Primera División

"Portu no sabía el sexo de su hijo y yo sí para hacerle la fiesta"

La barcelonesa Núria Masgrau, establecida en Banyoles, lidera una empresa de eventos personalizados

Núria Masgrau, a la izquierda, durante el proceso creativo.
20/04/2026
4 min

Girona“Siempre les pregunto lo mismo: ¿Cuál es la fiesta de tus sueños? ¿Qué es lo que quieres? Y el día indicado, la respuesta se les hace realidad”, explica Nuria Masgrau, una barcelonesa establecida en Banyoles que se encarga de la creación del concepto visual y el diseño de eventos 100% personalizados. Entre los clientes, “algunos ya amigos”, se encuentran diferentes deportistas de alto nivel, como algunos futbolistas de Primera. “Lo único que hago es transformar sus ideas para que puedan vivir un momento irrepetible con sus seres queridos”, añade. Aunque parezca que algunos viven en un mundo diferente, ellos buscan lo mismo que buscamos todos: la felicidad en los pequeños detalles.

Un evento en el estadio del Girona

Hace solo quince años, su vida era completamente diferente. “Trabajaba en una escuela, donde daba psicomotricidad, pero la decoración y la creatividad me habían movido desde pequeña y me formé. Empecé haciendo las celebraciones de mis hijos y a los invitados les alucinaba el resultado. Así que me pidieron organizar las suyas. Al principio era un hobby, solo lo hacía como un favor. Hasta que Silvia, una buena amiga, me animó a dedicarme a ello y montamos la empresa N&S Eventos”, valora, satisfecha.

“En casa somos unos fanáticos del fútbol. Mi hijo, Roger, me insistía en que molaría mucho trabajar con un jugador. Me dijo que lo probara con Marc Muniesa, que en ese momento estaba en el Girona. Pero yo no tenía ni idea, de cómo acercarme a él. Y lo abrí por Instagram, para proponerle organizar la fiesta del primer aniversario de Pau, su hijo. Cuando me contestó, fue como un runrún. No me lo podía creer”, continúa Masgrau. “Reconozco que fui a la cita con miedo. No sabía cómo serían. Quizás me harían sentir mal o pequeña. ¿Y qué va, me sorprendió muy positivamente. Fueron un encanto, él y Sara, su mujer. Me dieron libertad absoluta, me hicieron sentir en una nube. Todo fue sobre ruedas: les gustó, hicieron difusión y me recomendaron a gente de su entorno. Ahí fue cuando la pelota se hizo grande, me explotó en la cara y entré en shock”.

Generar confianza y vínculo

Admite que los futbolistas “me han dado un nombre y altavoz, pero no todos mis clientes lo son, ni lo hacen público, ni juegan en el Girona, y tienen el mismo valor. Hay gente que no va colgando lo que hace en las redes sociales, y es lícito. Mi trabajo es tratarlos a todos de la misma manera, hacerlos sentir a gusto, que no tengan dolores de cabeza y que les emocione el desenlace”. El catálogo de la empresa, a gusto del consumidor, entre los que hay jugadores de baloncesto, pilotos de motociclismo o entrenadores personales, incluye diferentes proveedores de máxima confianza. “Es importante cuidar los detalles y buscar perfección”.

Masgrau asegura que “cuanto más conozco a la otra persona, más personalidad tiene el evento. Busco que cuando la gente entre a la fiesta, reconozca que la fiesta es de aquella persona. Y esto implica muchas conversaciones, entrar en su casa, generar una relación de confianza y un vínculo. Para buscar la esencia de cada uno, hay que conocer con quién tratamos”.

Revelaciones de sexo

La intimidad llega a puntos muy intensos. “He tenido el honor de organizar revelaciones de sexo. Lo hice con la criatura de Judith y Portu, por ejemplo. Un día el ginecólogo me llamó para decirme qué sería, para que yo pudiera poner dentro del globo el color azul o el rosa. Es decir, Portu no sabía el sexo de su hijo y yo sí para hacerle la fiesta. Es muy fuerte. Se enganchaba a mi detrás, pidiéndome si tendría un niño o una niña, que no se lo confesaría a nadie. Yo le respondía, ‘¿cómo quieres que te lo diga?’ ‘¿Qué quieres, que Judith no me hable nunca más?’. Cuando conocieron que era un niño, enloquecieron de alegría. Compartir aquel instante y ver sus caras fue precioso”.

También tiene un fuerte vínculo con Samu Saiz y Elena Milla. “Con ella hemos tenido charlas muy bonitas, de todo, de su camino. No podemos olvidar que la gran mayoría no son de aquí y la única familia que tienen es la del fútbol. Las amigas de las chicas, son las parejas de otros futbolistas del equipo. Se mueven en un círculo pequeño en el que, como mucho, también están las madres de los compañeros de clase de sus hijos. Nos equivocamos, cuando encasillamos a los demás. Lo que se ve desde fuera y lo que es, una vez dentro, no tiene nada que ver”. Masgrau define a los deportistas de alto nivel como “hogareños y familiares; si no fueran así, no podrían gestionar el hecho de que hoy están aquí y mañana allá, o tener que mover constantemente a los niños de la escuela porque el padre ha cambiado de equipo. No es fácil, esto”.

En casa de los Masgrau también han sacudido un poco los sentimientos futbolísticos. “Todos éramos del Barça, pero con el ascenso del Girona, mi marido, Miquel, se hizo socio y ahora es blanco y rojo. Roger, que se llama así por Roger García Junyent, imagínate si somos culés, le recrimina que es un veleta”, confirma la empresaria, orgullosa de una vida que la llena a más no poder. “Nunca me habría imaginado que me dedicaría a aquello que me fascina. Es muy bonito, la verdad. Y mágico”, finaliza.

stats