid tuvo la entrada más floja de la temporada en el duelo intranscendente contra un Oviedo que ya es de Segunda División. No ayudaba que fueran las fiestas de San Isidro y los malos resultados del equipo de Álvaro Arbeloa. Pero los espectadores respondieron con silbidos, sobre todo hacia Kylian Mbappé, y también pancartas dirigidas a Florentino Pérez, que últimamente no tiene ni un día de calma.

Pero el gran incendio se produjo al final del partido. Mbappé, que fue suplente y salió a jugar en la segunda parte, se llevó una buena bronca por parte de la afición. Después, decidió hablar en la zona mixta y decidió cargar contra el entrenador. "Me ha dicho que soy el cuarto delantero". El francés dijo que "estaba para ser titular" y, con un gesto irónico, añadía que tenía que "trabajar para ser mejor que Vini, Mastantuono y Gonzalo", la tripleta atacante de este jueves. La bronca no acabó ahí y, atacando directamente a Arbeloa, dijo que "en la primera parte de la temporada teníamos estructura como equipo y ahora no", una forma de decir que le gustaba más Xabi Alonso.

Unos minutos después, Arbeloa salía a la sala de prensa sin saber qué había dicho Mbappé. La situación fue incómoda y el técnico se salió como pudo. "No tengo ningún problema con el [refiriéndose a Mbappé]l, no tengo claro qué debe haber entendido para decir estas cosas. Entiendo que no esté contento por no jugar de titular, pero sale de una lesión y lo encuentro normal", comentaba totalmente sorprendido, improvisando. "Ya me gustaría a mí tener cuatro delanteros, no sé qué decirte, porque ni tengo cuatro delanteros ni le he dicho una frase parecida. No lo debe haber entendido bien, no sé qué decirte, no le he dicho que es el cuarto delantero" añadía. "Si yo no lo pongo hoy es porque no puede jugar después de la lesión, claro, soy el entrenador y decido quién juega y quién no. Hace cuatro días no pudo ni ir al banquillo y esto de hoy no era una final. Será el delantero titular en el próximo partido, como le he dicho, no tengo ningún problema con nadie".

Y todo, en una jornada en la que buena parte del interés, sin embargo, era ver cómo reaccionaría el Santiago Bernabéu después de la decisión de Florentino Pérez de convocar elecciones con una rueda de prensa esperpéntica el martes. Cuando el constructor salió al palco, buena parte de los presentes le aplaudieron. Otros, pitaron. Y de hecho, cuando saludaba a uno de los aficionados que estaba cerca le reprochó su gestión, hecho que provocó una conversación entre los dos un poco tensa. Iba sonando el himno y Pérez gesticulaba con el socio, con quien mantuvo una conversación durante casi un minuto. En general, la recepción al presidente fue mejor que hace unos días contra el Levante, cuando hubo cánticos pidiendo que se fuera. Contra el Oviedo estos cánticos no se oyeron, pero la tensión era evidente en un partido donde la megafonía ha sonado más fuerte que otras veces para intentar proteger a los jugadores.

Una vez comenzó el partido, aparecieron dos pancartas donde se podía leer "Florentino culpable" y "Florentino vete ya". Los responsables de seguridad las retiraron, cosa que provocó momentos de tensión, ya que algunos aficionados intentaron evitarlo. Una de las dos pancartas apareció cuando los jugadores salían al césped y una segunda en una esquina con el partido ya comenzado, hecho que se pudo ver en directo por televisión, ya que la idea era mostrarla cuando la pelota estuviera por la zona.

En el exterior el debate interno que vive el madridismo también se hizo evidente. En la zona de los aficionados más radicales, los Ultras Sur, que hace años que no pueden acceder al estadio, se desplegó una pancarta donde aparecía Florentino con la camiseta del Barça. Estos radicales, expulsados del estadio ya hace años, profirieron cánticos insultando al constructor. En otras zonas de las cercanías del campo se pusieron a la venta unas bufandas donde se podía leer "Florentino, el mejor presidente de la historia". Algunos compraron, pero la mayor parte de los presentes prefirieron no gastar. Contra el Oviedo se trataba de pitar a los jugadores y recordarle a Florentino que el madridismo no está del todo satisfecho con su gestión.

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