RCD Espanyol

El tesoro blanquiazul que se esconde en un pueblecito del Garraf

Xavier Pujol tiene un museo dedicado al Español con casi 200 camisetas utilizadas por futbolistas

27/09/2026 - 16:10 h.

Garraf“Vera, Parra, Teruel, Artigas, Diego, Casas, González, Grau, Celma, Pujol, Segarra y Egea. Pujol es mi padre, que era delantero y estuvo a prueba en el Espanyol”, dice con una sonrisa Xavier Pujol, después de recitar de memoria el once de una foto de la temporada 1950-51 que cuelga de una de las paredes de los bajos de su casa, en un pueblecito de interior del Garraf. Aquel espacio estaba preparado para ser una bodega, pero Xavier, uno de los coleccionistas blanquiazules más reconocidos, decidió hacer allí un museo dedicado al club de sus amores.

Su afición por coleccionar surgió en los años ochenta, en un viaje a Italia con la escuela de fútbol del Garraf para jugar un torneo de fútbol cerca de Turín. “Descubrí una tiendecita de memorabilia con un montón de objetos de equipos italianos. Me impresionó la cantidad de piezas que había y lo bien expuestas que estaban. Parecía un museo”, recuerda Pujol, que compró un puñado de banderines a 70 pesetas cada uno. A la vuelta, su madre le riñó.

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Cuarenta años después, Xavier ha acumulado alrededor de 500 banderines de equipos de todo el mundo. Más de 100 son del Espanyol, algunos de los años cincuenta y sesenta con un valor prácticamente incalculable. También tiene insignias, carteles de partidos, entradas, fotografías y todo tipo de objetos relacionados con la historia del club, adquiridos en mercados, foros de internet, aplicaciones de compraventa y a través de coleccionistas particulares: “La pieza más antigua es un cromo del año 1915”. Al final de la escalera que baja hacia los bajos, en una vitrina, tiene una pelota original de la final de la UEFA de 2007 firmada por todos los jugadores. Hace tiempo que los 45 m² de su sótano se le han quedado pequeños.

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“Cada 'matchworn' tiene una historia detrás”

Lo que más llama la atención de su museo son las camisetas. La primera que adquirió fue la del centenario, en 1999 en el acto de celebración de los 100 años del club blanquiazul, donde su padre desfilaba como veterano. Ahora tiene más de 200, 188 de las cuales usadas por futbolistas. Al principio empezó comprando equipaciones de tienda, pero ahora ya solo busca matchworn, camisetas usadas por los mismos jugadores en un partido, aunque cuesten el doble o el triple en algunos casos.

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“Me gustan porque cada matchworn tiene una historia detrás; la de un partido concreto o de una temporada. Incluso tengo algunas con marcas de sangre o de césped. Hay una de Monito Vargas del año de la UEFA que todavía huele a sudor”, comenta entre risas el coleccionista, que guarda algunas equipaciones únicas, como una camiseta de manga larga Puma de color burdeos con nombre y dorsal de Pacheta. Solo se utilizó en un partido, en el campo de la Real Sociedad el año 1997. Xavier se ha convertido en un curador de la historia del Espanyol.

La fiebre por las Mont-hal

Tamudo, Molinos, Arteaga, Pochettino, Benítez, Jarque... todos ellos disponen de su espacio en el museo. “También hay tres de Joan García. No guardo rencor a nadie”, sentencia Xavier, que tiene un impresionante elenco de ropa Massana, la marca más icónica de la historia del Espanyol. “Esta la vistió Job en Leverkusen en la final de la UEFA del 88. Y esta de Ernesto Valverde lleva la publicidad Araña, la primera que llevamos en el frontal de la camiseta”, dice mientras toca dos de las piezas más preciadas de su colección. “Esta Meyba de Rafa Marañón es una de mis preferidas. Tengo amistad con él”, añade señalando uno de los maniquíes que hay en la entrada del sótano.

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La joya de la corona son las Mont-hal, la firma que vistió a los blanquiazules en los años setenta. “En aquella época, cada jugador solo tenía una camiseta para toda la temporada. Y si se rompía, los mismos futbolistas se la tenían que coser. Como había muy pocas están muy buscadas. Actualmente se está pagando más de mil euros por cada Mont-hal”, analiza Pujol, que tiene cinco. “La más antigua es de un Trofeo Carranza de 1974 en el que el Espanyol ganó al Santos de Pelé. Lleva el dorsal 6, es del paraguayo Ortiz Aquino”, expone el del Garraf, que también tiene una de Dani Solsona, un jugador mítico del Espanyol: “Me preguntó que de dónde la había sacado. Se ve que él no conserva ninguna, de aquella época”.

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“Ni me he planteado qué valor económico tiene mi material ni cuánto me ha costado todo”, explica Pujol, que con los años se ha convertido en una referencia para muchos coleccionistas más noveles. Es un sabio de las camisetas y de la historia del Espanyol. También un habitual del Periconcurs, una especie de trivial periquito que pone a prueba los conocimientos sobre el club catalán. Ha sido dos veces finalista. A su museo le falta el trofeo de campeón, y dos camisetas. “Una Mont-hal de color blanco y una que es como una camisa que vistió mi padre en los años cincuenta. Mi ilusión es conseguirlas algún día”, concluye Xavier Pujol, el coleccionista que custodia un tesoro blanquiazul en un pueblecito del Garraf.