Campeones de balonmano

Luchar por la Champions después de un calvario en tres actos

Óscar Grau, hijo del legendario jugador de balonmano y CEO del Barça con Bartomeu, se ha consolidado en el primer equipo

Òscar Grau posa para el ARA en la Ciudad Deportiva Joan Gamper
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San Juan DespíCon solo 22 años, Òscar Grau (Barcelona, 2004) ya se ha consolidado en una plantilla que aspira a ganar todos los títulos. Después de nueve años formándose en la cantera blaugrana, el verano pasado obtuvo la ficha del primer equipo. “Yo soy del Barça desde pequeño y para mí es un sueño y un orgullo vestir estos colores y este escudo. Prefiero estar aquí que en cualquier otro lugar del mundo. Estoy jugando con jugadores que hace unos años eran mis ídolos y les pedía fotos y autógrafos”, explica el catalán desde la Ciudad Deportiva Joan Gamper después de acabar el entrenamiento. Este jueves (20.45 h) los blaugranas visitan la pista del Nantes en la ida de los cuartos de final de la EHF Champions League, la última ronda antes de volver a ser en la final four de Colonia.

Hijo de Òscar Grau, exjugador del Barça de balonmano y exdirector ejecutivo (CEO) durante la junta de Josep Maria Bartomeu, para él el camino hasta el primer equipo no ha sido fácil. Durante su etapa de formación, Grau sufrió tres operaciones de rodilla. “Era joven, y cuando ves estas trabas en el camino, ves que la gente va subiendo y tú te quedas parado, sin oportunidades, por algo externo a ti... Me considero una persona fuerte mentalmente, pero es muy difícil, y lo pasé mal”, confiesa el jugador azulgrana, que agradece el apoyo de sus padres y su hermano. “Cuando no podía conducir porque llevaba muletas, me ayudaron llevándome a rehabilitación. Sin su apoyo no podría haber continuado adelante”.

“Los periodos de recuperación fueron duros, porque al final es casi un año. Intentas llevarlo de forma positiva, pero hay momentos que son difíciles, que te cuestionas si seguir o no. Pero, por suerte, nunca he dudado porque tenía el sueño de estar en el primer equipo. Siempre pensaba que lo tenía que intentar y, si al final no se daba, que no fuera por no haberlo intentado”, recuerda Grau, que este año se graduará en administración y dirección de empresas. “No ha sido fácil combinar el deporte con los estudios, pero es importante formarse. Han sido cuatro años difíciles en los que tienes que sacrificar tiempo. Cuando viajábamos, mientras los compañeros jugaban a cartas, yo estudiaba”, apunta.

Precisamente, el catalán anima a todos los niños y niñas que quieren ser profesionales a luchar por sus sueños, pero sin dejar de estudiar. “Nada es imposible. Nosotros somos gente que hemos estado aquí, desde abajo, y con trabajo, sacrificio y esfuerzo, sin tirar nunca la toalla, hemos llegado hasta aquí. Que nadie les diga que no pueden hacer algo”, sentencia.

Óscar Grau durante la entrevista con el ARA.

Sin temporadas de transición

Grau asegura que el equipo está preparado para la eliminatoria europea ante el Nantes. “Llegamos con muy buena dinámica, pero ellos también. Somos dos equipos que corren y contraatacan mucho. Será un partido disputado y complicado, pero confío en poder conseguir una buena renta en Nantes”. El conjunto de Carlos Ortega quiere completar una gran temporada —en la que ganaron la Superglobe (mundial de clubs)— con la decimotercera Champions de la historia del club. “La victoria en marzo por siete goles en la pista del Magdeburg, que nos eliminó en semifinales el año pasado, fue muy importante mentalmente. Dimos un golpe sobre la mesa”, reconoce Grau.

A pesar de tener uno de los equipos más jóvenes de Europa, en el Barça no hay temporadas de transición. Tal como pasa en el fútbol, en el balonmano también se ha hecho una apuesta fuerte por jugadores de la cantera como Ian Barrufet, Djordje Cikusa, Petar Cikusa o el mismo Òscar Grau. “El paso del Barça Atlètic al primer equipo es grande y hace falta un periodo de adaptación, especialmente en la carga de los entrenamientos y la intensidad, pero los veteranos nos han acogido muy bien y esta adaptación ha sido más fácil”, admite el pívot.

La exigencia de ganarlo todo

Pero a pesar de hacer una gran temporada —con solo una derrota— Grau es consciente de que se lo juegan todo en este mes de mayo y junio. “Sabemos la exigencia que hay en el Barça y aceptamos el reto. Podemos hacer un año muy bueno, pero si perdemos un partido y nos quedamos fuera de la Champions parece que no haya sido un buen curso”. Una exigencia presente en Europa, pero no en España, donde el dominio azulgrana es absoluto. “En los partidos de liga, por mucho que vayamos ganando con una buena renta, siempre vamos como si fuéramos empatados. No miramos el resultado y lo damos todo para evitar que haya ese punto de relajación. En los partidos que hacemos entre nosotros en los entrenamientos también tenemos esta competitividad. El equipo tiene ganas de ganar”, explica el jugador catalán.

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